Deben ser preguntas cortas, como las presentadas anteriormente, y de interés para la gente que aprecia las artes visuales."
El equipo Descarg@rte seleccionará entre las preguntas propuestas por ustedes aquéllas a ser publicadas en las próximas ediciones. Las preguntas que contengan mas de 145 caracteres serán editadas.
La creación toca lo mágico, lo misterioso, lo sublime, lo sagrado y es una de las manifestaciones más importante en el humano. Cuando tenemos el arte como nuestro diario vivir, disfrutamos el momento en que estamos conectado con la realidad creativa, todo lo vemos, comunicamos y sentimos a medida que trabajamos. Respiramos, vivimos, y llevamos al lienzo las líneas, formas y colores, los cuales, quedan plasmados como nuestra escritura, nuestro vocabulario, nuestra manera de expresarnos, nuestra manera de decir las cosas, nuestro sello... Gozamos, cuando estamos en esa etapa creativa llamada “La enfermedad creadora”, pero sin dudas que toca: lo religioso, lo místico. Es esa “locura” la que padecen la mayor parte de los artistas, pero locura “sana” y creativa. La historia está llena de artistas que han padecido de trastornos bipolares, pero han realizado grandes obras como nuestro Armando Reverón, el holandés Vicent Van Gogh y muchos otros. Sin embargo, hay artistas que son más estables y realizan su obra con más serenidad y llega a ser una disciplina, de todos los días, el acto creador.
Pero no todo artista trabaja de la misma manera, hay una preparación anterior al acto creativo. No obstante, depende de la época, la tendencia y sobre todo, de la cultura de su pueblo. Algunos pueblos tocan lo mágico-religioso. Ese artista es chamán en su pueblo, es él, quien conoce los secretos, ritos y mitos y sabe qué colores utilizar, de la manera de “savoir faire,” el secreto dejado por sus antepasados. Ver trabajando un aborigen australiano con sus pigmentos de colores, su interpretación del mundo es diferente de la preparación que tenía un pintor del renacimiento o un pintor actual que recurra a la computadora.
¡De toda maneras, hay un acto creativo que el hombre siempre ha tenido la necesidad para expresarse, para comunicarse con sus semejantes...
Ahora, explicar cómo trabajo, podría decir: que mi entorno debe de estar de una gran tranquilidad, de música, inciensos y flores y en ese ambiente, el cual, he venido preparando para ese momento muy especial: que es la creación.
A veces me pierdo en la melancolía, en la tristeza y me dedico a reflexionar y la creación se aleja de mí, sufro en ese momento, siento angustia y malestar... de repente la lectura de un buen libro, el amor de una musa, una buena música, son estímulos... que me hacen encontrar el camino a la tranquilidad y las formas y los colores vuelven a aparecer, y por arte de magia llenan mis lienzos. Entonces, me siento alegre, estoy en una atmósfera de trabajo, mi cerebro está agitado y armando las formas y armonías cromáticas dentro de la superficie blanca... y la creatividad ha regresado, algunos llaman “inspiración”, pero es con el trabajo con lo que uno llega a encontrarse con uno mismo. Yo, en 50 años dedicados al arte, y habiendo trabajado en lo figurativo, luego con “Las máquinas” obras de mucho gestos, colores y texturas, y desde el año 1968 dentro del abstraccionismo geométrico, siempre he sido así: momentos de amor, de entrega, de abandono, de dolor y a veces hasta de odio hacia la actividad creadora. Hay momentos en que sobrellevo ese abandono de lo creativo... sin embargo, de repente vuelve aparecer la actividad creadora, para dejar un testimonio de que existo y que estoy respirando a través de lo que voy creando...
En los momentos que no se me ocurre qué hacer en mi trabajo, trato de hacer otras cosas como ir al cine, conciertos de música, charlas, talleres, exposiciones de arte. También leo revistas especializadas.
Ver exposiciones y entrevistas de artistas que tienen una larga trayectoria como Lamis Feldman y Cruz Diez, por ejemplo, son un estímulo para seguir trabajando a pesar de todos los obstáculos que se te presenten.
Esos momentos o etapas que llaman sequía existen por el entorno donde se maneja el artista creador, tiene que ver con la estabilidad emocional y el manejo que el artista logre para salir de esa oscuridad y desencanto creativo, esto se puede dar por la falta de aceptación, por desajustes emocionales, por los violentos tiempos que vivimos como sociedad, por una falta de orientación o buen consejo aceptado con humildad.
El ser humano siempre tiene la capacidad de hacer tripas corazón, hay un motor que te impulsa a vivir a continuar a emocionarte a nunca desfallecer, es una fuerza interior que da las fuerzas, la creación es oxígeno para el artista, es la visión y sentimiento plasmado en la obra. Bajo la óptica de mi experiencia me nutro de lugares hermosos, disfruto de mis hijos, amigos, mis animales, procuro salir de viaje y gozar de la vida visitando museos y todo lo que éste nuestro pequeño planeta nos puede ofrecer que son maravillas, que por egoísmos los seres humanos se debaten y hoy existe una inestabilidad que atenta contra la paz, la justicia y la vida.
El artista es responsable que se transmita el mensaje de propiedad en nuestros arraigos en la defensa a la vida, es un hilo conector entre culturas antiguas y contemporáneas que nos llevan a mirarnos desde a dentro y ese mensaje debe ser para incremento del intelecto y del alma.
Yo me he rodeado de labores disímiles aparentemente como lo son la producción musical, dj, vj, la producción de video y la asesoría creativa publicitaria en los cuales me desempeño paralelamente al arte, estoy saltando todo el tiempo entre estas labores y el arte y no tengo tiempo para silencios creativos, gracias a mi nivel de angustia por lograr no estar desempleado comencé a involucrarme en todos estos ámbitos al principio de los 90's, fue entonces que entré en esta dinámica, y ahora no paro de producir en estos 5 ámbitos laborales que todos estas alrededor de la obra de arte por supuesto y ella se
alimenta de ellos y ellos a su vez de la obra, nunca estoy estático...
Los momentos de sequía creativa, si se trata de SEQUÍA TOTAL, son momentos terriblemente tristes y diría que períodos en los cuales el artista está casi muerto o en coma profundo. En estos casos el artista, si le fuera posible, debería consolarse con otras cosas que ofrece la vida: el amor hacia otro ser humano o hacia todos ellos, ayudar a un familiar o prójimo necesitado, observar la naturaleza y tratar de ver su hermosura (cosa que no creo logre ver en esa época de sequía), compenetrarse con el sufrimiento de otros seres queridos o no, cercanos o distantes, etc.
Pero los momentos de verdadera sequía creativa, de sequía total, quizás el artista no logre enfrentarlos de ningún modo, simplemente se convierte en una especie de vegetal o robot: come sin sentir gusto, duerme por cansancio, se mueve por inercia, tiene sexo (si acaso) sólo por consumir una actividad que debería pero no lo es, placentera..., y así vaga por la vida hasta que nuevamente le llegue el estímulo, la inspiración creativa. Son momentos y períodos tan duros, que los artistas nos debemos conformar con poder sobrevivirlos hasta que llegue de nuevo la fase creadora.
En mi caso, generalmente las sequías son parciales. Por momentos no produzco obras físicas, pero almaceno la creación en mi mente para desarrollarla en otros períodos; períodos de observación sin producción; períodos de alejamiento con la pintura y escultura, pero incursionando en creación literaria, períodos con mayor interés en la música o hasta en la ciencia o ingeniería. Pocas veces he sufrido de sequía total, pocas pero varias!!!
Las sequías creativas totales, se me han dado luego de largas secuencias de desengaños y desilusiones de todo tipo, que me hacen pensar que lo que quiero no es lo que se da, que por mucho que insisto, el mundo gira como el quiere y yo nada puedo hacer para alterarlo!
Para enfrentar estos momentos, me he ayudado con lo ya descrito en los primeros párrafos, con mi fe cristiana y católica en espera de nueva inspiración, con observaciones a la naturaleza y a la gente que me rodea, con lectura de prensa y medios noticiosos, buscando estímulos en todo lo que me rodea: personas, naturaleza, ciencia, amor, sexo, brutalidad, violencia, sufrimientos ajenos, etc., aunque el hecho de buscarlos (los estímulos) no llevan a su consecución.
Me agarras precisamente en el momento que no puedo arrancar, es una situación desesperante, he hecho de todo pero tengo que reconocer que es difícil superar el duelo. Tuve pérdidas muy fuertes el año pasado, la última, la muerte de mi marido a fines de diciembre.
Estoy consciente de que no es fácil, pero saldré adelante pues la vida es bella y tenemos aun muchas cosas que decir y por qué dar gracias a Dios.
Gracias por mandarme este mensaje, siento que me alivió contarlo a gente sensible que me comprenderá.
Considero que los silencios creativos, casi siempre son motivados por conflictos, problemas familiares, situaciones inesperadas, que alteran las condiciones que nuestro cerebro exige para dar rienda suelta a la imaginación. Tal como puede interrumpirse este proceso axial, mismo sin buscarlo, vuelve a despertar inesperadamente. El artista creativo, difícilmente puede imponerse o programarse tales situaciones, éstas brotan y reaparecen cuando menos lo esperamos. Y aquí vale la famosa frase de Picasso, "Yo no busco, encuentro". Cuantas veces estamos durmiendo y nuestro cerebro se activa. O en los lugares inimaginables, como dentro de desechos, basura, en una ferretería o mercado. Realizando caminatas, en contacto con la naturaleza, es un bello momento para que vuele la fantasía.
En cuanto a los estímulos para volver a empezar. Considero ayuda, provocar momentos de soledad, encontrarse consigo mismo. Vivir el silencio escuchando una bella música. También es estimulante, visitar museos y galerías, ver libros de arte, ojear revistas de buenas fotografías. En fin de a poco estimular el sentido de la visión. Sin presión empezar trabajando realizando ejercicios, casi como un juego, collages, aguadas rápidas, etc. Así de a poco vamos entrando de nuevo en el proceso, sin forzarnos o imponernos, con mucha libertad, cuando menos nos demos cuenta retomamos el camino, pues al fin y al cabo la creación es el aire que el artista necesita para vivir "feliz". Y cuando la mente se reactiva, trabajar y trabajar, no importa si sale bien o regular, siempre es una experiencia, que nos conduce a nuevos descubrimientos. Tejiéndose una cadena de nunca terminar, pues en el arte siempre hay algo nuevo que descubrir.
¿Cómo enfrentas, vives, resuelves los momentos de silencio creativo?
Disfruto el silencio creativo tanto como puedo y por cuanto persista. Es esencial no escuchar o acostumbrarse escuchar tanto ruido, especialmente el que viene de la cabeza. Al ruido le coloco un filtro y al silencio lo escucho con mucho cuidado y le presto especial atención.
¿Qué estímulos procuras recibir para volver a empezar?
Me pongo a “jugar” y a divertirme mientras tomo todos los riesgos del juego. Un juego me lleva a otro y así voy sacando un aprendizaje en ese proceso de cambio. Trato de jugar juegos que no me encasillen en una vía sin salida.
La naturaleza está llena de ritmo, y el proceso creativo también, y es allí cuando aparecen esos silencios como parte del ritmo natural de la vida. Pinto porque no puedo vivir sin hacerlo y esa fuerte relación entre pintar y vivir hace que asocie la pintura a lo realmente humano, a lo que nos comunica y nos modifica como personas. Todas mis vivencias forman parte de mi pintura: mis hijos, mi familia, mi amor y desamor…
Necesito “pintar para vivir y vivir para pintar”
Podríamos decir que hay muchas razones para dejar de trabajar, muchas!!! , pero lo importante realmente para el desarrollo de un artista es adaptarse a las circunstancias y mantenerse en constante creación, ser realista y no esperar a que llegue el momento, el momento es ahora!!!
La gente y el espacio nunca dejan de sorprendernos, la energía creadora esta por todos lados, es parte del ser.
“La constancia y el compromiso siempre nos abren puertas”.
Mi mejor estímulo viene de asumir la vida como pintora con la responsabilidad de plasmar en un lienzo u otro soporte, más allá de la perfección de una técnica, un sentimiento genuino. Es desnudar el alma y atreverme a contar una historia real y humana dándole el justo valor a las cosas importantes de la vida. Es llevar el día a día, lo cotidiano, lo universal y lo pasajero a un lienzo que perdurará en el tiempo. Mi familia me llena de motivos para pintar, me enseñan que la genialidad viene encontrando al niño que llevamos dentro, ellos son mi mejor escuela. “El arte es parte esencial en la historia de la humanidad y los pintores narramos parte de ella”.
ESPERAR POR ALGUIEN O ALGO ES ESPERAR POR UNO MISMO!!! Es por ello que aún cuando la vida está llena de silencios, siempre estamos en la capacidad de manifestar un estado de ánimo cuando se trata de crear, el ser humano esta en constante movimiento, y cuando las ganas me faltan es allí cuando me comprometo aún mas para que algo salga, aunque el resultado no sea satisfactorio, es parte de un proceso para desarrollar la obra y entenderla, el silencio, el respiro, el espacio son necesarios para crear de una manera saludable.
"Lo importante es transformar en arte todo objeto próximo".