En el “El Cuaderno de Taganga”, el
blog de Juan Carlos Chirinos acabo de leer una excelente crónica, en la que nos habla de su reciente visita a una región de la Guinea Ecuatorial, país africano que hasta hace relativamente poco tiempo fue colonia de España, y en donde se ha desarrollado una literatura en lengua española que, como dice Juan Carlos, “hemos obliterado ignominiosamente, tal vez cumpliendo con el precepto según el cual de África sólo nos interesan sus riquezas, no su espíritu”, que es algo que nos deja en realidad muy mal. Pero también nos deja muy mal algo que Chirinos notó en su visita y por su interés en aquel país que debería ser nuestro hermano: el gobierno que padece es una dictadura, pero una dictadura que no tiene intelectuales a su servicio. No cuenta con los “Mujiquitas” de siempre, que es algo que honra a los intelectuales africanos que hablan español, y que en el caso de Guinea Ecuatorial están todos presos o en el exilio. Chirinos, refiriéndose a Venezuela, sólo nombra a Luis Britto García y Román Chalbaud entre los que rinden pleitesía hoy al teniente coronel Chávez Frías, pero sabemos que desafortunadamente hay otros, como Carlos Noguera, Luis Alberto Crespo, Gustavo Pereira y cinco o seis más. Para entenderlo mejor, hay que tener en cuenta que la situación de esos personajes no es sino un “salto atrás” al período 1940-1970, cuando la dupla Intelectual-Comunista” era casi una necesidad para quienes aspiraran a tener alguna figuración en el país, y los intelectuales no comunistas eran castigados con el látigo de la indeferencia por quienes tenían el poder de promover o no promover a quienes querían figurar.
Eduardo Casanova