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Pavarotti! : un homenaje a un tenor inmortal Roberto Palmitesta D. Miércoles, 19 de septiembre de 2007
Los miles que han tenido el privilegio de verlo y apreciar sus legendarios roles operáticos, seguramente echarán de menos a esta figura emblemática del bel canto. Ahora el gran público lo podrá recordar en su formidable legado musical, plasmado en más de 70 discos y una decena de videos, donde interpretó tanto óperas completas y arias famosas como melodías populares en varios idiomas. Sin ser napolitano, interpretaba las canciones de esa ciudad con bríos. Ciertamente, Pavarotti entra en el grupo de los inmortales italianos de la ópera, junto con Caruso, Gigli, Di Stefano, Bergonzi y Corelli, para nombrar a los más conocidos. Su gusto por la publicidad lo ayudó a popularizar la ópera y conquistar corazones en todo el mundo, quizás más que sus compañeros del trío conocido como “Los tres tenores”, donde compartía el escenario con Plácido Domingo y José Carreras desde 1990. Aunque muchos lo criticaron por su estilo comercial, Pavarotti lo justificaba con tal de llevar la ópera a millones de personas. Así, no tenía escrúpulos por aparecer al lado de las Spice Girls o de Sting, en multitudinarios conciertos populares, cuyas recaudaciones iban parcialmente a campañas filantrópicas. Una exitosa carrera de 45 años Así finaliza una carrera excepcional que se inició en 1961, cuando ganó un concurso local de canto que le permitió debutar en el papel de Rodolfo en "La Boheme", de Puccini. Dos años después, ya triunfaba en el Covent Garden de Londres, sustituyendo a Di Stefano, y engalanaba los mejores teatros del mundo. Los públicos latinoamericanos también tuvieron oportunidad de escucharlo: cantó "La Boheme" en el Colón de Buenos Aires en 1987; "I Puritani" de Bellini en el Bellas Artes de Ciudad de México; “Sanson y Dalila” en el Teatro Municipal de Rio de Janeiro, entre otras aparciones en nuestra región, incluso en Caracas en los años 70. (Se cuenta que, después de una función, fue solo y a pie hasta el hotel El Conde, donde se alojaba, comiéndose una arepa por el camino.) Su vida sentimental no estuvo exento de sobresaltos, pues sus aventuras románticas eran bien conocidas, lo que obligó a separarse de su esposa Adua Veroni, la madre de sus tres hijas, después de 35 años de matrimonio y luego se casó con su secretaria Nicoletta Mantovani, de 26 años, en 1996, con quien tiene una hija. Hijo de un panadero y tenor aficionado, Pavarotti nació en 1935 en Módena, donde expiró en la madrugada del jueves, víctima de un cáncer pancreático diagnosticado en julio de 2006, que lo obligó a interrumpir su exitosa “Gira de despedida”. Se dedicó, desde entonces, a dar clases a un grupo selecto de alumnos y a terminar un disco de música sacra que saldrá a la luz en 2008. “Uno tiene que trabajar hasta el último día de su vida” decía en su lecho de muerte. El adiós en Módena Como era de esperarse, el funeral Pavarotti atrajo la atención del mundo y muchas televisoras lo retransmitieron en vivo, como corresponde a una personalidad tan querida y admirada. Pero en ninguna parte su ausencia física más sentida como en su ciudad natal, Modena, donde tenía su residencia familiar. Los servicios noticiosos europeos relatan que fuera de la catedral y en las calles había unas 100.000 personas, que miraban fijamente las dos pantallas gigantes instaladas en la "Piazza Grande". La ceremonia estuvo marcada por tres momentos destacados: un Ave María interpretado por la soprano búlgara Raina Kabaivandska, un Ave Verum Corpus cantado por el cantante ciego italiano Andrea Bocelli y el discurso de homenaje del primer ministro italiano, Romano Prodi. "Pavarotti no fue sólo un gran artista, sino que también fue un gran mensajero de la paz y la fraternidad. Hay momentos en los que las palabras no sirven de nada porque es la emoción y el dolor los que hablan", dijo Prodi durante el funeral. El arzobispo de Módena, Benito Cocchi, leyó un mensaje de Benedicto XVI en el que el Papa rindió homenaje a "un gran artista que gracias a su extraordinario talento para la interpretación honró el don divino de la música". Una estruendosa ovación acompañó la salida de la catedral del ataúd con los restos de Pavarotti. Diez aviones de la patrulla acrobática de la aviación italiana efectuaron un doble sobrevuelo sobre Módena, dejando a su paso estelas con los colores de la bandera italiana en el cielo de la ciudad, como en los funerales de Estado. Pero además del presidente Giorgio Napolitano y el premier Prodi, estuvieron los ministros de Cultura y Defensa, y el ex Secreatario General de la ONU, Kofi Annan. Por parte del mundo del espectáculo, asistieron a la ceremonia el líder del grupo musical irlandés U2, Bono, el cantante de rock italiano Zucchero, que también era amigo personal de Pavarotti, el cantante italiano ciego Andrea Bocelli, cuya interpretación de “Nessun Dorma” -la famosa aria que siempre le pedían a Pavarotti en los conciertos-- hizo aflorar muchas lágrimas entre los asistentes. También estuvo presente Franco Zeffirelli, amante de la ópera y admirador del tenor. Decepcionó a la multitud que los dos cantantes españoles, Plácido Domingo y José Carreras, quienes formaban junto a Pavarotti el famoso grupo de los "Tres tenores" no acudieron al funeral. La prensa reseñó que Pavarotti dejó una fortuna de 286 millones de dólares, a repartirse entre sus familiares y algunos amigos que apreciaba, además de dejar una buena parte a fundaciones benéficas. ¡Addio maestro!, rezaban los titulares de la prensa italiana el domingo. pero su música queda plasmada en discos, películas y videos que nos obligará a recordar a un gran cantante quien -más que nadie-- ayudó a popularizar la música operática en las segunda mitad del siglo XX, al igual que lo hizo su paisano Enrico Caruso a principios del mismo siglo, y de quien seguramente Pavaroitti fue su heredero artístico. Se habla que el mismo Pavarotti nombró como su sucesor artístico al tenor peruano Juan Diego Flores, pero en Italia hay también dos prometedores candidatoe, Roberto Alagna y Salvatore Licitra. El tiempo dirá. |
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