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Sección: Arte y Cultura

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¿Qué es es eso de "Chirimoya Flat"?

Eduardo Casanova

Martes, 14 de abril de 2009

“Chirimoya Flat” es una comedia, una farsa basada en una historia real que ocurrió en Caracas, cuando en 1703 el gobernador y capitán general de la Provincia de Venezuela, Don Nicolás Eugenio de Ponte y Hoyo, se volvió loco. Los alcaldes, Felipe Rodríguez de la Madrid y Francisco Alonso Gil, trataron de sustituirlo, pero el Maestre de Campo Juan Félix de Villegas (que era como decir el comandante del ejército) se opuso en forma violenta, por lo cual los alcaldes apelaron a la Real Audiencia de Santo Domingo. El proceso fue muy complicado y en él intervinieron el obispo, Diego de Baños y Sotomayor y numerosos funcionarios, médicos y abogados. A pesar de que Don Eugenio hasta salió desnudo a la calle, solamente lo declararon loco ¡porque no iba a misa ni guardaba las fiestas religiosas! Pero la Real Audiencia decidió que el predecesor de Don Eugenio, Don Francisco de Berrotarán, Marqués del Valle de Santiago, se encargara de la gobernación y capitanía general. Finalmente debió intervenir el Rey en persona, que les dio la razón a los alcaldes. Poco después, Don Nicolás murió. En Caracas se dijo que la razón de la enfermedad y muerte del gobernador fue una pócima que le preparó una bruja llamada Yocama, a pedido de un marido burlado, porque Don Nicolás, a quien le decían nada menos que “El Hermoso”, era un verdadero Don Juan. Esa es la historia verdadera.

En la comedia, la historia es otra: Don Nicolás Eugenio de Ponte y Hoyos, el señor Gobernador (Laureano Márquez) ha seducido a Doña Ana de Campos y Rojas de la Cueva (Crisol Carabal), que se arrepiente de su pecado cuando su marido, Don Próculo de la Cueva (Levy Rossel) la sorprende en aquello. Ambos, marido burlado y esposa arrepentida, acuerdan vengar la afrenta, y contratan a la bruja Yocama (José Manuel Vieira) que quiere comprar para ella y para su hija María (Liliana Menéndez) la condición de blancas. Yocama prepara una poción para que el gobernador (Laureano Márquez) se vuelva loco, y Doña Ana (Crisol Carabal), con la excusa de que quiere despedirse antes de internarse en un convento, se la hace tomar. El gobernador (Laureano Márquez) enloquece y empieza a hacer y decir disparates, casi siempre en verso, lo que es hábilmente aprovechado por el alcalde Chupicio de Filón (Luis Carreño) y el regidor Mamón de la Veta (El Mago Sandro Nerilli), obviamente corruptos, para hacer grandes negocios con el dinero del fisco. Próculo de la Cueva, el marido agraviado, (Levy Rossel), hace grandes esfuerzos para que declaren loco y destituyan al gobernador (Laureano Márquez), y recibe el apoyo del otro alcalde, Vergamón de la Plaza (José Roberto Díaz), a quien acusan los corruptos de querer el poder para hacer lo mismo que ellos, es decir, grandes negocios. Interviene en el enredo Fray Tiburcio de Landa, (Ramón Góliz), representante de la Audiencia de Santo Domingo, que al final trae la decisión de destituir al gobernador y sustituirlo arbitrariamente por su predecesor, Don Francisco de Berrotarán, Marqués del Valle de Santiago. Como decía Pérez Jiménez cuando anunciaba sus gabinetes, “me reservo”, pero no el ministerio de defensa, sino el derecho de no contar públicamente el final de la comedia. En todo caso, así sería una sinopsis elemental de la trama.

¿Y el nombre? El nombre salió de un merenguito caraqueño que canta el gobernador (Laureano Márquez) cuando se vuelve loco, y que dice: “Cebolla jurel centolla / la chirimoya / preocupación.”, a lo que un Coro responde: “Chirimoya / Flatulencia”, que es algo que tiene alguna relación con lo que el mismo gobernador (Laureano Márquez) dice poco antes de convertirse en demente.

Además de ese grupo formidable de actores, en la escena toca y actúa un cuarteto de cuerdas académico (el Cuarteto Becuadro), que se complementa con un flautista y un cuatrista. Y a todos los dirige José Tomás Angola Heredia, uno de los más sólidos valores del teatro venezolano e hispanoamericano de la actualidad.

¿Y qué hace Cayito Aponte en todo ese enredo? Además de poner su potente voz para cantar sin que la gente lo sepa, es un interesante presentador o anfitrión, que actúa a la manera del teatro clásico español, con algunas variaciones bastante interesantes.

Todo eso podréis gozarlo en el Auditorio del Colegio Emil Friedman, en Los Campitos, no lejos de la Autopista de Prados del Este, en cinco funciones: miércoles, 15 de abril (8 pm), jueves 16 de abril (8 pm), viernes 17 de abril (8 pm), sábado 18 de abril (8 pm) y domingo, 19 de abril (6 pm).

Ojalá mis parientes, amigos, corresponsales y lectores que sobreviven en Caracas puedan ver “Chirimoya Flat”, para reír y reflexionar, y hasta para olvidar por un par de horas, sin olvidar en absoluto, lo que estamos viviendo los venezolanos, que bien puede provenir de aquellos días y aquellas noches.

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COLUMNISTA:

Eduardo Casanova


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