|
|
|
||||||||||||||||||||||
|
|
Dossier
Primera Instalación
|
![]() | |
![]() |
TRANSISTORIA o la transitoriedad de la historia.
Arte y vida expresados en 5 instalaciones inter y multidisciplinarias, donde se han reunido dos creadoras conscientes de ser transeúntes en la historia. Manejan dos disciplinas diferentes: la visual con fotografías, videos, esculturas y otros medios expresivos contemporáneos, y la auditiva en forma de composiciones electroacústicas donde conviven una amplia variedad de elementos vocales, instrumentales y extra-musicales en una expresiva paleta sónica. Las creadoras, que pertenecen a una misma familia, una misma época histórica, un mismo país, han fundamentado sólidamente su reflexión. En su discurso expresan -como dice Adorno- la consciencia de lo efímero del artista ante la transitoriedad de toda obra de arte en la historia de la humanidad, permitiendo, por eso (Vattimo), que en cada una de esas instalaciones el pasado se torne accesible formando un vínculo libre rememorativo-monumental. Allí está la hibridación expresada por Ihab Hassan, como réplica mutante de géneros, que incluye la parodia, el travesti, el pastiche, en este presente plural donde los artistas están dialécticamente a la orden de un intercambio entre el ahora y el no-ahora; el otro y el mismo. Basándose en todo ello, las dos creadoras se erigen a sí mismas como columnas del mundo cultural, social, creativo en que viven, conscientes de ser herederas plenas de la cultura occidental, y de allí parten a un recorrido por diferentes etapas de la historia tomándolas para ellas y actualizándolas dentro de su propio tiempo y su propia realidad. Su reflexión culmina en plena armonía con las formas irónicas de la postmodernidad, empleando la frase de Nietzsche Yo soy todos los hombres de la historia.
Con todo ello queda expresado el contenido artístico, histórico y social contemporáneo en el cual se produce el arte de hoy, contribuyendo con el ADN pero específicamente el ADN Mitocondrial, que contiene las características predominantes del hombre moderno, y que sólo a través de las mujeres –sus portadoras- ha podido pasar de generación en generación.
![]() | |
![]() |
La historia es un tránsito en el cual los tiempos se conjugan en un solo tiempo: el pasado del presente, el presente del presente y el futuro del presente. Por eso, toda época es de transición para quien vive en ella. El arte , por su parte, no se ha escapado de esos designios y esa es la razón por la cual en él se congregan las secuencias retrospectivas y prospectivas de su devenir. El arte siempre ha revelado un sorprendente y extraño desenvolvimiento: durante mucho tiempo se proyectó a la manera de una flecha acelerada que se elevaba; luego se detuvo estratégicamente para tomar conciencia de los logros alcanzados; después vió hacia atrás para recapitular; de inmediato retomó un discreto reinicio pero con un espejo retrovisor que le permitía repasar y recuperar el recorrido; éste esfuerzo produjo un agotamiento que determinó un girar permanente alrededor de sí mismo; finalmente, exploró recursos adicionales en otras disciplinas estéticas para concretar alianzas y renovar sus cotinuos relanzamientos.
La explicación expuesta es necesaria debido a que el encuentro entre la transitoriedad de la historia y la retroprogresión del arte se convierte en la encrucijada conceptual sobre la cual se afirma el recio temperamento creativo de Margot Romer y la iridiscente sensibilidad de Josefina Benedetti. Estas cualidades se complementan para promover un proyecto interdisciplinario que se nutre de metonímica memoria, asi como de reflexión contemporánea y de vocación de futuro. En cinco instalaciones, amparadas bajo la denominación de “Transistoria”, las artistas recorren la volubilidad de la historia y el nomadismo del arte para recordarnos que una y otro se comportan como dementes que siempre responden preguntas que nadie les ha hecho. Esos sentidos sorpresivos y sospechosos, pero también apasionantes y exigentes se despliegan en intrigantes rotulaciones: “Hagamos acto de ausencia”, “MT 16, 18”, “¡ Oh terror !”, “Suprimetismo” y “ Yo soy todos los hombres de la historia”.
Margot Romer aporta el concepto y la estructuración de las instalaciones asi como las resoluciones de las intermedia, mientras que Josefina Benedetti asume lo relacionado con las composiciones electroacústicas. Estos dos enfoques interactúan a la manera de acoplamientos sedimentados que van más allá de un ejercicio de multidisciplinariedad inscrito en registros paralelos de dos o más aproximaciones sobre un mismo acontecimiento. Lo que procede, más bien, es un alcance interdisciplinario que favorece una integración en la cual el origen y el propósito se funden en la naturaleza de un mismo compendio. No se trata de instalaciones acompañadas por música, ni de música ilustrada visualmente. Por el contrario, se promueve una “interfecundación” que se traduce en una sinérgica correlación de las partes con el todo. Estamos en presencia de una integración más que de una síntesis. Las integraciones son a partir de diferencias y para preservar diferencias, mientras que las síntesis operan a partir de las diferencias para superar las diferencias. Con esto queremos señalar que, además de los enriquecimientos recíprocos que ocurren a partir de las integraciones, se mantienen los estatutos particulares de los respectivos lenguajes. Quizá, podría pensarse en una conjugación integradora más que en una promiscuidad confusa de especialidades e stéticas. En definitiva, las instalaciones podrían ensimismarse en sus específicas resoluciones para existir sin sonido, asimismo la música podría mantener su autosuficiencia sin incluir referentes visuales. Sin embargo, una y otra no alcanzarían la afirmativa resonancia que obtienen cuando ofrecen refugio al enriquecedor complemento.
![]() | |
![]() |
Por motivos de espacio no podemos entrar en la descripción particular de cada instalación y mucho menos podemos atrevernos a una lectura de sus atributos estéticos. Tan sólo estamos en condiciones de señalar que estas realizaciones nos remiten a una idea de progresión que surge de la regresión (rememorativa), pero que culmina en la superación de ambos sentidos mediante una “introprogresión”. No se trata de ver hacia atrás con un espíritu simplemente recuperativo, tampoco se persigue alcanzar una novedad mediante una ingenua noción de originalidad. Lo importante es encarnar un sentido de “originariedad” en el cual prevalece una redimensión de las relaciones: más importante que lo que esta detrás o adelante es lo que está arriba y adentro. En el sentido de la responsabilidad creativa, que está arriba, y en el fondo auténtico de la mismidad, que está adentro, es donde se encuentran los factores más importantes del juicio estético y las pautas más transparentes de la conciencia histórica.
![]() | |
![]() |
A partir de esos propósitos, Margot Romer y Josefina Benedetti asumen el compromiso de “vivenciar” para comprender, en lugar de comprender para “vivenciar”. En este marco se aprecia que los referentes visuales y las armonías electroacústicas de estas obras están cargadas de todo lo que le es propio al ser humano. Hay humor y amor, materialidad y espiritualidad, ironía y nostalgia, pasión y esperanza, emoción e intuición,. . . En fin, la valoración y develación de todas las naturalezas que se integran en la naturaleza humana se hacen presentes con la potencia de una exhortación. No es casual que la última instalation sintetice el esfuerzo asumido con la expresión: “Yo soy todos los hombres de la história”. Entre otras cosas, esta aseveración de Nietzsche recuerda que cada ser humano revela el patrimonio de toda la humanidad y que el patrimonio de la humanidad es el producto del aporte de la totalidad de cada ser humano. Margot Romer y Josefina Benedetti asumen, procesan y traducen estas ideas en representaciones, simbolizaciones, abstracciones y transfiguraciones. En efecto, cada una de las instalaciones promueve representaciones formales de imágenes apropiadas y recontextualizadas, signos de la transitoriedad de la historia asi como de las expresiones artísticas que acoge, abstracciones asociadas a plurales atmosferas musicales, y transmutaciones de lo referencial y antirreferencial, así como de lo evocativo y de lo autobiográfico. En el marco de estas sensaciones aflora la convicción de que –tal como la afirma José Antonio Marina –“el arte es una hermosa parábola sobre la condición humana”.
![]() | |
![]() |
|
|
||||
|
|
||||||||||||
|
||||||||||||
|
Copyright © 1999 - 2006 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos. |