Sección: Arte y Cultura
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Nelson Garrido y la foto como escenario del esperpento
Carlos YustiMiércoles, 3 de octubre de 2001
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| Caracas sangrante, imagen digital, 1996. |
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| La cruxifición del cochino levitando, 1993. | ||
En Nelson Garrido la fotografía se organiza como una foto realizada en estudio. Recurre, pues el fotógrafo, a juegos de luces determinadas y cierto elaborada escenografía. La persona retratada es a lo sumo un figurín recortable, especie de maniquí vestido para la ocasión. En todo este andamiaje sicoticamente elaborado campea la violencia, el mal gusto y lo camp( o cursi) en el sentido que Susan Sontag ofrece: "Lo camp es la experiencia del mundo constantemente estética. Encarna una victoria del 'estilo' sobre el 'contenido', de la 'estética' sobre la 'moralidad', de la 'ironía' sobre la 'tragedia' ".
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| Rintintin después del ataque comanche, 1996. | ||
Nelson Garrido no maquilla sus fotos con ningún artilugio artístico. Sus fotos son directas, juegan con lo poético y metafórico, pero no tienen nada sublime y están recargadas de una fealdad bufonesca. La fotografía hecha por Garrido es un veneno mercurial para espectadores desprevenidos. Más que tomar fotos como Dios manda Garrido prepara atentados visuales. No busca cómplices, ni mirones llenos de signos de aprobación. No. Más bien busca revolverle las entrañas(carnales y espirituales) al espectador, sacarlo de sus prejuicios bien amueblados. La fotografía de Garrido explora sin prurito esa estética de la violencia o como el mismo lo escribe: "hay una cosa que me inquieta: La estética de la violencia. La estética de la violencia cada día nos salpica más; nos salpica la sangre de la violencia que hay ahorita, y por muy fuerte que a la gente le parezca mi trabajo, se queda corto. Afuera hay una realidad más fuerte y muchísimo más cruda y los intelectuales y los artistas no han asumido eso con suficiente honestidad. Si el arte no es el reflejo o válvula de escape del inconsciente colectivo de una sociedad solo se transforma en la expresión egocéntrica de unos cuantos iluminados cuyo alcance se limita a ser mercadería decorativa".
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| Santa Liberata, 1992. | ||
Este trabajo de los santos bajados de sus pedestales y puestos a rodar por el lodo de lo estético no es un trabajo original de Garrido y creo que el antecedente más importante es la propuesta estética desarrollada por Carlos Zerpa y que se titulaba algo así como "cada cual con su santo propio". Infinidad de veces Garrido ha postulado que es un fusilador de marca mayor, no busca ser original más trata de sacar partido a sus vivencias tanto mundanas como estéticas. Con respecto a esta irreligiosidad sexuada y efervescente José Balza ha escrito: "No sé cuánto de ingenuidad, de vigor joven haya en muchas de las obras de Garrido. ¿Significa realmente mucho un Cristo gordo y gozón? Pero más allá de tales limitaciones filosóficas (o anacronismos), estas imágenes vienen a rescatar algo esencial en el proceso de la plástica venezolana: su riesgo, su originalidad, su condición de materia visual. Prefiero afrontar estos altares, su santo de asfalto, su Santa Lucía, antes que, como dije, los vacíos intelectuales llegados, vía curadores sin firmeza analítica, desde el exterior".
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| Nacimiento del niño Jesús, 1993. | ||
La obra de Garrido ha sido sometida a la censura varias veces. En una oportunidad se presentó un gran revuelo en Ciudad Bolívar. La iglesia intervino. Las fuerzas vivas también acercaron leña al fuego. La exposición fue desmontada enseguida. La verdadera obra de arte trata de abrir el compás de la tolerancia, procura echar por tierra esas falsas premisas sobre el sexo, esas mentiras piadosas en torno a lo religioso. Garrido se vale del humor negro para desenmascarar la sociedad se edifica sobre la violencia finamente maquillada y servida como noticia(o enlatado) en horario estelar.
En un mundo cocido a puñaladas de imágenes a un fotógrafo le quedan pocas opciones: desviarse por lo estético o raspar la costra de la realidad para crear imágenes que susciten discusión. Garrido lo expresa así: "Creo que en un momento donde la sociedad tiene tantas imágenes, si no se hacen imágenes de choque, que trastoquen, sencillamente se pierden en el mar de imágenes que circulan alrededor del mundo."
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| El gato Félix |
Nelson Garrido es un fotógrafo que no aspira a ser un divo del arte. Realiza su trabajo sin importarle la ignorancia con ínfulas de curadores y críticos. Asume la foto como una manera de ofrecer alternativas visuales aunque produzcan rechazo y aunque se entiendan como poses de artista postmo. La foto como escupitajo, como bofetada nítida, insana y certera. La foto como espejo de esa violencia sin sentido que nos carcome y que muestra el lado menos amable, menos espiritual que todos nosotros en un momento dado podemos exhibir. La foto como esos trapos sucios al sol de nuestra pequeñez humana.













