Una belleza escondida siempre tras la apariencia de lo cotidiano se podrá apreciar en la exposición Fuera de Casa que inaugura este domingo 15, a partir de las 11 de la mañana.
Registrar para la memoria y el lente los lugares donde ha ido viviendo, hacer de esa cotidianeidad un espacio de belleza y trascendencia es la motivación artística de la fotógrafa Gilda Pérez, quien lleva una década desarrollando su ensayo fotográfico Fuera de Casa y hoy día lo muestra en la exposición que inaugura este domingo 15 de mayo, a partir de las 11 de la mañana en la Sala La Fotografía del Ateneo de Caracas, en co-producción con la Galería de Arte Nacional.
Lo más cercano a su persona, a sus vivencias lo atesora y documenta con su cámara fotográfica en sus innumerables viajes a su Cuba natal y a los espacios que ahora habita en Caracas.
“Rostros de campesinos de su tierra natal, fragmentos de su hogar, se nos muestran en toda la sencillez de su belleza. Una belleza escondida siempre tras la apariencia de lo cotidiano; de aquello que, a fuerza de convivencia, siempre resulta normal. Una vez que se han ido de nuestro lado descubrimos, apesadumbrados, que marcaban la medida de lo trascendental en nuestras existencias; que la vida esta hecha a veces de cosas demasiado pequeñas…y el ojo y el alma deben entrenarse arduamente para aprenderla. “, expresa Kelly Martínez en su texto curatorial que acompaña a la muestra fotográfica Fuera de Casa de Gilda Pérez.
Para la artista es su segunda muestra individual en nuestro país ya que su interés lo ha remarcado en la numerosas exposiciones colectivas en las que ha participado en Cuba, México, Brasil, Canadá, Estados Unidos, España, Suiza, Alemania, Francia, Italia, Hungría y otros países.
El trabajo artístico de Gilda Pérez - La Habana, 1954-, ha sido publicado en revistas y libros especializados de fotografía, entre los que destacan: Canto a la realidad, Fotografía Latinoamericana 1868-1992, Lunwerg Editores, Madrid, España; Cuba: 100 años de fotografía, Antología de la Fotografía Cubana 1898-1998, Editorial Mestizo, España y Memoria: Artes Visuales Cubanas del Siglo XX, Editorial California International Art Foundation, USA, 2003.
Sus fotografías son parte de las colecciones del Musée de l'Elysée, Suiza, Consejo Mexicano de Fotografía, Museo de Bellas Artes de Cuba, Fototeca de Cuba, Casa de las Américas, Cuba y Museo de Bellas Artes de Caracas, entre otras.
Gilda Pérez ha dictado talleres y conferencias en Cuba, España y Venezuela, ejerciendo la docencia en Venezuela, donde reside desde 1993.
Fuera de casa
A veces, fuera de casa, el universo nos es inhóspito. A veces sólo se convierte en una elongación del lugar al cual pertenecemos. Gilda Pérez lleva su morada - su país, su casa, su familia, sus amores- por todo el mundo mientras camina con la cámara al cuello. Sus fotografías son imágenes de nada y a la vez de todo. Imágenes de lo que le es cercano, de lo que su ojo avizor intenta reapropiar para después devolvérnoslo, transformado en un espacio fotográfico y poético donde intimidad y cotidianeidad conviven en estrechez y armonía. Aquello que ante nuestros ojos pasa desapercibido, para la fotógrafa se desnuda como una cosmogonía compleja y sutil a un mismo tiempo.
“Rostros de campesinos de su tierra natal, fragmentos de su hogar, se nos muestran en toda la sencillez de su belleza. Una belleza escondida siempre tras la apariencia de lo cotidiano; de aquello que, a fuerza de convivencia, siempre resulta normal. Una vez que se han ido de nuestro lado descubrimos, apesadumbrados, que marcaban la medida de lo trascendental en nuestras existencias; que la vida esta hecha a veces de cosas demasiado pequeñas…y el ojo y el alma deben entrenarse arduamente para aprenderla. “
El camino siempre se abre ante nuestros pies, intransigente,. Estar fuera del hogar al que pertenecemos es siempre una manera de ser y no ser a un mismo tiempo. Aquellos lugares a donde realmente correspondemos no nos abandonan nunca. Continúan viviendo junto a nosotros siempre, expuesto a la caprichosa voluntad de nuestras memorias. Los atesoramos, nos pueblan hasta el fin. La ventaja de la fotografía, la virtud de la fotografía, es saber postérgalos para siempre. La fotógrafa, sin embrago, ha hecho de todos los rincones que visita, nuevos hogares; hogares que su memoria y su Leica registran para que nosotros, ávidos espectadores de lo ajeno, terminemos apropiándonos de ellos y sintiendo que también nos correspondía estar allí
Fuera de Casa es un baúl de recuerdos. De él va saliendo, poco a poco, todo aquello que marca el paso de Gilda por esta tierra…