Más Platón y menos Prozac La marginación al intelectual José Musse Torres
Martes, 21 de mayo de 2002
Hemos cedido la filosofía como adorno de la sociedad, como un lujo de opulentos o elitistas académicos y ocurrimos en olvidar que su solo cultivo nos eleva a una vida más saludable, sosegada y en armonía con nuestro entorno. El libro Mas Platón y Menos Prozac de Lou Marinoff nos recuerda que la filosofía no es una disciplina escolástica, sino un herramienta para la vida práctica. Su reciente lectura me hizo recordar lo difícil de imaginar el mundo sin el aporte de los pensadores. Desde un simple electrodoméstico a las comodidades más banales están basadas en leyes físicas resueltas y aplicadas por los hombres más cultivados del planeta. Sin embargo, nunca se ha tratado de evaluar, ni crear conciencia sobre las condiciones en que la sociedad margina, hace escarnio, arremete y ejecuta a sus más primigenios hijos. La humanidad ha logrado extendidos avances desde el Paleolítico. Darwin en Origen de las Especies descubrió el valor del cerebro humano; la inteligencia sintetiza la evolución mediante la creación de estrategia. Sin ella somos primates de medio pelo. Aún así la sociedad mantiene una velada agresión contra sus pensadores.
Son muchas las historias graciosas que se cuentan de los genios de la humanidad. Algunos relatos dibujan a las mentes más brillantes como pobres personillas ante los fieros ojos del lumpen. Siempre dispuesto hacer escarnio del ser diferente. Norbert Wiener, sobre quien más se ha escrito, se dice que en cierta oportunidad se enfrascó en un debate con una de sus alumnas, al terminar éste le preguntó "Por favor, dígame ¿en quélado del pasillo venía yo cuando me encontró?" Ella le respondió "Desde aquel lado profesor". "¡Ah! Entonces iba a cenar". Existen otras más. La más divertida narrada por S.G. Krantz: en cierta ocasión cuando los Wiener se mudaban, su esposa le avisó con varias semanas de anticipación, la víspera se lo recordó nuevamente y al salir a trabajar, su consorte, que conocía lo distraído que era, le perfiló en una tarjeta la nueva dirección de su hogar, dado que allí él tendría que dirigirse, ya que esa misma mañana la mudanza comenzaría. Durante el día el matemático Norbert Wiener usó la tarjeta para borrajear una respuesta a un alumno que le hacía una consulta, al salir hacia su casa la encontró vacía; minutos más tarde recordó que la familia ciertamente se había mudado y no desaparecido, como temía en un principio. Así que pensó en buscar ayuda y se acercó a una niña que lo miraba desde la acera. "Niña ¿podrías decirme adónde se ha ido la familia que vivía en esta casa?" La niña le respondió. "No te preocupes Papá, mamá supuso que perderías la nota y me envió a buscarte".
Sobre Isaac Newton se cuenta que durante los periodos de esforzada mentalización no solía abandonar su habitación durante semanas, inclusive obviaba comer. Según relatan, en cierta ocasión, uno de sus asistentes encontró al desapercibido genio hirviendo agua, tranquilo su asistente pensando que este se cocinaba descubrió que en la mano de Newton yacía un huevo y en la olla hervía su reloj. No todas las historias son jocosas, en su mayoría el intelectual perece, agoniza ante un mundo rebelde que se resiste a comprender sus horizontes, que se burla, arremete, lo empuja al exilio o le tortura. Pero que a la vez no dudara en exprimir sus aportes. Un sabio es víctima de su talento y vive secuestrado por su mente y su pasión por escrutar. En 1936 Werner Heisenberg fue atacado por la prensa nazi por su apoyo a la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica a la que calificaban de "Ciencia Judía". Heisenberg pasó varios años difíciles debatiéndose entre la investigación teórica, el patriotismo alemán y la practicidad moral de sobrevivir durante una dictadura aberrante y brutalmente genocida. Ser una mente privilegiada es preferir contemplar la vida antes que su disfrute, ese solo hecho lo aísla.
Un caso muy doloroso es el del artista salvadoreño Valentín Estrada, alumno de las mejores escuelas europeas de arte: su creación escultórica fue creciendo en España, aunque en su propio país era ignorado. "Atlacatl" es una majestuosa obra que retrataba a los indios de Cuscatlán. Considerado actualmente como la obra más imponente del Siglo XX en su país. Las autoridades no tuvieron más que la feliz idea de invitarlo a vestir tapa rabo y plumas en las representaciones oficiales, lo convirtieron en un remedo de su talento. Luego terminó siendo ayudante del escultor español Benjamín Saúl, que le puso a cargar pesos hasta que se dañó la espalda y nunca más fue el mismo hasta que se retiro.
Otro genio, el científico colombiano que descubrió la vacuna contra la malaria y obsequió su descubrimiento al mundo, está en la bancarrota. El egoísmo de los mega laboratorios para no comercializar una droga que signifique pingües beneficios, tampoco ha solucionado el problema de la enfermedad entre los más pobres. Salvador Dalí dijo "escupo sobre el rostro de mi madre". Nunca comprendieron el alcance de su expresión, le juzgaron por literal. Pablo Picasso se burlaba del populacho contando variadas historias de "Las Señoritas de Avignon". Quizás porque sabía que era irrelevante en dónde y quienes realmente le sirvieron de inspiración. La obra valía por sí misma y que no lo entendieran lo irritaba. Si no puedes convencerles, confúndeles. Los genios se vengan del atrasado en variadas y rutilantes formas. Creo que fue Rafael Calvo quien dijo: El que ríe último, piensa más lento. El agudo desde que nace está sometido a duras pruebas, los padres rara vez toman conciencia y valoran el talento. El intelectual tendrá problemas para sociabilizar y por lo general vivirá en el exilio de su propio mundo, sino es que deba para su propia sobrevivencia recurrir al autoexilio. La persecución política tampoco escapa a los muchos de los intelectuales, quienes deben huir hasta por la caza de su talento como sucedió en el reclutamiento de genios para el Tercer Reich, hasta los que fugan por su raza y aportes al campo de las ideas como Einstein y Freud.
El genio es muchas veces tratado en los círculos familiares como "atracción de feria" su compañera de turno, generalmente le reprochará su ausentismo universal, la vida con él no es definitivamente fácil. En la cinta de Ron Howard "A beutiful mind" nos trae la sublime historia del Nóbel John Forbes Nash Jr., el matemático esquizofrénico que gracias al amor de su esposa Alicia y su continuo apoyo, pudo superar su enfermedad y lograr ascender en su carrera. Alicia y las mujeres como ella, quizás sean las verdaderas genios, pues sin su inteligencia para cultivar la paciencia, el espíritu creador de sus hombres nunca hubiera fructificado, sin ellas, sus esposos poco hubieran logrado y la humanidad poco avanzado. Mientras la sociedad no comprenda el valor de subvencionar, respaldar, fomentar y proteger a los intelectuales consumirá más Prozac.