Caracas, Jueves, 24 de abril de 2014

Sección: Cultura

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

Manifiesto del bicentenario del Manifiesto de Cartagena

Roberto Lovera De-Sola

Lunes, 18 de febrero de 2013







   Foto: Google
Se ha recordaddo en estas semanas el bicentenario del Manifiesto de Cartagena(diciembre 15,1812) de Simón Bolívar, su primer gran documento político.

Recordemos, para entrar, que en el puerto de Cartagena de Indias Simón Bolívar estuvo en 1812 en su primer destierro; en 1814, otra vez exilado, hasta que salió al destierro de nuevo al año siguiente; en 1827 de vuelta de Caracas para dirigirse a Bogotá y en 1830, lugar donde recibió, en El Cerro de La Popa, la noticia del asesinato de Sucre.

 

EN 1812

 

En 1812, seguramente a fines de Octubre, pasó Simón Bolívar de Curazao a Cartagena, en la entonces Nueva Granada. Estaba en esta ciudad el 2 de Noviembre. Ese día inició la presentación, envío y publicación de diversos documentos en los cuales por una parte enjuició los  hechos de la Primera República(1810-1812) en Venezuela, en otros ofreció sus servicios a la causa emancipadora en la Nueva Granada[1].

Es interesante destacar que desde su primer documento se dirigió “A los americanos” lo cual nos muestra como la conciencia hispanoamericana lo dominaba ya. En todos estos papeles expone los sucesos de Venezuela, enjuicia a Francisco de Miranda(1750-1816) a quien considera actuó con una “vergonzosa cobardía…propuso la capitulación” (Escritos, t.IV,p.108), muestra la conducta de [Domingo]Monteverde(1773-1832) quien una vez que se vio “posesionado de las plazas de Caracas y La Guaira, cuando varía absolutamente la escena…se renuevan los horrores que en este propio país ejecutaron sus feroces y ávidos conquistadores…La consternación es general y las gentes desoladas, errando por los campos, en la miseria, apenas pueden sobrellevar una cansada vida…¡He aquí, oh americanos¡, los hechos más auténticos…a los hijos de Colombia…La guerra, la guerra sola puede salvarnos por la senda del honor…Cerramos para siempre la puerta a la conciliación y a la armonía: que ya no se oiga otra voz que la de la indignación. Venguemos tres siglos de ignominia, que nuestra criminal bondad ha prolongado; y sobre todo, venguemos condignamente los asesinatos, robos y violencias que los vándalos de España, están cometiendo en la desastrada e ilustre Caracas…¿Pero podrá existir un  americano, que merezca este glorioso nombre, que no prorrumpa en un grito de muerte contra todo lo español, al contemplar el sacrificio de tantas víctimas inmoladas en toda la extensión de Venezuela?. No, no, no”(Escritos…,t.IV,p.108-110. El subrayado es del propio Libertador).

Al leer estas líneas estamos en el preámbulo de lo que será un mes mas tarde el Manifiesto de Cartagena.

A poco, el 27 de Noviembre, se dirigió, junto con Vicente Tejera(1774-1817), al Congreso de la Nueva Granada haciendo otra exposición de los mismos hechos: allí hace sus observaciones sobre la caída de Caracas, crítica la forma de gobierno federal, lo que se convertirá en punto muchas veces reiterado a lo largo de su escribir, atiza contra “El fuego de la discordia” (Escritos,t.IV,p.113), reiterando sus observaciones sobre la conducta de Miranda. En aquellos días Bolívar observa sus acciones como dignas de la mayor crítica. Dice: “sacrificándose a los designios de su General, quien por una inaudita cobardía, no logró las ventajas de la victoria persiguiendo al enemigo, sino antes bien cometió la bajeza ignominiosa de proponer y concluir una capitulación, que cubriéndonos de oprobio, nos tornó al yugo de nuestros antiguos tiranos”(Escritos, t.IV,p.114).

Y sobre su presencia en Cartagena anota “Escapados prodigiosamente de las garras de aquellas fieras, los pocos que aquí nos hallamos, hemos venido a implorar la protección de la Nueva Granada, a favor de sus compatriotas, los desdichados hijos de Venezuela… Para fundar sobre algún mérito nuestra solicitud, hemos querido tomar antes parte en la civil contienda que sostiene este Estado contra la Provincia de Santa Marta; y habiendo ya tenido el honor de ver admitida la oferta de nuestros servicios en el ejército, esperamos presentarnos a ese Soberano Congreso, luego que hayamos cumplido nuestro empeño…La identidad de la causa de Venezuela con la que defiende toda la América, y principalmente la Nueva Granada, no nos permite dudar de la compasión que excitaran nuestros desastres en los corazones de los ciudadanos”(Escritos, t.IV,p.114)

 

LA MEMORIA DE CARTAGENA

 

Está entonces preparado para hacer conocer un documento que quizá trajo redactado desde Curazao. Nos referimos a su Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un Caraqueño[2], impresa en esa ciudad al entrar el año siguiente. Es el documento en que Bolívar se llama “hijo de la infeliz Caracas” y el cual es conocido como Manifiesto de Cartagena(diciembre 12,1812). Fue además el primer texto suyo que fue editado en una imprenta, el primer folleto de quien debe ser considerado también como un pensador quien escribía sus ideas para que estos llegaran a todos. Allí está la primera exposición de lo que pronto será su plan de acción. Allí está su proyecto político, el cual perfeccionará en la Carta de Jamaica(Septiembre 6,1815) y en el Discurso de Angostura(Febrero 15,1819), allí está el llamado por Augusto Mijares(1897-1979) “Proyecto de América”[3]. Sin una especulación previa no puede haber realización política plena de una idea, ni puede haber ni un sueño, ni una utopía. Y todo esto habrá siempre en Bolívar. Todo eso fue lo que desarrolló el Libertador en el Manifiesto de Cartagena al dejar correr su pluma por vez primera para exponer, para mostrar sus “pensamientos escritos, mi alma pintada en el papel”(Escritos,t.II,Vol.I,p.291) como diría doce años después(enero 19,1824), como confesándose ante su maestro don Simón Rodríguez(1769-1854), en la llamada Carta de Pativilca, una de las antológicas de toda su amplísima correspondencia.

Y aunque hemos dicho que Bolívar redactó con la pluma en la mano el Manifiesto de Cartagena lo más seguro fue que lo haya dictado, la cual fue su forma preferida de realizar el trabajo intelectual. Pudo dictarlo precisamente al jurista Vicente Tejera(1774-1817) quien estaba en Curazao y quien con él pasó desde allí a Cartagena y de cuya caligrafía conocemos un buen número de escritos de Bolívar de aquellos días.

En el  Manifiesto de Cartagena surge el Bolívar pensador político quien se detiene al escribir su memoria en cada uno de los puntos que se debían tener en cuenta para explicar el por qué de la caída de la Primera República en Venezuela. En ella ya no sólo es un soldado probado por el fracaso militar sino que en sus renglones surge la otra faceta de Bolívar: el pensador político, cara esta suya que no puede dejarse de analizar en conjunto con la del político activo so pena de no entenderlo porque Bolívar actuó y pensó, logró éxitos militares, fracasó en otros, pero sobre todos pensó, meditó, escribió sus reflexiones y actuó. Por ello no nos debe llamar la atención que su bautizo como pensador sea examinando los por qués del primer fracaso político de la República. De allí la importancia que tiene el Manifiesto de Cartagena.

En el Manifiesto de Cartagena no sólo pidió Bolívar sensatez en la acción política sino que esta estuviera imbuida de realismo, sentido de lo que sucede que sólo se puede tener si se conoce, si se consulta la historia de ese país en  el cual se va actuar. Esto explica las críticas que Bolívar hace a los dirigentes del 19 de abril de 1810, a los magistrados que llenaron las bancadas del Congreso Constituyente de 1811. Por ello pudo escribir: “Los códigos que consultaron nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles la ciencia práctica del Gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que, imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por Jefes, filantropía por legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados” (Escritos,t.IV,p.117-118)[4]. Por ello pedía sentido de la realidad, decía que la política es el arte de lo posible porque en ella se podía errar y sólo “el valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna”(Escritos, t.IV,p.119) que era lo que él pedía en aquellos días a los patriotas. Había que corregir el sendero tomado, darse cuenta hasta donde los había llevado el sistema federal, que Bolívar siempre enjuició severamente a todo, o largo de sus papeles escritos y a todo lo largo de su carrera política. Por ello insiste “Pero lo que debilitó más el Gobierno de Venezuela fue la forma federal que adoptó, siguiendo las máximas exageradas de los derechos del hombre, que autorizándolo para que se rija por sí mismo, rompe los pactos sociales, y constituye a las naciones en anarquía…El sistema federal, bien que sea el más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad, es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes estados. Generalmente hablando todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano; virtudes que no se adquieren en los gobiernos absolutos, en donde se desconocen los derechos y los deberes del ciudadano…Por otra parte, ¿qué país del mundo, por morigerado y republicano que sea, podrá, en medio de las facciones intestinas y de una guerra exterior, regirse por un gobierno tan complicado y débil como el federal?…Yo soy de sentir que mientras no centralicemos nuestros gobiernos americanos, los enemigos obtendrán las más completas ventajas; seremos indefectiblemente envueltos en los horrores de las disensiones civiles, y conquistados vilipendiosamente por ese puñado de bandidos que infestan nuestras comarcas” (Escritos,t.IV,p.120-121). Y sintetiza: “entre las causas que han producido la caída de Venezuela, debe colocarse en primer lugar la naturaleza de su constitución; que, repito, era tan contraria a sus intereses, como favorable a los de sus contrarios. En segundo lugar, el espíritu de misantropía que se apoderó de nuestros gobernantes. Tercero: la oposición al establecimiento de un cuerpo militar que salvase la República y repeliese los choques que le daban los españoles. Cuarto: el terremoto acompañado del fanatismo que logró sacar de este fenómeno los más importantes resultados; y últimamente las facciones internas que en realidad fueron el mortal veneno que hicieron descender la patria al sepulcro”(Escritos,t.IV,p.122). Por ello consideraba que teniendo en cuenta los por qués de la caída, y teniendo la disposición de no volver a cometerlos, era necesaria, imprescindible, la nueva conquista de Caracas, “medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada” (Escritos,t.IV,p.122). Por ello pedía en la última línea: “Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido, y libertad a todos”(Escritos,t.IV,p.125)[5].

A poco de haber escrito este Manifiesto se integró a las luchas por la liberación de Colombia, faenas que lo pondrían a los pocos meses a tiro de volver a conquistar el territorio de Venezuela, cosa que hizo al año siguiente, en 1813. Mientras actuó en la Nueva Granada. El día de navidad de 1812 lo encontramos en el pueblo de Tenerife.

 

ACOTACION SOBRE EL FEDERALISMO

 

Escribió don Miguel de Unamuno(1864-1936), en las páginas de su novela Niebla(1914): “Pertenecemos a un lugar y a un tiempo o no pertenecemos a ningún lugar y a ningún tiempo”[6]. Las reflexiones que siguen, exponerlas siempre nos ha asediado, se espigan desde esa idea el gran pensador vasco, estudioso por lo demás de la figura de Bolívar[7].

Sobre la crítica constante del federalismo hecha por el Libertador deben tenerse en cuenta estas personales consideraciones producto del examen de su vida y de su escribir, asunto siempre mirado al unísono por nosotros: es este punto central dentro de su pensamiento constitucional. Pero lo es también esencial, quizá aun más, dentro de su praxis política. Pero debe ser entendido dentro de sus propias palabras, dentro de su propio lugar, hora y fecha, dentro de la estrategia formulada por él para la guerra, que era esencial en los días en que escribió sus trascendentales documentos de Cartagena (diciembre 15,1812), Carúpano (septiembre 7,1814), Jamaica (septiembre 6,1815) y Angostura(febrero 15,1819), o los de las crisis que se presentó tras la guerra, vicisitud avizorada por él, antes que por nadie(mayo 24,1821), un mes antes de la batalla de Carabobo(Escritos,t.XX,p.62). Nos referimos a los discursos de Bolivia(mayo 25,1826), Ocaña(febrero 29,1828) y Bogotá(enero 20,1830). Es desde ese aquí y ahora suyo de donde brotaron sus concepciones, que fueron convicciones en él, de allí que viera la necesidad de crear un gobierno paternal para nuestros pueblos recién emancipados como lo propuso en la Carta de Jamaica (Escritos,t.VIII,p.239) y lo reiteró en el Discurso de Angostura, ello era su respuesta en aquella fecha y hora. Y no puede ser extrapolado porque sino se altera la historia.

Exponemos estos puntos de vista como un eco a la sociedad democrática en la cual vivimos y en la cual debe existir siempre el derecho a la crítica, a la interpretación, a la presentación de ideas discrepantes, que es lo propia de toda comunidad intelectual[8]. En ambos casos hay que moverse con muchísimo rigor y tener en todo momento cuidado de no interpretar las ideas de Bolívar fuera de sus horas y días precisos, y mirando en todo momento las connotaciones psicológicas de su espíritu que siempre son decisivas, estas siempre deben tenerse en cuenta, no dejando de lado en ningún momento que quien las expresó por escrito era un romántico, desde luego teniendo en cuenta esto en el sentido exacto que lo es, vivo en su tiempo[9], no olvidando tampoco que las máximas figuras de la literatura y del arte de su tiempo lo fueron, baste señalar a sus contemporáneos, Johann Wolfgang Goethe(1749) en el campo literario[10] y Ludwig Beethoven(1770-1827) en de la música, clásicos indisputados, ambos románticos plenos. No se olvide aquí tampoco que las mayores figuras del mundo hispánico en el siglo XIX lo fueron Bolívar y el pintor don Francisco de Goya y Lucientes(1746-1828). Y que además el mayor prosista de lengua española de su tiempo, a los dos lados del océano Atlántico, fue el Libertador. Ni siquiera Gaspar Jovellanos(1744-1811)[11] en la península, puede hombrearse en este sentido con Bolívar. Dice el maestro Uslar Pietri que solo lo fue de América Latina[12] pero no hubo en la España de su tiempo un escritor en prosa que hubiera roto con los amarras del neo-clasicismo[13], en el que se educó,  quien utilizara las vibrantes formas de su escribir, estilo tan fresco, cautivante, apremiante, fue maestro de la concisión, de la frase corta y rotunda, llenas de pasión, que hallamos en sus textos.

No basta solamente con señalar lo que dejó por escrito, siempre en su caso había más, a veces mucho más, son los matices de aquella alma afiebrada, la que expresaba siempre su fiero amor por su contorno.

 

 

LA LINEA ENTRE PASADO Y PRESENTE

 

Claro, es algo que deseamos advertir aquí porque lo hallamos en ciertos análisis que hemos leído para vertebrar este estudio: la línea entre aquel pasado y este presente es delgadísima y la puede traspasar sin darse cuenta aquel que estudia, analiza y escribe y se olvida al hacerlo de lo lejos que está del Libertador, soslayando así que él es un personaje de la historia, del pretérito. Es por ello que a las interpretaciones de algunos estudiosos de la memoria venezolana se le pueden oponer otros puntos de vista, los cuales para nosotros no se deben salir de los momentos políticos en los cuales Bolívar actuó, con la guerra como meta de todas las jornadas, sobre todo en aquellas en las que dictó el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura. Instantes en que tenía además una desarrollada conciencia de lo que era el país, Venezuela, al cual llegó a denominar “demoniopolis” (Escritos,t.XX,p.299).

Y es por ello que políticamente se debe mirar al hombre que escribió el Manifiesto de Cartagena, trabajando en todo momento al lado de un alto jurista de aquellos tiempos, Vicente Tejera(1774-1817)[14], quien lo acompañó en aquellos años, hasta que ambos salieron al destierro en 1814.

Las opiniones contrarias al régimen federal que tenía Bolívar no eran contra esa forma de gobierno, la cual no dejó de elogiar como la más perfecta (Escritos, t.IV,p.120 y t.XV,p.14) sino por el realismo político que ya poesía, comprendía ya que sin una jefatura única no se lograría la emancipación, por ello postuló la necesidad de un régimen centralista. Su ulterior trayectoria y todos los escollos que debió vivir, sobre todo en Carúpano en 1814, en Cartagena de 1815 y en las controversias que se le presentaron en Haití y en Güiria en 1816, terminaron demostrando que estaba en lo cierto, fue la jefatura única lo que terminó haciendo posible la emancipación. Eso lo vio, con la gran intuición que siempre lo caracterizó, ya en sus cavilaciones de Curazao y al redactar su memoria de Cartagena. No había al proponerlo ninguna tendencia hacia el personalismo, como se ha señalado, sino una comprensión muy sólida de la realidad, de los hombres que actuaban en ella, y en lo que debía hacerse.

Y esa conciencia volvió a brotar en él en aquellos meses de finales de 1818, cuando en su casa angostureña de El Tamarindo, dictó el Discurso de Angostura a su amanuense Jacinto Martel, le acosaban las angustias de aquella grave hora, todavía el país estaba casi todo en manos españolas, y él era, como dijo Uslar “apenas el jefe de una hermosa y desesperada causa”[15], la necesidad de tener mano férrea para manejar a sus levantiscos hombres y la necesidad, siempre presente en él de entender la realidad de Venezuela interrogando a sus amados libros de historia, y esto porque en Bolívar siempre la historia, de su país y de otros sitios, la de Europa, como en los libros de su querido Jean Jacques Rousseau(1712-1778) o de la antigüedad griega y romana, siempre iluminaron su acción política. Por ello en el Discurso de Angostura para nosotros lo que hubo fue la consecuencia con sus críticas al federalismo, ya aparecidas en el Manifiesto de Cartagena en 1812, y la necesidad de una forma de gobierno conductora para los ciudadanos que, tanto que para nada la necesidad de un gobierno paternal, expresado en la Carta de Jamaica, que era una máxima educativa, no nos parece criticable en aquel momento en que había que formar a los venezolanos para el ejercicio de sus deberes y derechos cívicos, cosa que aun hoy hay que hacer para poner fin al analfabetismo político que nos empapa el cual nos ha llevado a escoger las peores soluciones colectivas para nuestros males, ejemplo máximo lo fueron las elecciones de 1998. Falta de conocimientos políticos que han agravado nuestros males por lo cual seguimos necesitando de un gobierno que sepa conducirnos y educarnos para el vivir colectivo. Y además si bien la historia se escribe desde el presente, la historia que se cuenta aquí no es la de los días en que vivimos sino las del pasado. Por ello al estudiar al Libertador desde hoy hay que tener mucho cuidado y no confundirlo con el presidente  Hugo Chávez(1954) que es el que aparece tras ciertos renglones de algunos escritores nuestros de estos días, agobiados, como lo estamos todos, por la dolorosas vivencias de estos años trágicos, así estos analistas pierden de vista que examinan el pasado y así el que aparece en su pluma es el Chávez autócrata de estos días, no el Libertador de 1812, 1815 y 1819, estos historiadores  se equivocan, a quien pintan no es a Bolívar sino al barinés. Así aparecen en ciertos pasajes que hemos leído, el espectro, la sombra, del llanero de estos días, que es el que desea mandar sin consultar a nadie y destruir la democracia. Por cierto, esta no es una observación para los tergiversadores actuales del Libertador sino para quienes buscan estudiarlo hoy. Viviendo como estamos en el régimen chavista se pretende siempre, para contradecir las falsas interpretaciones del Presidente Comandante, presentar sólo los errores de Bolívar, que los tuvo muchos porque era un hombre normal, de carne y hueso y porque sólo “Los que nunca hacen nada, jamás se equivocan” según la feliz expresión del historiador argentino Félix Luna(1925-2009)[16]. Y, como antes lo advirtió el maestro mexicano Leopoldo Zea(1912-2004), al estudiar a Libertador hay que hacerlo sin “la desacralización que, a fuerza de criticar acaba por dejarnos sin historia y, con ello presa fácil de cualquier paternalismo interno o externo”[17]. Por ello los disidentes auténticos de Chávez no ven, en medio del combate político en el cual están inmersos, las altas virtudes de Bolívar, lo usan para enfrentar las formas falaces con las que Chávez interpreta al Libertador, por ello lo que desean hacer es bajar al Libertador de la estatua, desnudarlo y arrancarle la carne con lo cual no le quedarían ni los huesos, es decir nada, y sin nada no puede haber ningún examen histórico posible porque tiene que haber vísceras y sangre, como pidió Herrera Luque hacerlo con Bolívar, para poder vertebrar su examen imparcial. Este es un error que hemos visto proliferar en las obras sobre Bolívar escritas en el último tiempo en el ámbito de los escuálidos, así bautizó Chávez a sus contrincantes, obras concebidas para oponerse a las siempre falsas interpretaciones del Caraqueño crecidas al alero del poder, escritas para adular al César imperante, como la lamentable y anti-histórica de Jorge Mier Hoffman[18]: la cual no atiende ni a la cronología, ni posee ninguna metodología, ni logra saber leer los papeles de Bolívar, ni advierte al sentido de lo que es la diplomacia que es fundamental para entender el proceso que pretende estudiar sin lograrlo en ningún momento, tan falaz es que lo único que logra Mier es que sintamos lástima de él. Mier altera los sucesos del pasado, inventa otros como ese de considerar que Bolívar libertó la Florida española[19], territorio después norteamericano, lo cual no puede ser más  erróneo, no sigue ninguna forma de análisis histórico cierto y propala falsedades, todas aclaradas por el rigor de mas de dos siglos y medio de investigaciones bolivarianas si partimos de 1818, fecha de la primera biografía de Bolívar publicada en Italia[20], o de 1826 cuando se inició en Caracas, por los próceres Francisco Javier Yanes(1777-1841) y Cristóbal Hurtado de  Mendoza(1772-1829), el cultivo de la historia documental relativa a la nación y a su fundador, con la publicación del periódico El observador caraqueño(1824-1825) y con la compilación de los Documentos para la historia de la vida pública del Libertador[21].

Y una observación para que no se malentienda a Libertador sobre un punto filológico: la palabra “democracia” la utilizó el Libertador pocas veces, sólo aparece, por ejemplo, dos veces en el Discurso de Angostura y  que en general pocas veces en su correspondencia[22]. Y ello se explica no por ser Bolívar un anti demócrata sino por no ser este vocablo propio del lenguaje político de su época, él usaba más bien la palabra liberal, aunque su sentido de la democracia se puede deducir claramente, sin forzar su ideario, de varias de sus documentos como lo hizo el historiador José Luis Salcedo Bastardo(1926-2005)[23]. También hay que tener en cuenta esta observación del mismo historiador: “Bolívar no podía creer candorosamente en la factibilidad y viabilidad de una democracia cabal para la América de su tiempo. La América de entonces exigía formas intermedias y progresivas del régimen democrático que no el régimen democrático puro; nunca pensó Bolívar que un país con menos de un lustro de vida autónoma, y con un manifiesto atraso político, dentro del cual era notorio el casi desconocimiento de los organismos representativos, pudiera entrar de pronto al disfrute de instituciones pertenecientes a un sistema delicado, complejo y avanzado como, por ejemplo, el de la sociedad británica, nación adelantada que se hallaba entonces a seiscientos años de la Carta Magna(1215). Más conviene insistir en que este reconocimiento a las posibilidades que concedía su tiempo, así como la continua adaptación práctica de Bolívar a ciertos intransferibles elementos de su circunstancia para impulsar su programa revolucionario, no desvirtúan la calidad sinceramente democrática de su pensamiento que aspira al plano de la perfección”[24].

 

LAS UTOPIAS

 

Sobre lo utópico se puede partir de la definición de estas dado por Isaac Pardo(1905-2000), autoridad venezolana suprema en el tema, cuando escribe:”Las utopías son o han tratado de ser esquemas o proyectos para satisfacer el más profundo y persistente de los anhelos humanos: disfrutar de la mayor suma de felicidad alcanzable por el conjunto social”[25]. También María Ramírez Ribes(1942-2010) define a la utopía como “El anhelo de trascender la realidad presente, en función de otra mejor o al menos diferente, constituye desde la más remota antigüedad el impulso o el motor de la historia y de la esencia misma de la utopía” [26]. María Ramírez Ribes se refiere también a los matices de la utopía de Bolívar y de su generación[27]; consultar también Susana Rotker(1954-2000)[28]. Y para tener una exacta idea de la utopía en el Libertador, asunto que puede ser rastreado a todo lo largo de su escribir, basta hacer esta cita, hondamente utópica, que encontramos en su Discurso de Angostura(Febrero 15,1819), citamos su versión original, la que tuvo en sus manos el Libertador al leerlo ante el congreso en aquella sesión, después de las once de la mañana, cuando expresó en su peroración:”El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política” (Escritos,t.XV,p.16). Al decir esto nos estaba ofreciendo una construcción utópica. Y sin la previa utopía es imposible el sueño de un sociedad más perfecta y de un rotundo cambio político, por ello la utopía siempre es previa y sustancial a toda construcción política, y ello por siempre, como el mismo doctor Pardo nos hizo ver, las utopías terminan haciéndose vivas en las sociedades para las cuales se diseñan[29]. No hay que olvidar que la primera gran utopía del mundo moderno, la de Tomás Moro(1479-1535), si bien fue escrita en latín y en esa lengua publicada(1516), idioma del humanismo, al ser traducida al inglés se le tituló como De la mejor condición de una república. Hoy en día este libro se conoce bajo el mote de Utopía. Sin esa utopía, sin el sueño de nuestros libertadores del “proyecto de América”, nuestros países no habrían tenido ni independencia propia, ni libertad, ni igualdad, ni democracia. Por ello aquellos hombres, a cuya cabeza estuvieron Miranda, Simón Rodríguez, Bello, Juan Germán Roscio y Bolívar, fueron notables utopistas. Y fueron calificados con el sanbenito de “líricos”, como si esta condición no fuera altísima y los anulara. No hay que olvidar, como insiste Augusto Mijares, toda cuya obra Lo afirmativo venezolano puede ser considerada como un libro de oraciones sobre Venezuela, que “En Venezuela los aprovechadores sueles llamar “líricos”, por escarnio, a los hombres sinceros, entusiastas y desinteresados. Contestamos: es verdad, son líricos y grandes; si ponemos sus vidas en un libro, por una parte será una obra de moral, en otro aspecto será un canto a la grandeza y a la poesía de ese vivir”[30]. En verdad sí fueron líricos porque fueron seres que plantearon lo imposible, la verdad es que plantaron el árbol de las libertades públicas entre nosotros contra el cual nunca pudieron ni siquiera las más férreas dictaduras. Y allí están las palabras de ellos consignadas en sus estudios, en sus ensayos y libros para dar fe que sin una previa elaboración utópica es imposible un futuro mejor. “Un pueblo libre es un pueblo aún capaz de imaginar algo distinto a lo que existe” según escribió Raymond Ruyer[31]. Y además tenemos hoy a nuestro lado un ejemplo perfecto de utopía y sueño de varios pensadores: la Unión Europea fabricada en las mentes esclarecidas de algunos europeos originalmente con una sola idea: que no hubieran más guerras entre los pueblos europeos. Su desarrollo ha provisto a la humanidad de una de las más amplias sociedades democráticas, después de los Estados Unidos, que existen en el mundo de hoy porque si bien la América Latina no lo ha logrado establecer pese a sus deseos es por la presencia de agentes perversos como antes los caudillos del siglo XIX, los populistas desde 1945 hasta ahora y los dictadores actuales de la llamada postdemocracia, sistema este último que no existe, fue elaborado por un pillo argentino, neo-fascista para más señas, llamado Norberto Seresole y ahora por un alemán trasplantado a México, que ni siquiera sabe escribir en castellano, Heinz Dieterich, siervos a sueldo de Hugo Chávez. Y no hay tal postdemocracia porque la democracia es un sistema todos los días perfectible, que no se detiene en el tiempo y que fue el gran legado de nuestros tatarabuelos los griegos. La Unión Europea actual es la mejor muestra del poder que tienen las utopías[32]. En su puesta en marcha fueron fundamentales la idea de los “Estados Unidos de Europa” que rondaba muchas mentes desde tiempo atrás y la constitución del “Consejo de Europa”(1948) en Estrasburgo, en donde hoy sesiona el Parlamento Europeo, de elección popular por parte de todos los votantes de los Estados que forman la Comunidad Europea. Aquí fue central la presencia de dos franceses: Jean Monnet(1888-1979), quien fue presidente del “Consejo de Europa”(1952-1955) y del “Comité para los Estados Unidos de Europa”(1955-1975). El segundo fue el ministro galo Robert  Schuman(1886-1963) impulsor de la “Comunidad Europea del Carbón y del Acero”(abril 8, 1951) acuerdo que abrió el camino para la formación de lo que es hoy la Comunidad Europea, iniciada con los acuerdos de Roma(marzo 25,1957) momento de la creación de la “Comunidad Económica Europea”. Sobre la significación histórica y cultura del Viejo Mundo y de sus alternativas actuales recomendamos repasar con atención las líneas del libro de Luis Diez del Corral[33].

 

 



[1] Todas nuestras citas proceden de Simon Bolívar: Escritos del Libertador. Caracas: Sociedad Bolivariana de Venezuela/Academia Nacional de la Historia,1964-2011. 33 vols.

[2] Simón Bolivar: Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un Caraqueño. Cartagena de Indias: Imprenta del C.Diego Espinosa, 1813.8 p. Como ya lo hemos indica esta Memoria tuvo, casi inmediatamente, el mismo año, una segunda edición en Bogota.

[3] Augusto Mijares: El proyecto de América y el discurso preliminar.Caracas: Academia de Ciencias Politicas y Sociales, 1960. 64 p. inserto también en su libro Lo afirmativo venezolano,p.311-349.

[4] Siempre nos ha llamado la atención que no se subraye que la idea de las “repúblicas aéreas” la tomó el Libertador de Nicolás Maquiavelo: El Príncipe. Caracas: Los Libros de El Nacional,1999. 125 p. Está en el capítulo XV, en la página 73.

[5] Sobre la opinión del Libertador sobre el régimen federal y sobre el federalismo consultar Catalina Banko: Las luchas federalistas en Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1996. 223 p. Ver las p.13-100; también Jorge Olavaría: Dios y Federación. El fetichismo federal en el pasado, presente y futuro de Venezuela. Caracas: Ediciones de la Fundación para Una Nueva República,1988. 383 p.

[6] Miguel de Unamuno: Niebla. Bogotá: La Oveja Negra, 1984.215 p.

[7] Miguel de Unamuno: “Don Quijote Bolívar”(1974) inserto en Manuel Trujillo: Bolívar. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1983,p.3-14, constituye una de las grandes páginas dedicadas al Caraqueño, forman antología junto con las del ecuatoriano Juan Montalvo(1833-1889), el cubano José Marti(1853-1895), el uruguayo José Enrique Rodó(1871-1917), todos escritores nacidos fuera del país del nacimiento del héroe.

[8] Libertad consagrada en la Constitución de 1999, que es la vigente, así el gobierno actual no la practique en sus ejecutorias, todas de carácter autoritario.

[9] En este caso se debe consultar, como obra general sobre aquel vasto movimiento, aun tan vivo, Isaiah Berlin(1909-1997): Las raíces del romanticismo. Madrid: Taurus,2000.226 p. aunque la bibliografía sobre este movimiento es muy extensa. Para el Libertador, en este punto,  consultar Augusto Mijares: Vida romántica y romanticismo literario. Caracas: Imprenta del Ministerio de Educación,1971.84 p. e incluso Luis Beltrán Guerero: Humanismo y romanticismo. Caracas: Ediciones Nueva Cadiz, 1954.173 p. y Fernando Paz Castillo: El romaticismo de don Francisco de Miranda. Caracas: Academia Venezolana de la Lengua,1965. 50 p. Miranda fue, indica Paz Castillo(p.33), el primer hispanoamericano en utilizar la palabra romántico, está en su Diario(Julio 15,1788). Ver Francisco de Miranda: Colombeia. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República,1979-2007. 20 vols. Ver el t.VII,p.330. La misma palabra la repite ese año varias veces, ver las p.350,383,408 del mismo tomo, fue durante su viaje por Alemania y Suiza.

[10] Goethe es considerado aun hoy el último autor universal de la literatura, a la cual encabezó el griego Homero, en el siglo IX-VIII aC, con la Iliada y la Odisea. Así lo indica Ernst Robert Curtius en su Literatura europea y Edad Medina latina. México: Fondo de Cultura Económica, 1976. 2 vols. La referencia está en el t.I,p.35

[11] Ver Manuel Fernandez Álvarez: Jovellanos, el patriota. Madrid: Espasa Calpe,2001.300 p.

[12] Arturo Uslar Pietri escribió, “Puede Bolívar tomarse por el primer prosista hispanoamericano de su hora” Letras y hombres de Venezuela,p.61. Sobre el punto ver también Rufino Blanco Fombona: “Bolívar, escritor y tribuno” en El espíritu de Bolívar,p.185-208; José Luis Salcedo Bastardo: Concordancias ideológicas y literarias en Bolívar. Caracas: Comité Ejecutivo del Bicentenario de Simón Bolívar,1981.59 p.; Efraín Subero: Bolívar escritor. Caracas: Cuadernos Logoven, 1983.275 p. y Pedro Pablo Paredes: Bolívar escritor. Caracas: Academia Venezolana de la Lengua,1984.63 p.

[13] De cuya poética, sin embargo, no se separó cuando hizo su análisis, en 1825, del poema La Victoria de Junin. Canto a Bolivar.2ª.ed.Londres: Librería Española,1826. 80 p. que el ecuatoriano José Joaquín Olmedo le dedicó. Ver Escritos,t.III,Vol.II,18-19,33-36. En verdad el Libertador analizó el poema en una versión manuscrita que le envió el poeta. El poema de Olmedo fue originalmente impreso ese año en Guayaquil, la edición tenía tan numerosas erratas de impresión que su autor la sustituyó por la segunda edición, hecha en Londres, que es la que hemos citado antes. Al imprimir su poema en Londres Olmedo tuvo en cuenta las observaciones que le envió el Libertador en sus misivas. Estas observaciones no hacen de Bolívar un crítico literario sino nos permiten verlo como un lector diserto que podía opinar con sentido sobre aquello que leía, gran lector fue siempre el Libertador.

[14] Sobre este ver Rafael Dominguez: Don Vicente Tejera:opera et vita. Prólogo: Luis Correa Caracas: Tipografía Vargas,1926. 220 p. Es inexplicable que tanto el Diccionario general de la literatura venezolana.2ª.ed.aum. Mérida: Universidad de Los Andes,1987. 2 vols. como el Diccionario de historia de Venezuela, lo excluyan. En el Diccionario merideño ni siquiera citan su obra en la entrada relativa a Tejera, pese a ser su obra la mayor consagrada a este poeta y prócer(ver t.II,p.508). Rafael Dominguez fue un alto investigador, quien perteneció al círculo de Caracciolo Parra Léón(1901-1939), por escribir, se dice que una biografía muy critica de Gómez, junto a Alejandro Fernández García(1876-1939), fueron a dar ambos a la cárcel de La Rotunda. De ella salió rotundamente cambiando, como consecuencia de experiencia tan dolorosa. Sobrevivió poco con el alma demudada. Ni siquiera conocemos sus fechas de nacimiento y muerte. El único estudio sobre este intelectual venezolano que conocemos es el que escribió otro de sus compañeros en las pesquisas en los archivos coloniales, Mario Briceño Iragorry. Es don Mario quien dice que Domínguez pensaba que del régimen provincial: “De allá nos vino todo”, ver su  “Rafael Domínguez” en su Gente de ayer y de hoy. Madrid: Ediciones Independencia,1955,p.67-70. La cita procede de la p.69. Pero los talentos de Domínguez fecundaron, nieta suya, quien no llegó a conocerlo, es nuestra escritora Elena Dorante.

[15] Arturo Uslar Pietri: “El mensaje de Angostura” en  La otra América,p.71

[16] Félix Luna: Irigoyen. Buenos Aires: Editorial de Belgrano,1981. 446 p.La cita procede de la p.29.

[17] Leopoldo Zea: Simón Bolívar, integración en la libertad. 2ª.ed. Caracas: Monte Ávila Editores,1993. 148 p. La cita procede de la p.12-13.

[18] José Mier Hoffman:La carta que cambiara la historia. Caracas: Editorial Arte,2008. 384 p..

[19] Ver nuestra refutación en “Bolívar: ¿Libertador de la Florida española?, en www.analitica.com: Caracas: Septiembre 23,2011

[20] Verla en Alberto Filippi: Bolívar y Europa en las crónicas, el pensamiento político y la historiografía,t.I,p.500-502

[21] Francisco Javier Yanes/Cristóbal Hurtado de Mendoza: Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, ya citados.

[22] Martha Hildebrandt: La lengua de Bolívar. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1961. 525 p. no la registra al establecer el léxico utilizado por Bolívar.

[23] José Luis Salcedo Bastardo: Visión y revisión de Bolívar,p.96-103 y  Bolivar: un continente y un destino,p.125- 158

[24] José Luis Salcedo Bastardo: Visión y revisión de Bolívar,p.97

[25] Isaac Pardo: Fuergos bajo el agua.2ª.ed.aum. Caracas: Biblioteca Ayacucho,1990. LXXIII,867 p. p.La cita procede de la p.771

[26] Maria Ramírez Ribes: La utopía contra la historia. Caracas: Fundación para la Cultura Urbana, 2005. XXX,294 p. La cita proviene de la p.XXIII

[27] María Ramírez Ribes: La utopía contra la historia,p.129-150

[28] Susana Rotker: Bravo pueblo: poder, utopía y violencia. Caracas: La Nave Va,2005. 221 p.

[29] Isaac Pardo: “Sinrazón y razón de la utopía” en A la caída de las hojas. Caracas: Monte Ávila Editores,1998.,p.75-93

[30] Augusto Mijares: Lo afirmativo venezolano,p.28

[31] Citado por Isaac Pardo: “Sinrazon y razón de la utopía” en A la caída de las hojas,p.93

[32] ver especialmente sobre este asunto Jean Carpentier/Francois Lebrum: Breve historia de Europa. Madrid: Alianza Editorial,1994. 808 p. Ver las p.619-621

[33] Luis Diez del Corral: El rapto de Europa.Madrid: Alianza Editorial,1974. 430 p.

 


Videos


 
Jair Muro : <i>Siempre Juntos </i> canción para Venezuela

Jair Muro : Siempre Juntos canción para Venezuela

 
Final Pasión según San Mateo de J. S. Bach

Final Pasión según San Mateo de J. S. Bach

 
Palabras Mágicas Jocelyne Ramniceanu

Palabras Mágicas Jocelyne Ramniceanu

 


Entretenimiento


 

"The Last Ship", un buque de guerra frente al apocalipsis

 
Vidas

Vidas "secretas y reales" protagonizan la exposición "Urban Life" en Londres

 
Documental revivirá emoción del concierto de Elvis Presley en 1956 en Florida

Documental revivirá emoción del concierto de Elvis Presley en 1956 en Florida

 

blog comments powered by Disqus