Sección: Arte y Cultura
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Romeo y Julieta
Roberto SimancasJueves, 12 de noviembre de 2009
Aunque en teatro el drama se remonta a la época griega- no se olvide a Sófocles con su Edipo Rey- lo contundente en el imaginario colectivo occidental es William Shakespeare y su Romeo y Julieta, entre tantas obras que escribió. La biografía del dramaturgo es más que confusa, enigmática, muchos coinciden que Shakespeare fue el instrumento de otro, quien debía por su posición social e intereses, permanecen por siempre en el anonimato; sea o no cierto, las obras del dramaturgo tocan lo humano humano, rompen definitivamente con el olimpo griego rigiendo a hombres semimortales, para presentarnos el individuo con sus pasiones, temores, maldades y también sus bondades.
El tema de Romeo y Julieta en apariencia es el amor disloco de dos jóvenes, quienes pertenecen a dos familias poderosas del reino de Verona, son los Capuleto y Montesco; mas pienso que pienso que Shakespeare toma este pretexto para esconder no del todo el tema de la doble moral victoriana, que siglos después cubriría a la Inglaterra imperialista; por lo que no es descabellado hacer el símil entre el príncipe, máxima autoridad de Verona y el consorte de la reina Victoria I, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha (1819-1861), el mediador entre la ascendente clase media y los palaciegos de Buckingham. El mundo feudal con sus contradicciones sociales, donde nodrizas, pajes y cocineros sólo son rellenos en la obra, ante la absolución de los novios por el Fray San Lorenzo, franciscano, que imaginamos ronchoncho, de pies inflamados y glotón a cada instante; en ese contexto el idilio tiene su soltura.
El amor se vuelve tragedia parece anunciarse desde el principio de la obra. Romeo irrumpe en la fiesta de los Capuleto, considerado esto como una afrenta por el primo de Julieta Teobaldo; éste en desquite busca a Romeo para afrentarlo matando a Mercurio. El apasionado enamorado reconoce que: ..¡Oh, dulce Julieta!..¡Tus hechizos me han afeminado, ablandando en mi temple el acero del valor!. Por lo que en el próximo encuentro con Teobaldo y ante la insistencia de éste al duelo, desenvaina y le mata. Debe huir Romeo, el príncipe le da destierro, trato para la época peor que la muerte; si a ello se agrega que ya Fray Lorenzo había casado a los enamorados. El destino del protagonista pareciese aquí acabar y da la impresión que Shapeskeare debe finiquitar su libreto, mas el Fraile inmuta a Romeo sugiriéndole el antídoto de la filosofía ante la adversidad, y éste le responde: ¡Malhaya tu filosofía! A no ser que la filosofía sea capaz de crear una Julieta, transportar de sitio una ciudad o revocar la sentencia de un príncipe, para nada sirve, nada vale. No obstante, el Romeo debe partir al reino de Mantua, por muy poco tiempo.
Capuleto, el padre de Julieta en una doble moral sin par decide el casamiento de su hija con el noble Paris. La renuencia de Julieta no se hace esperar, lo que da en escena los agravios de todo tipo hacia la hija por el señor de la casa, donde no faltan adjetivos como mujerzuela y estùpida. Desesperada la amada, se ve en un túnel de oscuridad y se dirige desesperada al cura Fray Lorenzo, quien a éstas ya parece la vieja chismosa y cabrona de la comunidad. El sacerdote ingenia una treta para que Julieta evada el matrimonio, dàndole un bebedizo que dará todas las características, que definen un muerto; mientras el párroco envía misiva a Romeo para que en noche y hora exacta la rescate del mausoleo familiar y ambos como final de película o telenovela huirían para ser eternamente felices; pero la desgracia espera.
Las circunstancias rompen el plan de Fray Lorenzo, la carta no llega a Romeo, éste al conocer por su paje Baltasar la muerte supuesta de Julieta, compra veneno para morir al pie de la tumba de ésta. El hombre se dirige a Verona, no imaginando que el noble Paris también se dirigía al mausoleo, quien considerando afrenta la presencia del vil Romeo, arremete contra éste, no quedándole al infortunado de Romeo que defenderse y darle muerte. Al ver su tragedia Romeo: muerte de mercurio, muerte de Julieta y muerte de Paris, decide irse al Hades y toma la cicuta. Aparece entre la oscuridad Fray Lorenzo, Julieta despierta y al ver su amado muerto y el relato en pinceladas del Fray, opta por tomar el puñal de su muerto y darse muerte. El cierre son los guardianes del príncipe asombrados por la sangre manando, llaman al príncipe y éste a los padres de los difuntos, el arreglo de las castas se transa definitivamente; no hay cambio en la estructura mental de los poderosos a lo sumo una fortificación más de sus haberes y heredades.
Shakespeare con Romeo y Julieta impondrá un paradigma de amor, que todavía hoy en la postmodernidad es usado por la burguesía para narcotizar a los vidiotas y lectores de literatura barata. Romeo no será un hidalgo, muchas veces es un pobretón, quien con esfuerzo logra escalar el cielo, es decir, el reconocimiento de los padres de la niña adinerada; o bien, la joven de barrio, quien se enamora del galán del country club y después de consumarla sexualmente, despreciarla por impura, el hombre se arrepiente al saber que pertenece a su mismo statu social. La estructura de estos folletines en el caso de nuestra lengua castellana tiene su factura en la Corin Tellado. Pero más allá de esta tergiversación, el drama de Shakespeare es válido en tanto que poéticamente mueve al lector o espectador a serias reflexiones, como éstas: El amor ciego, no puede dar en el blanco; El amor de los jóvenes no está, de seguro, en el corazón, sino en los ojos. Amar, pues, con mesura, que así se conduce el verdadero amor.






