Sección: Arte y Cultura
ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL DIRECTOR | ENVIAR AL EDITOR
Drummond de Andrade, Cronos y Poesía
Edmundo FontLunes, 2 de noviembre de 2009

Para el más grande poeta brasileño del siglo pasado, lo cotidiano era materia donde faenar con sus redes finas de palabras. Sus crónicas no son ajenas a su honda poesía, marcada por las emociones de quien vivió en un entorno de belleza única, como la que despliega Río de Janeiro, hecha de contrastes muy intensos. Hace dos meses me conmovió verlo convertido en una figura de bronce, al final de Copacabana, sentado en la misma banca desde donde contemplaba, cada tarde, el paso de la vida carioca, cargado de buen humor y de la sensualidad circundante. Lo traté lo necesario como para consultarle, en varias ocasiones, las dificultades que me representó traducir uno de sus libros al español, el que dedicó a Cervantes, a través de la glosa de los dibujos magistrales concebidos por Portinari. Hoy he querido retomar el hilo del desparpajo vital de un hombre capaz de jugar con lo nimio, dotándolo de una dimensión sociológica, la que acabó pintando al brasileño de su época, picaresca incluida, hasta convertirse en un modelo de la crónica de su país. He aquí una perla de ese añorado trabajo:
VIAJE A PARIS
-Escuché decir que te vas a París.
-Es correcto.
-De negocios?
-No.
-Ah, una misión política reservada?
-No.
-Tan secreta es la cosa?
-No.
-Si no soy indiscreto… es cosa de amores?
-No.
-Andas muy misterioso.
-No-
-Cómo no? Salud, tal vez.
-No.
-Comprendo que no quieras alarmar a nadie…
-No.
-Apenas se tratará de reposo.
-No.
-Ah, entonces se trata de escapar del trabajo.
-No.
-Capricho del momento.
-No.
-Tantos nos, significan sí.
-No.
-Significan sí. Voy a repetir las hipótesis.
-No.
-Estamos diseñando una gran industria nueva.
-No.
-De todos modos, se trata de financiamiento internacional.
-No.
-Entonces, la cosa se esta poniendo color de hormiga.
-No.
-La cosa está fea y solo se resuelve en Paris.
-No.
-Se siente algo en el aire.
-No.
-No se puede imaginar pero está.
-No.
-Pero en cualquier momento…
-No.
-Ni de chance?
-No.
-Ninguna nube en el horizonte?
-No.
-El año que viene?
-No.
-Oí mal?
-No.
-Siendo así, se trata de un secreto personal?
-No.
-Ah, es el corazón el que te dicta el viaje… ya se.
-No.
-Sí, sí puedes confesar.
-No.
-Hoy en día estas cosas son públicas. Hasta cachet te dan.
-No.
-Se que no lo necesitas, pero…
-No.
-Porque no? Te da miedo l a prensa.
-No.
-Tu situación social?
-No.
-La financiera?
-No.
-Política?
-No.
-Mira, mejor prepara el ambiente.
-No.
-Claro que si es tiempo de que insinúes los cambios en tu vida.
-No.
-Discretamente.
-No.
-De manera suave, una pincelada, confía en mí.
-No.
-No va a ser primera plana ni a dos columnas, te acuerdas?
-No.
-Solo cinco líneas.
-No.
-Dos.
-No.
-Pero algo tengo que decir.
-No.
-Pero si eres noticia.
-No.
-Yo sé que dices no pero que quieres decir sí.
-No.
-Carajo, hoy estas difícil. Respondes que no a todo lo que te pregunto.
-No.
-Bueno, vamos a comenzar otra vez. Te vas a Paris?
-Me voy.
-Qué vas a hacer?
-Voy a ver.
-Qué vas a ver?
-El último “Tango en Paris”
-Y porqué no me lo dijiste desde el principio?
-Tú no me lo preguntaste, porqué tendría que responder.
(Crónica de Carlos Drummond de Andrade, traducida por E. Font)






