Arturo Uslar Pietri y los escritores jóvenes
Eduardo Casanova
Jueves, 13 de diciembre de 2007
Muchas veces y a mucha gente le he oído decir que Arturo Uslar Pietri nunca alentó ni ayudó ni apoyó a algún escritor joven. Mi experiencia desmiente esa conseja. Conocí a Arturo cuando yo tenía trece o catorce años. Arturito, su hijo, y yo, éramos condiscípulos en el Colegio Santiago de León de Caracas, y nos hicimos muy amigos. Me dediqué a guiar a Arturito por el mundo de la música clásica, y pronto empezamos a frecuentarnos casi todos los días, bien en mi casa, en donde usábamos mi discoteca, que ya era notable, bien en la suya, en donde se iba construyendo día a día una colección de discos que llegó a ser inmensa. Y casi todos los fines de semana los pasábamos en Tanaguarena, inicialmente en la casa de los Planchart y luego, cuando se construyó, en la de los Uslar. Arturo (padre), nos hablaba de literatura, nos contaba muchas cosas de su amistad con Alejo Carpentier y Miguel Ángel Asturias, y, sobre todo, nos recomendaba lecturas. Gracias a su guía conocí a Goethe, a Hesse, a Thomas Mann, a Sarte, a Celine, a Camus, a Pirandello, a Jorge Luis Borges, a Bioy Casares, a Germán Arciniegas, a Rómulo Gallegos, a José Rafael Pocaterra, a Guillermo Meneses, a Adriano González León, que era también entonces un joven que apenas empezaba, y a muchos otros. Y muchas fueron las horas de auténtica tertulia que disfruté en esa casa. Y no puedo decir que se trataba de que Arturo instruía a su hijo y yo estaba allí y aprovechaba la ocasión. Porque fueron muchas las conversaciones que mantuve con Arturo mientras Arturito estudiaba en el extranjero. Y varias las ocasiones en las que Arturo asistió a las presentaciones de mis libros. También sé de más de un escritor que recibió oportunas palabras de aliento de parte de Arturo. Alejo Urdaneta, por ejemplo. Pero, para que no haya duda alguna, me basta citar lo que, a modo de dedicatoria, escribió Arturo en el ejemplar de “Un retrato en la geografía” que me dio en 1962, cuando yo tenía veintidós años y aún no había publicado mi primer libro: “Para Eduardo Casanova, con la fé de que la promesa se cumpla, y en afecto de Arturo Uslar Pietri.” Si eso no es alentar y apoyar a un joven escritor, estaría dispuesto a comerme el ejemplar en cuestión, y sin aceite ni sal.