Sección: Arte y Cultura
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Como si nada
Malina GallacViernes, 23 de junio de 2006
Hace unos días se inauguró la exposición-subasta Entre Cajas, a beneficio de una institución muy importante dedicada a la prevención y tratamiento del VIH en Venezuela.
Al pasear por la muestra una amiga y yo en la noche inaugural, pudimos apreciar la enorme variedad de propuestas presentadas por unos setenta artistas que plasmaron su expresividad plástica en una caja de determinada medida que nos fuera entregada meses atrás.
Estábamos fascinadas por la variedad de temas, por la inventiva desplegada, y también por la calidad en la ejecución de las obras.
Me llama la atención una caja trabajada en su interior como una maqueta de la sala de una casa, de la artista Mariana Bunimov.
-!Ay, que belleza!, si consiguió hasta muebles de diseño en miniatura-, comento.
-Es la sala de una casa, con cuadros, muebles, adornos, todo diminuto, qué genial, mira qué divertido...- Divertido? De repente me doy cuenta que al fondo de la mini-sala, hay unos recortes pegados en la pared, unas imágenes de niños de comiquita, pero... qué veo? Están abaleados, todos ellos, con unos agujeros bien grandes. Me parece medio rara la cosa, ya no es tan divertido... cuando miro la pared de la izquierda de la sala, hay un cuadro con su marco dorado un poco rococó, y nos damos cuenta que la imagen que tiene dentro nos resulta muy familiar.
Es la foto de los cadáveres de los hermanos Faddoul y de su chofer Miguel Rivas.
Mi amiga se fija entonces en el nombre de la obra en el rótulo correspondiente: "Como si nada".
Nos cae como una bofetada la poderosa denuncia, el llamado urgente de esta obra, tan pequeña en tamaño, en la cual, de una manera tan particular Mariana Bunimov logró comunicarnos su angustia por la forma en que nos estamos acostumbrando a vivir en Venezuela, en donde pasan cosas tan horribles como el secuestro y muerte de estos niños y de su chofer, y a pesar de las múltiples y muy sentidas manifestaciones de repudio y de dolor que hubo, al final todo pasa, la tragedia poco a poco se desdibuja, pasa a formar parte de nuestra memoria colectiva, y la vida sigue.
Como si nada.






