Lo que una persona recibe sin haber trabajado para
obtenerlo, a menos que sea por discapacidad o enfermedad,
va minando su autoestima y su sentido de propósito en este mundo.
. Cuando la mitad de las personas llegan a
la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está
obligada a hacerse cargo de ellas,
y cuando esta otra mitad se convence de
que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado
con su esfuerzo, eso, mi querido amigo, es el fin de cualquier nación.
Adrian Rogers, 1931