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Portafolio I.- Cultura, objetos y diseño El diseño industrial se forjó debido a la
intervención de una verdadera rareza de artistas que "perdían el
tiempo" inventando nuevas formas para botellas, tenedores o sofás, lo que
da a entender que poco a poco el arte se fue implicando en la fabricación de
los objetos de uso cotidiano para dar origen a la creación de una nueva
profesión. Las nociones sobre diseño industrial, cultura
material y cultura del diseño son la llave que brindan el acceso a este tema en
el que se funden el arte –en cuanto a estética-, y la técnica –en cuanto a
producción-. Son el piso conceptual sobre el que se asienta la síntesis
histórica del diseño industrial en los países desarrollados, en primera
instancia, como el contexto donde surge y ha florecido esta disciplina; para
revisar su desenvolvimiento en América Latina y aterrizar en el específico
caso de Venezuela. Qué es diseño industrial. Conceptos Diseño es una palabra extraordinariamente
descriptiva. Ella abarca diversas actividades unidas por un objetivo común,
enmarcando una cantidad de habilidades dirigidas a mejorar el entorno del
trabajo y la vida. La definición global de diseño industrial
propuesta por Tomás Maldonado, la cual fue adoptada por el Consejo
Internacional de las Sociedades de Diseño Industrial (ICSID), indica: "Es una actividad creadora que consiste en
determinar las propiedades formales de los objetos que se desean producir
industrialmente. Por propiedades formales no sólo deben entenderse las
características exteriores, sino en especial las relaciones estructurales que
hacen de un objeto (o sistema de objetos) una unidad coherente, tanto desde el
punto de vista del productor como desde el consumidor". El concepto anteriormente enunciado se
complementa al indicar que es: "Una actividad global que tiene en cuenta
los datos tecnológicos, la ordenación de los componentes de un producto, los
datos pragmáticos, la relación producto-usuario, las posibles prestaciones, la
ergonomía y la dimensión semántica del producto, es decir, su significación,
su carga simbólica, la manera en que será aceptado, percibido y
comprendido". Una tercera definición, tomada del Ministerio de
Industria y Energía de España señala: "Se trata de la sistematización y
utilización de una serie de conocimientos de disciplinas diversas para de forma
compleja y no convencional, realizar un proyecto o definir un producto
intentando conseguir una unidad de concepto en tres vertientes distintas: el
producto en sí mismo, las funciones que debe cumplir y el entorno que le rodea.
Como consecuencia de esta triple perspectiva, el diseño industrial no sólo
coadyuva a un mejoramiento notable de la producción, sino que incide
positivamente en la calidad de vida". Es interdisciplinario (hijo de las artes y el saber técnico) y proyectual,
llegando a cubrir áreas precisas como urbanismo, transporte, artes gráficas,
señalética y productos para la sociedad de consumo. Debido al amplio espectro
que abarca en nuestra cotidianidad, también es posible decir que posee una gran
carga simbólica, lo cual determina su carácter cultural. También se puede añadir que: "El diseño industrial no tiene como propósito la invención o la innovación tecnológica, sino que las incluye tras la búsqueda de mejoramiento de su calidad, sea visual, técnica, funcional, económica o productiva". Es resaltante la noción de proyecto, es decir, de lo que puede programarse o prepararse por anticipado en la forma concreta de un dibujo, un modelo, una maqueta o un plano que luego será llevado a la fabricación industrial, lo cual se diferencia de lo artesanal que mantiene lo imprevisto en la elaboración de los objetos, debido a la estrecha relación que se mantiene con el material y las herramientas durante el proceso creativo. El diseñador tridimensional en cambio, imagina primero un objeto y después encuentra la manera de producirlo. También es pertinente subrayar la diferencia existente entre diseño industrial y gráfico, el cual estriba en que el primero posee fines directamente económicos, ya que planifica la producción de objetos para el mercado, mientras que el segundo se dedica a la comunicación, debido a su carácter fundamentalmente visual. Finalmente, la comparación entre arte y diseño indica que el primero no tiene que ser necesariamente codificable y puede hacer uso de la metáfora, de la ambigüedad, además de que se dedica al alimento espiritual, en cuanto regodeo estético. En cambio la estructuración del diseño no permite equívocos ni ambivalencias, ya que es de carácter utilitario y práctico. Sin embargo, el diseñador y el artista se unen en las herramientas básicas de trabajo: articulan sus imágenes con los mismos medios –color, forma y materia-, y deben hacerlo con el máximo de imaginación y creatividad. Allí surge el vínculo entre ambos. En esta era llamada postmoderna, metamoderna o sobremoderna, que supera la modernidad y se identifica, entre otras cosas, por ir más allá del mecanicismo para dirigirse a la inmaterialidad de los espacios virtuales, el diseño industrial continúa desempeñando un rol de importancia, pero con una visión diferente a la de sus inicios y con nuevas exigencias formativas para los profesionales de este campo, sobre lo que comenta Tomás Maldonado: "Es de sobras conocido que los problemas que el diseñador industrial debe actualmente abordar (y resolver) aparecen fuertemente condicionados por la radical transformación del contexto tecnológico que está en la base de la actual producción industrial. En particular, nos referimos a la influencia de la microelectrónica, que ha revolucionado el parque de los objetos de nuestra civilización". El diseñador industrial se ocupa de la cultura material porque la producción industrial es un asunto cultural, y en este sentido no es casual que los primeros que se preocuparan por la estética de los objetos fabricados en serie hayan sido los artistas. Se trata de una profesión nacida en data reciente que aún construye su base histórica y su cuerpo disciplinario. Texto basado en la tesis de grado: "La Promoción del Diseño Industrial en Venezuela a través de una institución cultural: Centro de Arte La Estancia", mención honorífica y mención publicación. Elina Pérez Urbaneja: Lic. en Comunicación Social, UCAB. Lic. en Artes, mención Promoción Cultural, UCV. Fue Jefe de Redacción de la revista Laser-faire. Trabajó entre 1997 y el año 2000 en el Departamento de Prensa del Centro de Arte La Estancia, acción cultural PDVSA. Actualmente desarrolla para la Fundación Educación Industria (FUNDEI), organismo adscrito a Conindustria, el proyecto "Diseño Industrial: Una Herramienta para la Competitividad". Coordina la sección de Diseño Industrial en la revista Logotipos. Contacto: promocultural00@yahoo.com |
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