El ejemplo de los países en los que el diseño industrial ha germinado debido a la acción de la tríada Estado-empresa privada-instituciones educativas, se toma como modelo de análisis que es aplicado al auscultamiento del caso venezolano.
El Estado –tal y como se nota claramente en el ejemplo español- se toma en tanto formulador de políticas y estrategias para el fomento tecnológico y del diseño en particular, la empresa como requeridora de innovaciones, financista y estimuladora de la investigación, y las instituciones educativas y culturales como sensibilizadores del público general y formadoras de profesionales.
Es claro que la comparación se establece en base a ejemplos ya consolidados y exitosos, pero si se toma en cuenta que en nuestro país se han implementando políticas y planes estratégicos según las recomendaciones de organismos internacionales como la CEPAL o la UNESCO, inspiradas en esos modelos primermundistas, resulta adecuado este punto de arranque.
En primera instancia se abordaron aquellas instituciones estatales encargadas de enunciar políticas, así como de llevar adelante o financiar proyectos de innovación, enumerando específicamente los organismos cuya línea de trabajo haya incluido de forma abierta o pudieran integrar entre sus funciones la promoción del diseño industrial.
Es el caso de la Fundación Instituto de Ingeniería (FII), que mantuvo abierta durante un lustro una Unidad de Diseño Industrial que trabajó directamente la disciplina y condujo a la reflexión sobre la necesidad de integrarla al sistema productivo nacional. De esa experiencia sólo queda en el FII el diseñador industrial Héctor Sanzana. En cambio, la dependencia que podría ser el equivalente venezolano del ejemplo español, es decir, la Gerencia de Innovación y Transferencia de Tecnología del CONICIT –hoy día transformado en FONACIT (Fondo Nacional para la Ciencia y la Tecnología)-, no ha asumido de frente, ni explícitamente el tema del diseño industrial, mimetizándolo en algunos proyectos del rubro de investigación tecnológica.
En cuanto a la arista empresarial, a diferencia de los países desarrollados, cuya base productiva y comercial es netamente privada, Venezuela presenta la particularidad de poseer una economía mixta, por lo tanto, en ella participa tanto el Estado como las iniciativas privadas en los ámbitos de producción y comercialización de bienes y servicios.
Se conoce como economía mixta:
“El sistema que combina características del capitalismo y el socialismo. Los recursos se asignan parcialmente a través del mercado y de decisiones del gobierno central”. (1)
Como complemento a esta noción es posible añadir:
“Se denomina así a los sistemas económicos que no son de capitalismo puro, al tener sectores públicos considerables. Dícese del régimen de funcionamiento de empresas en cuyo capital participan el sector público y la empresa privada”. (2)
Esto indica que en nuestro país el Estado también es empresario, siendo la principal muestra Petróleos de Venezuela S.A. y la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), industrias principalmente extractivas y comercializadoras de esos recursos naturales con los que nuestro territorio ha sido dotado generosamente.
Para este estudio se toma en cuenta la industria manufacturera venezolana, ha sido adoptada la clasificación que aplica la Oficina Central de Estadística e Información (OCEI): industrias tradicionales (alimentos, bebidas, tabaco, textil, vestuario, cueros y pieles, calzado, madera y corcho, muebles y accesorios), industrias intermedias (papel y celulosa, productos químicos, derivados del petróleo y el carbón, caucho y sus productos, plásticos, minerales no metálicos y metálicos), industrias mecánicas (maquinaria y equipo y eléctrico, productos metálicos, material de transporte) y el llamado grupo residual (artes gráficas y otros diversos no especificados).
En el punto “La empresa venezolana” se menciona al recién creado Ministerio de Producción y Comercio dentro del que fue ubicado el ingeniero Jesús Paredes, Director de Información Estratégica.
Dentro de la industria petrolera, se menciona a Intevep como el brazo de investigación tecnológica de PDVSA, donde se observa algún vínculo con el diseño industrial para mejorar herramientas y productos empleados para la producción, explotación y manufactura.
Con el fin de observar la otra cara de la moneda, fue necesario el acercamiento a los voceros de la empresa privada, a través de consultas a las principales agrupaciones gremiales privadas del país: Fedecámaras y Conindustria. Por otra parte, a nivel de asociaciones de productores se entrevistó a un representante regional y otro sectorial, es decir, el presidente de la Cámara de Industriales de Caracas y al director general de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (FAVENPA).
Para cerrar el triángulo se efectuó el acercamiento a las instituciones pedagógicas y culturales, teniendo entre las primeras al Instituto de Diseño de Caracas (IDC), como el centro educativo de más extensa trayectoria y calidad en la formación de técnicos superiores en diseño industrial.
En el sector cultural fueron consideradas las tres principales instituciones de exhibición de Caracas y el país: el Museo de Bellas Artes, la Galería de Arte Nacional y el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI). A ellos se le suma el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez, el joven competidor del Centro de Arte La Estancia, ya que su especialidad también es el diseño en sus dos vertientes.
NOTAS
(1) TAMAMES, Ramón y Santiago GALLEGO. Op. Cit.
(2) RONSENBERG, J.M. Diccionario de administración y finanzas