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Portafolio ![]() Cuando se revisan los lineamientos para el desarrollo industrial seguidas por los países más avanzados, se nota la incidencia de dos factores que juegan un rol primordial en el proceso de innovación industrial, como son el apoyo a la tecnología y al diseño, cuya relación no es unilateral. Para catapultar efectivamente estas actividades se recurre a la creación de políticas y de acciones concretas concebidas por el Estado, el auspicio de la investigación y el desarrollo de tecnologías por parte de la empresa privada, así como la educación y sensibilización del público general a través de las instituciones culturales. Esta es la llave tripartita que es necesaria para la promoción del diseño industrial. Un caso interesante en el terreno gubernamental han sido las políticas de innovación y diseño industrial postuladas por España en 1983, las cuales evidenciaban una clara voluntad de trazar una senda que condujera al país hacia el desarrollo a través del estímulo de la producción, y a la vez eran la estrategia a seguir para llegar a una meta concreta: el pase de entrada a la Comunidad Europea.
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En los países desarrollados las actividades de promoción de la tecnología y el diseño son pan de cada día y se han manifestado en la creación de organismos impulsados principalmente por el Estado que persiguen objetivos concretos, y no esotéricos como los que se han planteado en América Latina. Para el primer mundo ha sido importante la promoción como estrategia de difusión del diseño a través de la educación, el montaje de exposiciones y ferias, la edición de publicaciones, la entrega de premios, y sobre todo, por medio de la conformación de gremios que defienden los derechos de sus miembros y establecen los lineamientos éticos para el ejercicio de la profesión. También ha causado gran impacto la creación de Centros que funcionan como asesores y enlaces entre los diseñadores y la industria.
Inicialmente la estrategia de promoción se hacía con muestras, exposiciones, premios, luego puso énfasis en sistemas más directos, formando en 1974 el Design Advisor Service orientado desde 1976 a todo tipo de diseño, teniendo en la actualidad a más de 400 empresas asociadas.
Viajando hasta el nuevo continente, es posible localizar en Estados Unidos el Cooper-Hewitt National Design Museum de Nueva York, heredero de la galería de artes decorativas establecida en 1897 por las hermanas Sarah y Eleanor Hewitt, quienes habilitaron como sala de exhibición el cuarto piso del edificio de la Unión para el Desarrollo de la Ciencia y el Arte, academia que perteneció a su abuelo, Peter Cooper. Con posterioridad la galería pasó a llamarse como se conoce hoy día, y en 1967 la colección de más de 250 mil objetos, la biblioteca de 55 mil volúmenes y los archivos de diseñadores y estudios de diseño fueron transferidos a la Smithsonian Institution y pasados a una nueva sede.
El departamento de diseño industrial tiene en su haber unos 30 mil objetos tridimensionales que cubren desde la antigüedad hasta el presente, teniendo entre ellos porcelanas soviéticas, cerámica precolombina, vasos griegos, piezas sirias, romanas y mobiliario de distintas épocas, es decir, una representativa muestra de la evolución de la cultura material del mundo. Esta colección es la continuación de la búsqueda acuciosa efectuada por las hermanas Hewitt, quienes se trazaron la meta de reunir objetos que resaltaban por su belleza, calidad de manufactura y nivel de innovación. Gracias a su esfuerzo se conformó este centro nacional para el estudio y apreciación del diseño. Desde 1927 funcionó en Estados Unidos la Sociedad para las Artes Tipográficas que posteriormente se convirtió en el Centro Americano para el Diseño con sede en Chicago, el cual se ha desarrollado como una organización que disemina información sobre el tema diseño al gran público, mantiene informados a los profesionales sobre las nuevas investigaciones y tecnología. También se encarga de informar a la comunidad empresarial sobre el valor estratégico del diseño en la cultura y la economía a través de conferencias, seminarios, publicaciones y otros proyectos como el “Registro Creativo”, por medio del que se pueden ubicar los profesionales idóneos en las industrias que soliciten sus servicios.
En 1953 es sustituido por el Consejo Nacional de Diseño. Para 1961 el parlamento aprueba una ley consultiva que reúne a representantes de la industria, comercio, sindicatos, consumidores, diseñadores y ministerios implicados dentro del Consejo. En 1963 abre el Centro de Diseño de Toronto y en el 67 el de Montreal, los cuales cierran al poco tiempo debido a su poca eficacia para encaminar al industrial hacia la creación de diseños propios, con lo que se hace patente el cariz práctico que se le debía dar a estas instituciones. Es importante destacar el carácter gubernamental de todas estas iniciativas de las que se exigían resultados concretos, ya que si no cumplían sus objetivos de promoción, les cerraban las puertas. En la actualidad funciona en Toronto, el Design Exchange o DX, como organización sin fines de lucro encargada de la promoción del diseño para los negocios y el público en general, por medio de exposiciones, competencias, programas educativos como la Enciclopedia del Diseño Canadiense y otras publicaciones. Se orienta hacia el empresariado a través de sus servicios de negocios para los que crearon el Directorio del Diseño, con la finalidad de asesorar a las compañías sobre quiénes son los especialistas que necesitan para desarrollar sus proyectos. Luego se crea el Programa de Asistencia para el Diseño Industrial (PADI), con la pretensión de elevar la calidad de la producción canadiense, mejorar su competitividad, incrementar las ventas nacionales y las exportaciones, favoreciendo a los diseñadores y reteniéndolos en el país mediante el ofrecimiento de beneficios laborales y económicos. Volviendo al viejo continente tenemos a la Sociedad Sueca de Diseño Industrial (SSID) que data de 1845 y es el enlace entre la industria y los profesionales. Para 1964 se crea el Design Centre, editor de la revista Form, la cual trabaja en conjunto con la anterior institución mencionada. Ambas han evolucionado para estar acordes con las necesidades de la sociedad y la industria del nuevo siglo.
Pero lo auténticamente invalorable ha sido el entusiasmo de los industriales para apoyar las ideas y propuestas de los diseñadores. Su producción se ha dirigido hacia la creación de objetos que expresaran identidad nacional. Debido a los prolongados y crudos inviernos, la casa ocupa un lugar preponderante para los finlandeses, por lo que el diseño ha dirigido su mirada hacia los artefactos para el hogar prácticos, hermosos, económicos, de fácil mantenimiento y que se pudieran fabricar en serie utilizando la fuerza laboral de sus industrias manufactureras tradicionales. Siguiendo la ruta del mapa nórdico, encontramos a Dinamarca, país que tuvo desde 1931 el Centro de Diseño de Copenhague el cual clausuró en 1975.
En 1971 el Ministerio de Desarrollo Industrial y Científico francés crea el Consejo Superior de la Creación Estética Idustrial que se disuelve en 1976. El Centre de Creation Industrielle (CCI) establecido en 1969 pasa en 1973 a ser el Departamento del Centro Pompidou, sin duda, famosa institución que cuenta entre sus servicios destinados a la difusión del diseño: exposiciones, biblioteca-diateca, registro de productos y edición-producción. En Italia surgen centros educativos de renombre como el famoso Instituto Politécnico de Milán, donde se dictan carreras directamente involucradas con el sector productivo, el cual financia y pide proyectos comerciales a los laboratorios del Politécnico. Asimismo, a nivel cultural existen entes como el Nuovo Museo del Design Italiano, dedicados al enlace y a la exhibición.
A principios de los años 60’, el Ministerio de Comercio Internacional e Industria japonés crea la División de Diseño Industrial, la cual se especializó en crear centros según la especialidad. Hoy día en Nagoya, por ejemplo, existe la International Design Center, un joint venture entre el sector gubernamental (la prefectura de Nagoya) y el privado, dedicado a ofrecer servicios para el diseño y la producción. Realizan y patrocinan eventos como exhibiciones, seminarios, intercambios internacionales y proveen a la industria de servicios de asesoría. A través de este punto nos hemos dado cuenta de la importancia que tiene el Estado en la formulación de políticas y acciones concretas para la promoción y desarrollo del diseño industrial. Entre las actividades puntuales se contempla la creación de “brazos o extensiones” como lo son las instituciones promotoras del diseño industrial. Todas las que hemos descrito tienen en común el ser entes sin fines de lucro de tipo gubernamental, o como en el caso del Centro Danés de Diseño o el nipón, de carácter mixto, pero lo cierto es que el Estado siempre tiene injerencia sobre la creación y financiamiento de las mismas.
Los centros promotores del diseño poseen como primer objetivo la educación a través de diferente métodos, entre los que se cuentan las exposiciones, las ferias, las publicaciones, bibliotecas, hemerotecas, bases de datos, seminarios, conferencias, cursos y talleres destinados principalmente a tres clientes: estudiantes, profesionales e industriales, aunque también se proyectan hacia la sensibilización y la educación del gusto del público general, para que entienda y exija calidad en los servicios y productos que consume, los cuales si están concebidos bajo la óptica del diseño, contribuirán al elevamiento de la calidad de vida de la sociedad en la que se insertan. Como segunda gran finalidad se cuenta el ser enlace entre profesionales y empresas con el fin de ubicar laboralmente a los profesionales del diseño, según las necesidades de quienes ameriten sus servicios. Texto basado en la tesis de grado: “La Promoción del Diseño Industrial en Venezuela a través de una institución cultural: Centro de Arte La Estancia”, mención honorífica y mención publicación. Elina Pérez Urbaneja: Lic. en Comunicación Social, UCAB. Lic. en Artes, mención Promoción Cultural, UCV. Fue Jefe de Redacción de la revista Laser-faire. Trabajó entre 1997 y el año 2000 en el Departamento de Prensa del Centro de Arte La Estancia, acción cultural PDVSA. Actualmente desarrolla para la Fundación Educación Industria (FUNDEI), organismo adscrito a Conindustria, el proyecto “Diseño Industrial: Una Herramienta para la Competitividad”. Coordina la sección de Diseño Industrial en la revista Logotipos. |
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