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Entrevista a Frank Marcano: El Plan Rector y la Ciudad Universitaria, patrimonio de la Humanidad
Andrea Imaginario

 
Martes, 21 de noviembre de 2000

Edificio de Aulas, oeste de la plaza. Corte.

Caminar por los espacios de la Universidad Central de Venezuela, de la Ciudad Universitaria, es adentrarse en una atmósfera única. Cada vez que uno recorre sus pasillos, sus plazas, sus edificios y aulas, descubre un sinnúmero de detalles que hacen de ese recinto un monumento vital. Hoy esperamos que la UNESCO se pronuncie a favor del nombramiento de la Ciudad Universitaria, proyectada por Carlos Raúl Villanueva, como Patrimonio Cultural de la Humanidad y, quizás, esto sea el detonante de una actitud que mucho se ha postergado: la auténtica valoración de la Ciudad Universitaria de Caracas como obra de arte, como propuesta de la modernidad y, sin duda, como un logro nacional.

Hoy por hoy, muchas son las irregularidades que presenta la universidad ante el descuido de las autoridades, pero un conjunto de profesionales, entre los que se encuentra el arquitecto Frank Marcano, se proponen, a través del Plan Rector, devolverle e la Ciudad Universitaria su esplendor característico y protegerla como testimonio de un pensamiento que refleja y trasciende: el pensamiento de la modernidad.

¿Qué es el Plan Rector y cuándo comienza?

El Plan Rector comenzó en 1994. Se ha trabajado por etapas en él y se han ido completando algunos aspectos. La gestión principal de un Plan Rector es tratar de organizar las acciones que, sobre un área urbana, un pedazo de la ciudad, se deben tener previstas. Se hacen planes rectores para un pedazo de ciudad o para nuevas ciudades.

Había una gran preocupación entre los años 1993-1994, cuando comenzamos a trabajar, porque veíamos que la Ciudad Universitaria tenía una altísima calidad desde el punto de vista arquitectónico, de sus obras de arte y de su importancia al nivel mundial como ejemplo de arquitectura y urbanismo de primera categoría de los años 50. La Universidad tenía que ver cómo hacer para preservar este legado.

El objetivo que llevó a hacer el Plan Rector era proteger el legado patrimonial de la Universidad. Una de las primeras cosas que había que hacer era un plan rector que organizara lo que hay que hacer. Por supuesto, eso tiene que estar acompañado por recuperación de obras, restauración, cuidado y mantenimiento y un adecuado uso. Posteriormente, se avanzó la idea de que podíamos nominarla como patrimonio de la Humanidad frente a la UNESCO. Y en noviembre ya parece que van a dar el veredicto.

 

La Entrada. Al fondo, Ingeniería Mecánica. (Fuente: Gorka Dorrondoso: Corquis, Plan Rector, Ciudad Universitaria, Ediciones Instituto de Urbanismo, Comusión Estudios de Posgrado, FAU, UCV, 2000)

¿Se han presentado obstáculos para este nombramiento?

El proceso ya tiene dos años con la UNESCO y se han ido cubriendo etapas. En cada una de ellas hay que cumplir con los requisitos. Ya se ha pasado el más fuerte de todos, que es determinar si un patrimonio de la humanidad puede ser un monumento tan moderno como éste.

Es muy claro cuando uno va a Coro, por ejemplo, que es una ciudad antigua, o a una catedral, o a Canaima, decidir qué es un patrimonio... Pero nunca se había nominado algo que estuviera, en la parte arquitectónica, tan cerca de nosotros. Sería el primer conjunto moderno que es aceptado como patrimonio, no sin discusión, porque conservar lo antiguo es ya una convención, mientras que lo moderno no lo es.

Planta del Conjunto

 

Justamente, esa es una de las dificultades que notamos, porque la Ciudad Universitaria no sólo es moderna, si no que está viva, es decir, es una edificación "en uso". Además, es una obra inconclusa, residencias, facultades... etc. El Plan Rector tendría que abarcar también la remodelación y "completación" de ciertas obras de la UCV. Se han levantado discusiones, incluso, por el levantamiento del mural de Zapata, que es un cambio reciente. ¿Cuál es el criterio para coordinar el carácter dinámico de la Ciudad Universitaria?

El Plan Rector comenzó con un proceso de discusiones sobre lo que se iba a realizar con personas altamente calificadas como Posani, llamados para trabajar con nosotros en el Plan. Llegamos a la conclusión de que esto no es un conjunto de restos arqueológicos: es un tejido vivo en constante uso, es una "universidad" –aunque suene lógico-, lo que significa que tiene que estar dispuesta a los cambios tecnológicos necesarios para la búsqueda del conocimiento, por lo que en el Plan se tenía que tomar en cuenta que no es una obra terminada, ni algo que se pueda tratar con carácter museístico para la contemplación sin más, sino que es una obra en la cual la gente vive, pues se trata de una comunidad de 50 mil personas... Es una ciudad pequeña que no puede verse como algo estático, fijado en el tiempo.

Partimos de que la universidad tiene, además de lo ya dicho, un aspecto físico de vital importancia, conformado por todo lo que hizo y concibió Villanueva para el diseño de sus instalaciones. La Ciudad Universitaria también fue parte de la filosofía del siglo XX, que se planteó la construcción de un mundo nuevo, dejando atrás el pasado y tratando de tomar como paradigma la búsqueda de la perfección, con una tecnología que le permitía (de acuerdo a aquel pensamiento) al hombre creer que podía cumplir todas sus metas. En ella se encajaron los sueños más importantes de la modernidad, no sólo en Venezuela, sino en la esfera internacional también.

Se planteaba entonces la creación de unas ciudades perfectas que no tuvieran vuelta al pasado y donde el futuro sólo pudiera estar bien. Todo esto era pare del imaginario de la modernidad. Por eso aquí se planteó la creación de una ciudad nueva, en las afueras de Caracas, aunque hoy esto se ha convertido en el centro de la ciudad. Otra de las búsquedas filosóficas del arte y de la modernidad en general, estuvo referida a la integración de las artes. Se dejó de lado al arte como elemento estático confinado en los museos y al servicio de los grupos más poderosos de las sociedades del mundo, y se empezó a trabajar en el sueño de un arte para todos, del arte en la calle, del arte de la calle, el arte integrado a lo cotidiano.

Ese sueño, que fue planteado por artistas de los años 20 y 30 y los filósofos del siglo XX, no se ha dado nunca en ninguna parte... Quizá, el único ejemplo, o uno de los ejemplos mejores, es la propuesta de Villanueva.

Por eso es que, además de los valores arquitectónicos que efectivamente tiene, se convierte en uno de los paradigmas de ese sueño, pues ya el arte no es un cuadro que se cuelga en una pared, sino que forma parte de la vida cotidiana y modifica el ambiente que le rodea.

Antes, lo único que se planteaba como salida estética era la estatuaria en el pedestal, el arte de salón y el arte conmemorativo. En nuestra ciudad universitaria se planteó lo que el mismo Calder dijo sorprendido: que nunca una obra suya se había integrado de tal manera a un ambiente como el que se logró en el Aula Magna. No se trata de que el Aula Magna es lo que es por la obra de Calder, sino que es un sumo de altísimo nivel de arquitectura y de una capacidad de diseño impresionantes, donde las obras de arte no son simplemente elementos agregados, sino que son elementos insustituibles de la obra. El Plan Rector tenía que tomar esto en cuenta.

La universidad del año 2000 no es la misma universidad de los años cincuenta. Tiene que adaptarse a los tiempos de la investigación científica, pero todo lo que venga deberá subordinarse a las líneas estéticas de la Universidad para lograr un balance apropiado. Se determinó, por tanto, que se podía intervenir en un número determinado de áreas y edificios con unas características específicas en cuanto a tamaño, colores, modo de implantación, etc., sin alterar lo ya existente. También comprendimos que, a partir de ese tope, había que hacerle ver a la comunidad universitaria que cualquier necesidad de ampliación que requiera la UCV, deberá realizarse fuera de las instalaciones, porque si el crecimiento es desmedido, se arruinaría el proyecto inicial.

 

¿Cuál es la propuesta del Plan Rector con las edificaciones provisionales como los galpones y el edificio de trasbordo, por ejemplo?

El Plan Rector clasificó en tres niveles los edificios existentes:

a. Los que forman parte del diseño original, que tienen que ser rescatados, que tienen que ser tratados como un edificio antiguo, recuperados al costo que sea necesario. Por ejemplo, la plaza del rectorado, que es una de las cimas de la universidad. Allí no se puede hacer ningún cambio. El Aula Magna, el Edificio Central, todo lo que es el área de Odontología, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en sus plantas bajas -magníficos espacios que deben ser protegidos- entre otros.

b. Las demás edificaciones que permiten intervenciones para adecuarlas a nuevos usos y funcionamiento, como son la parte interna de todos los edificios y las torres, con elementos que puedan ser retirados posteriormente, no definitivos, que permitan movilizarlos de acuerdo a la necesidad, y dejar los elementos que no deben ser tocados porque forman parte de los valores estéticos de la UCV, como las fachadas. Es necesario recuperarlos progresivamente, por ejemplo, quitando los aires acondicionados, porque la Ciudad Universitaria tiene un criterio de conjunto, que rescata un espacio fluido.

c. El tercer grupo son las edificaciones provisionales. Ellas deben desaparecer. Su desaparición, en algunos casos, estaba prevista para hacer nuevos edificios. La escuela de Artes no existía, por ejemplo, y ahora se debe ubicar en un espacio definitivo.

Hay un elemento importantísimo que tiene que ver con la reconsideración de los espacios del peatón. Los arquitectos Posani y Gorka trabajaron con Villanueva y, por tanto, sabían que es lo que Villanueva quería desarrollar.

Por ello se quiso recuperar en lo posible la situación del peatón, que tanto le preocupaba a Villanueva (prueba de ello son los pasillos techados que son un emblema de la universidad). Ocurre que en los años 70 se saturó de tal manera el espacio de la universidad con los carros dentro de ella, que ya ni nos recordamos casi de esos espacios originales que fueron dispuestos para los estacionamientos. Como ejemplo de los espacios recuperados está lo que es hoy el jardín de arquitectura, que antes era un estacionamiento. Pero aún nos quedan muchos por recuperar.

El Plan Rector se suma a este movimiento, y para eso fue recuperado el estacionamiento techado de la UCV, el de los estadios, y propusimos una solución para la movilización interna, que es un medio de transporte, como un trencito ligero, que no haga ruido y no contamine, que traslade a la gente desde el estacionamiento hasta la universidad, y que la gente tenga que dejar sus carros en los estacionamientos externos. Eso se está haciendo. En los estacionamientos que se eliminarán, se harán otras edificaciones que faltan.

 

¿Se le ha dado viabilidad a estas propuestas? ¿Ha respondido el Rector de la Universidad?

Sí. La UNESCO, por ejemplo, pedía un plan rector y nosotros ya lo teníamos. El Rector actual ha nombrado a una serie de personas que van a tratar de desarrollar el plan y estructurarlo mejor, y si las autoridades competentes nombran a la Ciudad Universitaria patrimonio, entonces deberá someterla a exámenes anuales para seguir gozando de este nombramiento, por lo que se debe demostrar que está siendo conservada. Esto marca las pautas para poder organizar las acciones.

 

Muchas personas han planteado que después de la renovación universitaria, la comunidad de la UCV ha entrado en un proceso de letargo en todo sentido. Yo misma he observado que algunas áreas de la universidad que se encuentran deterioradas ¿Ustedes creen que este proyecto pueda reavivar de alguna manera a la comunidad universitaria?

Yo diría que la comunidad universitaria vive a veces de espaldas y sin saber el privilegio que tienen de estudiar en este lugar. Yo creo que uno de los objetivos del Plan Rector no es que la comunidad recupere su valor, pero evidentemente va orientada en los esfuerzos para el mismo objetivo. Creo que eso es una labor de todos.

Ahora, como patrimonio de la humanidad, la universidad tiene que rescatar su valor turístico, incluso porque es un museo al aire libre. En Caracas no se encuentra tal magnitud de obras reunidas en un solo lugar como se consiguen acá.

El altísimo nivel de la Ciudad Universitaria obliga a que sea muy cuidada, porque ella será a partir del 2050 un elemento turístico de gran importancia.

Cuando el hombre voltee a ver el siglo XX tendrá que venir a Caracas y tendrá que conocer la Ciudad Universitaria. No se podrá comprender la arquitectura del siglo XX sin pasar por aquí.

Se deben organizar las visitas turísticas a la universidad. No es que el Plan Rector va a lograr eso. Yo creo que el Plan Rector es <i>una más</i> de las acciones que va a lograr esa conciencia. Tantos centros de estudiantes, el rectorado y las autoridades de esta universidad tienen que ser los impulsores de estas ideas. Un estudiante debe saber, desde el primer año, en dónde se encuentra y conocer el valor de la UCV. Nadie cuida algo, al menos que sepa su valor.

En los años 70 el deterioro de la universidad era gigantesco. Pero aunque ahora está mucho mejor que antes, todavía nos falta un trecho para poder devolverle su rostro. La universidad, como centro de formación, tiene la obligación de "educar" en ese sentido.

 

¿Han tomado medidas para integrar los sectores de representación de la universidad (centros de estudiantes, decanatos, autoridades mayores)?

Eso no se ha hecho bien. Creo que es muy importante que la oficina que se encargue de este nuevo patrimonio ahora, empiece a plantearse esa interconexión para que todos participen en educar a los nuevos estudiantes al respecto de la Ciudad Universitaria. La facultad de arquitectura y la Escuela de Artes están obligadas a participar en esto activamente.

 

¿Qué significa para usted la Universidad?

Es muy difícil para mí responder esta pregunta, porque yo entré a esta universidad en 1964 y nunca he salido más. He pasado más tiempo aquí que en mi propia casa. Además, como he sido arquitecto, he estado educado para leer el valor que ella tiene, y por otro lado, tengo la gran oportunidad de trabajar en el Plan Rector. Yo creo que la Universidad es una riqueza cotidiana que nosotros perdemos.

En arquitectura siempre decimos que el que no tenga dinero para comprarse un libro costoso de diseño, que pasee por la Ciudad Universitaria y conseguirá las mejores imágenes de calidad arquitectónica. Pero creo que ya eso va más allá de los arquitectos, porque la Ciudad Universitaria le da uno la capacidad de estar en contacto con una dimensión que se escapa de la dimensión reducida de un salón de clases.

La Ciudad Universitaria te da una clase sobre lo que es el pensamiento, lo que es una actitud frente al conocimiento. Aquí aprendes eso a partir de lo "físico", cuando en otros lugares del mundo te lo enseñan a través del pensamiento. Esto es un sitio "físico" de conocimiento, hay una lección de conocimiento "físico", entra por los ojos a la mente y se queda como una imagen. Hay entonces una correspondencia entre el conocimiento abstracto, el conocimiento real y el conocimiento físico. Ese es el gran valor de la Ciudad Universitaria.

 

 

 
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