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La promoción del Diseño Industrial en Venezuela (Parte V)
El contexto del diseño industrial en los países “subdesarrollados”
Elina Pérez Urbaneja

 
Viernes, 14 de septiembre de 2001

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Las diferencias entre los países llamados subdesarrollados, dependientes o tercermundistas con los que se autodenominan desarrollados, industrializados o primermundistas; entre centro y periferia, según la Teoría de la Dependencia, son muchas y entre ellas son notorias las referidas al área del diseño.

Se emplea “dependencia” refiriéndose a consideraciones económicas y políticas, “subdesarrollo” posee un punto de vista industrializados y “periferia” define el orden cultural e ideológico y “subdesarrollo” parece aglutinar todos los aspectos antes mencionar.

Un país subdesarrollado es aquel que vive una realidad que apenas es un eco de los movimientos del centro dinámico de la economía mundial, vive en un ambiente heterodiseñado y no proyectado por él mismo. Para las naciones desarrolladas, la periferia ofrece mano de obra barata, con poca o sin organización sindical, es un paraíso para la contaminación debido a la escasa consciencia de conservación ambiental de sus habitantes, además de ofrecer materia prima a bajo costo.

El atraso del diseño industrial en Latinoamérica, por ejemplo, es parte de un proceso de transferencia cultural, léase importación de publicaciones foráneas, de tecnologías extranjeras y el otorgamiento de becas para estudiar en Europa o los Estados Unidos. La dependencia entonces, no sólo se circunscribe a lo económico y lo tecnológico, sino que se extiende hasta lo cultural, lo cual significa una orientación hacia los patrones o modelos de los diseños surgidos en los países centrales.

Otro factor de rezago es la modorra teórica y práctica, cuya realidad más cruda es la desvinculación entre investigación e industria. Las tesis de nuestros técnicos y licenciados generalmente son proyectos de productos que ni siquiera hacen el intento de resolver problemas reales y las becas ocasionan la fuga de talentos que buscan lugares que les ofrezca un campo de trabajo fértil y puestos bien remunerados.

Se distinguen dos variantes en la importación de diseño industrial desde el llamado Centro: en primer lugar, la adaptación a las posibilidades tecnológicas presentes en el país destino que reproducen un valor de uso extranjero en concordancia con los recursos internos, lo cual puede implicar la introducción de modificaciones al diseño original. En segundo término, la adaptación funcional de diseños foráneos a los requerimientos y necesidades específicas del contexto del país adaptador. Como tercera opción se halla la copia, que si bien se mueve fuera del campo legal, también es una forma de “consumir” diseño foráneo.

En fin, cuando una sociedad inicia el camino hacia la industrialización, tarde o temprano la necesidad del diseño industrial se hace sentir y en el caso de América Latina, el rezago industrial pareciera ser la razón estructural del no desarrolla de esta disciplina.

La situación del diseño industrial en nuestro subcontinente se resume de la siguiente manera:

  • No hay personas al mando de las industrias dispuestas y abiertas a la innovación, porque significa inversión conciertos riesgos.

  • La capacidad local de diseño es sub-utilizada.

  • La existencia del diseño está condicionada por factores extratécnicos. Si un país no percibe el desarrollo autónomo como un objetivo, el potencial del diseño industrial como instrumento para el desarrollo quedará encerrado.

  • El diseño industrial se ha convertido en tema de discusión semierudito en las universidades, en vez de ser integrado al sistema productivo. Los centros de estudio tampoco ofrecen cursos para el desarrollo de la capacidad innovativa tecnológica y esto se nota en proyectos divorciados de las necesidades reales.

  • El perfil del diseñador en Latinoamérica no se diferencia al del Centro, lo cual puede ser considerado como un error, ya que no se toman en cuenta las particularidades de la región.

  • Las políticas gubernamentales sufren de falta de financiamiento de proyectos, incluyendo la fabricación de prototipos y de utillaje para la producción.

  • En cuanto a la promoción del diseño, ésta ha sido modelada en base a esquemas de experiencias europeas por medio de exposiciones y la creación de etiquetas de “buen diseño”, organización de concursos y seminarios, creación de servicios informativos y ficheros de productos que quedan a medio camino. Falta el tesón y la continuidad para llevar a cabo estas actividades.

En este contexto, Gui Bonsiepe, el principal teórico sobre el diseño industrial en Latinoamérica, propone que los diseñadores locales deberían estar ocupados en el diseño de productos con un alto grado de mano de obra, fabricados con materiales autóctonos, destinados a las necesidades del público local con respecto a sus posibilidades económicas y culturales, enfatizando en el área social, como el equipamiento del sector salud y de las escuelas la fabricación de herramientas de trabajo para la agricultura.

Bonsiepe, quien estudió y fue docente en la HfG de Ulm y emigró a Chile a causa de la Segunda Guerra Mundial, itinerando posteriormente entre México, Argentina y Brasil, también sugiere que el arma que puede desarrollar nuestra región para competir en los mercados mundiales, no es la tecnología, por su alto costo, ni los precios, sino el diseño como un deseo de diferenciación y de proyección de la identidad mestiza como desafío.

La presente reflexión es el preámbulo a la historia del Diseño Industrial en Latinoamérica, que será publicado a partir de la próxima entrega.


Texto basado en la tesis de grado: “La Promoción del Diseño Industrial en Venezuela a través de una institución cultural: Centro de Arte La Estancia”, mención honorífica y mención publicación.

Elina Pérez Urbaneja: Lic. en Comunicación Social, UCAB. Lic. en Artes, mención Promoción Cultural, UCV. Fue Jefe de Redacción de la revista Laser-faire. Trabajó entre 1997 y el año 2000 en el Departamento de Prensa del Centro de Arte La Estancia, acción cultural PDVSA. Actualmente desarrolla para la Fundación Educación Industria (FUNDEI), organismo adscrito a Conindustria, el proyecto “Diseño Industrial: Una Herramienta para la Competitividad”. Coordina la sección de Diseño Industrial en la revista Logotipos.

 

 

 
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