El GP de Austria fue una carrera interesante, sin embargo, Jean Todt desperdició la ocasión de reconciliación entre el público y la F1, luego de dos GP insípidos. Los dirigentes de Ferrari cometían una falta grave, dilapidando el capital de simpatía de millones de fanáticos. ¿ Falta de tacto? ¿ Ridiculización del espíritu de competencia?
Schumacher pudo consagrarse como un caballero, enalteciendo el espíritu deportivo; dejó escapar la oportunidad y ahora no puede explicarnos por qué no levantó el pie del acelerador cuando Barrichello le dió paso. Jackie Stewart asombrado por el poder del alemán en el seno de la Ferrari, no comparte la falsa pose del germano.
La FIA, ante lo que calificó como un acto antideportivo citó a la Ferrari y sus dos pilotos para el próximo 26 de junio. Si bien los reglamentos no prohiben específicamente las consignas de escuderías, y considera que es perfectamente legítimo para un equipo decidir que uno de sus pilotos luche por el título y que el otro le ayude. Sin embargo, la federación se reserva el derecho de sancionar cualquier acto que perjudique el interés de la competencia; por lo que ésta podría quitarle los puntos que Ferrari se adjudicó en Austria o suspender a la escudería por una o más carreras.
Así mismo, en un ámbito menos deportivo las sociedades de apuestas Snai y Svenka, italiana y sueca respectivamente, consideran a Barrichello como ganador del GP de Austria y pagan a quienes apostaron al brasileño. Situación que llevaría a la Ferrari ante un tribunal italiano por falsificación de un resultado deportivo por el cual miles de personas habrían apostado su dinero.
No podemos dejar de señalar el accidente donde Takuma Sato, no pudo evitar lo que se le venia encima; cuando Heidfeld a 200 Km/h y víctima de unos frenos fríos luego de varias vueltas con el carro de seguridad en la pista, su Sauber perdía el control y se estrellaba por un costado del Jordan-Honda, atravesando la pista, y pasando a milímetros del BMW de Montoya; a pesar de la violencia del choque el japonés salió ileso. Este accidente prueba el énfasis que pone la fórmula 1 en cuanto a la seguridad, sin embargo, el affaire Ferrari es un síntoma del daño que podrían estar provocando los excesivos imperativos comerciales o de marketing, pisoteando impunemente los valores fundamentales del deporte.