Caracas, Jueves, 24 de abril de 2014

Sección: Enfoque Económico

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

La política comercial actual

Eduardo Ortiz Ramírez

Miércoles, 1 de diciembre de 1999

La política comercial del nuevo gobierno ha seguido la tendencia que le marca la inercia de las políticas iniciadas en 1989 y la propia globalización. Lo que se ha añadido, son un conjunto de actuaciones y expresiones que, más que temerarias, están basadas en improvisación y en ambigüedades típicas de la emotividad. La posición sobre la inserción internacional de Venezuela, de manera importante vinculada con la política comercial, es un punto de alto interés, dado que perfila la manera en que se quiere se inserte la nación en el escenario internacional. En estos asuntos puede afirmarse que el ejecutivo y las instancias pertinentes no han manifestado ninguna idea de progreso relevante. En el Programa económico de transición 1999-2000, cuando se atiende lo relativo a un nuevo rol del Estado, se señala, por cierto: " Se promocionarán todas las actividades productivas que, además de satisfacer las necesidades básicas de la población y preservar el medio ambiente, conduzcan a un sustancial incremento de nuestra inserción económica a nivel internacional" (Ver Cordiplan 1999).La política comercial en curso Una aproximación a la política comercial que actualmente se ejecuta en Venezuela, debe abarcar lo que hoy día se ubica como el conjunto de temas de compromiso analítico a la hora de evaluar tal dimensión de la política económica: apertura, integración, exportaciones y propiedad intelectual. En este artículo hemos omitido el último de los temas y presentamos un ordenamiento que recoge las particularidades que nos parecen relevantes en la actualidad venezolana.

La apertura

Un primer tema es lo que concierne a la apertura. Son variadas las impresiones y apreciaciones que ha producido el proceso de apertura económica (una apreciación sobre la apertura, en lo que concierne a su ubicación y dinámica en el contexto de la evolución económica internacional y los correspondientes altibajos en la demanda y precios de los commodities, puede verse en Ventura 1999). Esto puede relacionarse con el concepto en si mismo y con los efectos esperados.

En cuanto al concepto, el más aceptado, es el de la representación del comercio total (exportaciones+importaciones) en el producto total. Otra manera, más parcializada, corresponde al peso del comercio de manufacturas en el comercio total. Puede tratarse, también, de un indicador que refleje qué nivel de competencia internacional pueden afrontar las empresas locales en el mercado interno (esto puede asociarse con el criterio de contestabilidad de los mercados).

Las ideas de libre comercio, que algunos han buscado aplicar estrictamente en Venezuela, han repetido la posibilidad de que la exposición de los productores locales a la competencia internacional sirva de estímulo e impulso para el mejor desarrollo de la productividad, a partir de elementos como la incorporación de la innovación tecnológica. El crecimiento económico, la más amplia distribución de bienes y el correspondiente aumento del bienestar son, en el proceso de apertura, elementos indisolublemente asociados, según esta perspectiva.

Ya existe, en algunos países de América Latina, cierto tipo de registros y estudios que permiten un entendimiento más completo sobre lo exitoso de la reforma comercial en la región. Contrario a aquella interpretación que ha percibido, en el cumplimiento de la programación de la reforma comercial, la razón de su éxito. La reforma comercial, según este perfil, es ya de por si exitosa, porque se cumplieron las ejecuciones en rebaja de aranceles, por ejemplo. En parte, es esta la interpretación que ha primado en Venezuela.

México, es una de las naciones de América Latina, donde existen más evaluaciones sobre los resultados observados hasta la actualidad en el tema que se refiere. En Castañeda y otros (1999) se resumen varios estudios y conclusiones que son de interés.

Se expresan allí tres conclusiones fundamentales. La primera atañe a la relación positiva y significativa entre la apertura y la productividad total de los factores. La productividad total pasó de una tasa anual de un crecimiento de 1,1% entre 1981 y 1985 a una de 4% entre 1986 y 1989. De cualquier manera, pueden observarse las restricciones de la información, dado lo corto de los periodos comparados y la década posterior transcurrida, sobre la cual no se presenta información.

En segundo lugar, se consigue una asociación positiva entre el aumento de la inversión extranjera y la productividad total. O, expresado en otras palabras, el aumento de la inversión extranjera habría incidido en la tasa de crecimiento del producto. En nuestra opinión, es de interés considerar estos resultados por dos razones. Por una parte, porque el discurso del libre comercio ya referido obvia en algunos casos que, en el modelo de sustitución de importaciones, no fueron solo ineficientes los empresarios nacionales sino también los extranjeros. Por otra parte, es conocido que durante varios lustros muchos analistas mexicanos ubicaron una alta participación extranjera en determinadas industrias, con efectos realmente significativos sobre el total de la economía.

En tercer lugar, se concluye sobre las mejores posibilidades que tienen, en la apertura, las empresas grandes, para acometer gastos en innovación. En otras palabras, salvo para el petróleo, se establece una correlación positiva entre poder de mercado y productividad. Para esto, se estima que es influyente la ineficiencia en el sector judicial y financiero. Aplicando criterios de eficiencia, y razonando inversamente, puede señalarse que la competencia estimula el crecimiento económico.

Hay otros países donde existen otros resultados. Los presentados, son, indudablemente, de valor para el mejor entendimiento de procesos que vive Venezuela y en lo cual la administración iniciada en febrero de 1999 no ha planteado mayores aportes o desarrollos.

En general, los representantes gubernamentales mantienen una crítica de contingencia a la "globalización salvaje". Esto se manifiesta, también, en su posición variable y ambivalente sobre la importancia del capital extranjero. Lo que, ingenuamente, algunos señalan como adecuarse a los nuevos tiempos, para percibir bondades automáticas en la globalización, en el ejecutivo lo han convertido, en nuestra opinión, en una critica desde los viejos tiempos.

La integración

El caso específico de la integración latinoamericana forma parte de los temas relevantes, tal cual se señaló. El nuevo gobierno, pareciera creer que ha descubierto la importancia de la integración latinoamericana. Cuando, en realidad, la misma tiene ya casi tres lustros de haber ingresado en su etapa más reciente, que se asocia a: la existencia de bloques económicos, desarrollo de áreas como servicios y propiedad intelectual, acuerdos de nuevas generaciones, desarrollo exagerado del bilateralismo, discursos y buenas intenciones que no terminan de convertirse en experiencias concretas de impulso al comercio según los casos, violaciones y acomodos como los de México en ALADI para atender sus intereses en cuanto al TLCAN o los de Venezuela en su relación con Colombia, asimetrías y compensaciones en las experiencias particulares de integración como son los casos de la Comunidad Andina y Mercosur (como lo demuestran las discrepancias entre Paraguay y Argentina sobre zonas francas manifestadas en la reunión tenida en agosto).

La integración tiene sus reglas. Los acuerdos tienen sus reglas. No puede la intemperancia, la imprevisión o la ignorancia siempre jugar a ganador. Más aun, en un escenario como el latinoamericano, donde los "hermanos latinoamericanos" en el campo del comercio y la integración, en algunos casos terminan dándose la espalda o importándoles más el gran vecino del norte. Los embajadores venezolanos de preparación, experiencia o relación con el campo comercial, saben que varias naciones de la región utilizan una especie de pragmatismo de sangre fría a la hora de negociar, a la hora de ofrecer.

Uno de los países que en la región latinoamericana presenta mayor dimensión en las relaciones comerciales a lo interno de la misma es, indudablemente, Brasil. En particular, el perfil de la integración y desarrollo del comercio entre Venezuela y brasil puede ameritar variadas consideraciones desde el punto de vista sectorial y desde el punto de vista regional, al considerar la vasta dimensión territorial de aquel país. En este sentido, y dado lo señalado más arriba, es altamente ilustrativo de las interpretaciones simples, presentes en la posición gubernamental y en parte de lo expuesto por el propio presidente de la República, Hugo Chavez, en razón de la reunión efectuada en Miraflores el 14 de septiembre de 1999, con empresarios del Estado brasileño de Amazonas. Dijo el Presidente que las relaciones entre los dos países "deben tener carácter existencial". Y ello derivaría de que los dos países están llamados a ser "el epicentro de un polo de fuerzas mundiales, de una vasta región poderosa por sus riquezas, por el calor de su gente, por la inventiva de sus pueblos y por la fuerza infinita que está a la espera de ser desarrollada". Más aun, y hablando de la particular situación del comercio entre la zona norte de Brasil y el sur de Venezuela, insistió en que estos dos espacios son " desde el punto de vista geográfico, geoeconómico, geosocial y geohumano, la bisagra de la unión y de la unificación." ( Ver El Universal, Caracas 15 de septiembre de 1999. Pg. 2-1). En nuestra opinión, estas expresiones, no son meras referencias circunstanciales, sino que son consustanciales a las posiciones que varios representantes gubernamentales han venido presentando sobre la integración desde que se inició el actual período gubernamental.

Las exportaciones

En el caso de las exportaciones, el otro tema de relevancia, las complicaciones y confusiones son igualmente importantes. No pareciera existir acuerdo en los representantes gubernamentales sobre que Venezuela necesita desarrollar nuevas y más exportaciones. En el Programa económico de transición 1999-2000 se señala, sin mayores desarrollos, como uno de los objetivos específicos: "Fortalecer el proceso de diversificación de las exportaciones no petroleras". También, en el ámbito fiscal del mismo programa, cuando se hace referencia a la acciones específicas para el ajuste fiscal se anota: "Incentivos que estimulen la inversión, producción y exportación" (ver Cordiplan 1999). Por otra parte, algunos mecanismos de útil aplicación como el Draw Back no se han dinamizado y para ello, es obvio, no es necesario que transcurra un periodo largo de tiempo.

Parte de las equivocaciones del nuevo gobierno en cuanto a los asuntos del comercio se han reflejado en la fusión del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) con el Ministerio de Agricultura y Cría. Como se sabe, la creación del Ministerio de Industria y Comercio se dio durante el Gobierno del Presidente Caldera y los planteamientos iniciales para lo mismo remontan a 1995. A la altura de lo observado hasta mediados de 1999, no podía afirmarse que el MIC se hubiese perfilado como lo que inicialmente se pensó; esto es, un organismo rector y elaborador de políticas en el campo industrial y comercial, al estilo de lo que ha sido el caso de algunos organismos que han sido fundamentales para el desarrollo del comercio y la competitividad en otras naciones. El MIC, contrariamente, en nuestra opinión, no logró superar el representar una yuxtaposición entre el antiguo Ministerio de Fomento y el Instituto de Comercio Exterior.

La política de contactos internacionales directos

Un último tema que debe referirse, y que tiene distintas interrelaciones con los anteriores, es la política de contactos internacionales directos que ha asumido el ejecutivo, y en particular el Presidente de la República, con el fin de, entre otras cosas, abrir mercados y atraer inversiones. Aunque la posición gubernamental abarca los elementos referidos, puede señalarse que la aproximación que en primera línea se ha tenido para atender esta problemática ha sido principalmente política. Así, el ejecutivo ha tomado como tarea el difundir su llamada revolución pacífica y las que entiende son grandes posibilidades de inversión que brinda Venezuela. La expresión más significativa de esta política ha sido, hasta ahora, el viaje de más de 20 días realizado hacia Asia y Europa durante el mes de octubre. ¿Puede ejercerse oposición a que el gobierno y otros agentes de la sociedad anden por el mundo, en viajes de hasta veinte días, difundiendo las posibilidades de inversión en el país?, ¿o es que sea acaso mejor preguntarse, sobre la efectividad de un viaje como el referido?.

Es conocido que los inversionistas internacionales no se dirigen a los países porque estos así lo deseen. Pueden las naciones reducir a instrumentos insignificantes las normas o realizar eventos diversos y, aun así, los inversionistas no dirigirse a esa nación o continente, como pasa con buena parte de África. Esto lo tienen debidamente monitoreado, organismos como ocde. El desconocimiento que muchas veces se tiene en el mundo desarrollado, de la vida y procesos económicos que se tiene en el mundo en desarrollo, sólo es compensado por la actividad específica de algunos inversionistas, por el conocimiento de analistas e institutos sobre un determinado país o región o por la propia competitividad concreta que en cualquiera de los sentidos haya logrado alcanzar una nación. Es, en parte, cuando se sucede esto último y cuando se regularizan los escenarios internos (en cuanto a elementos como seguridad social, inflación, recesión, entre tantos otros), el momento en que los inversionistas, en razón de sus programaciones e intereses, deciden invertir.

Pueden hacerse innumerables consideración sobre la cultura de Asía y sus países. No es asimilable con facilidad el que a los chinos pueda llamárseles hermanos. China, en particular, es una nación de considerables repercusiones en el escenario internacional. Para los estadounidenses, por ejemplo, esta nación ha tenido que ver en los últimos años, con parte importante de su déficit comercial y de la llamada piratería intelectual. Es china una nación, efectivamente, bastante importante y compleja en el mundo, más aun cuando se presenta con su confundido y ya aristocrático comunismo y su unión con el exitoso Hong Kong. Pero también lo es Corea. De la cual, por cierto, decían o repetían, algunos personajes cercanos al actual gobierno, que había fenecido su modelo de desarrollo, exagerando los efectos de la crisis iniciada en 1997. Otras naciones del Asia, representan un conglomerado que no es idéntico a la realidad de Japón, Corea o Taiwan; se trata de Malasia, Indonesia, Filipinas y otros.

Los resultados del viaje señalado atañen mayormente, como era de esperarse, a un conjunto de promesas y manifestaciones de interés cuya materialización, como siempre pasa en estos menesteres, estará por verse. El cuadro general del comercio amerita una precisión adicional.

El comercio entre Asia y América Latina ha tenido algunos grados de dinamización en los lustros más recientes, sobre todo en el peso de Asia en las importaciones de América Latina. Visto del lado de América Latina, el peso de la participación de Asia en su comercio ha evolucionado de un 9,8% en 1990 a un 12,1% en 1997 en el caso de las importaciones y, en el caso de las exportaciones, de 10,5% a 8,2%, respectivamente. En cuanto a Venezuela y en lo referente a las exportaciones, los porcentajes de los años en los años de 1995, 1996 y 1997 son de 1,1, 0,9 y 0,7, respectivamente.

Visto del lado de Asia, el peso de América Latina en su comercio total es menos representativo aun. Así, puede expresarse sintéticamente que durante los años de 1992 a 1998, en los casos de Hongkong, Singapur, Tailandia y Malasia, no se presentó ningún porcentaje que igualase el 1,8% del comercio total. En el caso de Corea y Japón, la representación bordea, grosso modo, el 4% para los mismos años. En cuanto a China, la representación más alta, es la del año 1998 con un 2,7% (Ventura, 1999).

Un caso de interés, por variadas razones, es, indudablemente, Corea. Con esta nación, América Latina ha venido teniendo lo que se entiende como un desequilibrio comercial. El mismo se asocia a un fuerte decrecimiento de las importaciones Coreanas y a un aumento, aunque moderado, de sus exportaciones a la región. Si bien en esta dinámica ha influido la crisis que se desató en 1997, no debe dejarse de señalar que desde 1977 -exceptuando los años de 1982/1986- el balance comercial siempre ha sido favorable a Corea, teniendo de base, por cierto, una composición del comercio que ha implicado la importación de productos primarios diversos por parte de esta nación y la exportación hacia América Latina de, principalmente, bienes manufacturados -entre los que destacan automóviles y productos electrónicos- (Kim, 1999).

Es obvio que el hecho de que el comercio sea bajo o presente desequilibrios no debe ser razón para limitar iniciativas que propendan a incentivarlo, junto a elementos como el aumento de la inversión. Pero, no puede ello permitir desconocer que, para países como Corea, hay naciones en América Latina con las cuales tienen trechos más largos andados en su relación comercial y de inversión -como son los casos de Brasil y Chile-, la cual no ha estado exenta, por lo demás, de alteraciones significativas a la luz de las crisis recientes. Puede destacarse que aun analistas Coreanos, de un perfil operativo y optimista, sobre la relación de su país con América Latina han llegado a expresar que: "..son muchos los obstáculos que deben salvarse para alcanzar relaciones económicas sostenibles. Antes (de la crisis iniciada en 1997/EOR), las inversiones coreanas en América Latina fueron ´atraídas` por el boom económico y la integración regional del subcontinente, a la vez que eran ´impulsadas` por los altos costos de producción coreanos, la búsqueda de mercados y una estrategia corporativa enfatizada en la globalización, pero ahora quedan pocos factores que las atraigan e impulsen. Además, el pobre desarrollo de las relaciones no económicas entre Corea y América Latina contribuye a que perdure una relación frágil. Igualmente, la falta de un entendimiento cultural mutuo y el fin de la guerra fría disminuyeron la propensión para la cohesión política. Las restricciones comerciales por parte de América Latina, en combinación con la contraida demanda asiática de bienes latinoamericanos y su escasez de recursos para invertir, pudiera dirigir la atención de ambas regiones hacia otros socios industrializados. Todo esto implica un desenlace negativo para las relaciones económicas de Corea con Latinoamérica." (ver Kim, 1999). Debe señalarse que el mismo autor ubica elementos para actuar en sentido contrario a las tendencias que indica.

Observación final.

Cuando comenzó el segundo gobierno de Rafael Caldera (1994), pudo apreciarse que no se tenia mayor organicidad sobre el rumbo que se debía seguir en cuanto a política comercial. En el período gubernamental iniciado en febrero de 1999, puede afirmarse lo mismo. Hoy día pensamos, además, que la economía y la sociedad venezolana no tienen ni las estructuras ni la iniciativa para poner en marcha lo que alguna vez se pensó seria el Ministerio de Industria y Comercio y que actualmente debería ejecutar, segun sus proponentes, el Ministerio de Producción y Comercio. En tal sentido, la política comercial ha seguido la tendencia que le marca la inercia de las políticas iniciadas en 1989 y la propia globalización. Lo que se ha añadido, son un conjunto de actuaciones y expresiones que, más que temerarias, están basadas en improvisación y en ambigüedades típicas de la emotividad.

Profesor Universidad Central de Venezuela.

Email: ortize@camelot.rect.ucv.ve Referencias bibliográficas.

-CASTAÑEDA, Alejandro; Cotler, P; Gutiérrez, O.; Kessel, G. (1999). Apertura y crecimiento en México: apuntes para una política económica de Estado. Revista Comercio Exterior. Mayo. México.

-CORDIPLAN. (1996). Agenda Venezuela. Lineamientos para un programa de estabilización y cambio estructural orientado al crecimiento y la solidaridad. Julio.

-___________. (1999). Programa económico de transición 1999-2000. Extraído de www.cordiplan.gov.ve/prog-ec-tr. Caracas.

-KIM, Won-Ho. (1999). ¿El fin de la luna de miel entre Corea y Latinoamérica? Revista CAPITULOS, Nº 56, SELA. Mayo-agosto.

-ORTIZ RAMÏREZ; Eduardo. (1999a). La globalización: una perspectiva desde el comercio y el desarrollo. Revista Colombia Internacional, Nº 45. Enero-abril. Colombia.

-_______________________. (1999b). ¿Ajuste o desarrollo?. Una perspectiva para Venezuela y América Latina. Comisión de Estudios de Postgrado/Fondo Editorial Trópykos. 175 pg. Caracas.

-VENTURA DIAS, Vivianne. (1999). Vulnerabilidad, la otra cara de la apertura económica. Revista CAPITULOS, Nº 56, SELA. Mayo-agosto

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Mundo


 
Familiares de víctimas del ferry en Corea del Sur agredieron a un guardacostas

Familiares de víctimas del ferry en Corea del Sur agredieron a un guardacostas

 
Procuraduría impugnará el fallo que restituye a Petro como alcalde de Bogotá

Procuraduría impugnará el fallo que restituye a Petro como alcalde de Bogotá

 
HRW pide a la ONU que sancione a los responsables de los ataques a civiles

HRW pide a la ONU que sancione a los responsables de los ataques a civiles

 


Política


 
Diálogo

Diálogo

 
Consideraciones en torno al “diálogo”

Consideraciones en torno al “diálogo”

 
Comisión de la mentira

Comisión de la mentira

 

blog comments powered by Disqus

 

Columnista:

 

Eduardo Ortiz Ramírez

Ver perfil
Ver artículos


Sobre Autor