Opiniones discutibles de un Premio Nobel sobre el petróleo venezolano y PDVSA Juan Pablo Pérez Castillo(*)
Jueves, 1 de octubre de 1998
En reciente entrevista al Prof. Douglass North, Premio Nobel de Economía 1993, comentada en esta revista (la ultima mensual), se le añade el dudoso prestigio de ser el principal asesor externo de la desastrosa política económica venezolana de los últimos tres años. DN también ha asesorado a otros países, no sabemos si con mejores resultados. En todo caso, como el mismo lo admite, "la macroeconomía no es mi área". En la entrevista, demuestra que tampoco lo es la del petróleo, y menos aún la del petróleo en las circunstancias venezolanas.
Nada novedoso aporta DN a la discusión del tema cuando aboga por el establecimiento de un fondo de estabilización macroeconomía para suavizar los efectos de la fluctuación de los precios del petróleo, "de modo que el gobierno venezolano no se vea dominado por los shocks de precios". Semejante mecanismo ha sido adoptado en países no petroleros y en Venezuela se quiso establecer algo similar en 1974, con el Fondo de Inversiones de Venezuela, que fue un rotundo fracaso por las mismas razones que podrían repetirse si no se toman medidas preventivas, cuyo éxito no puede asegurarse en las circunstancias actuales. Pero no pongamos la carreta delante de los bueyes: nuestro problema ahora es como incrementar, o al menos mantener en un nivel aceptable, los devaluados ingresos fluctuantes cuyos efectos deseamos estabilizar.
Para incrementar el ingreso petrolero, según DN, "hay que reestructurar a PDVSA y la manera como maneja sus activos ...de modo que el ingreso petrolero de largo plazo se incremente, y ya se esta avanzando en esa dirección". Si quiso decir con esto que la Apertura Petrolera conduce a ese resultado, mediante el aumento de la producción, esta obviamente equivocado (no es su área). Cualquier lego en economía sabe que la sobreproducción de cualquier mercancía conduce a una baja de su precio. En el caso del petróleo, tratándose de un mercado imperfecto y de un bien cuya demanda es altamente inelastica, una mayor producción no reporta mayores ingresos.
Es necesario, además, distinguir entre precios nominales y precios reales. El poder de compra de un barril de petróleo antes de la actual crisis de precios de 1998 era la mitad del de 1974 (ahora es un tercio), porque desde 1984 hay sobreproducción en el mundo. Para aumentar el ingreso real no se necesita reestructurar al sector petrolero ni a PDVSA. Se requiere de una política petrolera adecuada y de un Ministro que la ejecute. Se requiere eliminar la sobreproducción a nivel mundial, lo cual no depende de medidas económicas, sino de decisiones políticas. El aumento de precios (reales, no los nominales) es indispensable para aumentar los ingresos petroleros (mientras que el aumento de producción conduce al efecto contrario).
A Venezuela no le interesa ganar o mantener mercados sacrificando y agotando su preciado petróleo a precios irrisorios. El petróleo es un negocio, no es un dogma ni una ideología, como lamentablemente quieren convertirlo los fanáticos del mercado y de la privatización de PDVSA. Lo que le interesa al país es obtener un precio justo, un precio razonable, por su recurso agotable (no renovable), en vez de vender a cualquier precio bajo, para beneficio de los compradores. Los precios que venimos obteniendo como resultado de la disparatada política de expansión de PDVSA desde mediados de los ochenta, son precios de baratija, resultantes de la sobreproducción que criminalmente están causado los países productores de petróleo (el nuestro entre los mas culpables).
El segundo de los objetivos básicos, según DN, "es lograr que el ingreso petrolero sirva para que la economía, la sociedad y los individuos de Venezuela incrementen su nivel de bienestar". Para ello "una porción importante del ingreso petrolero debe ir directamente a mejorar el nivel de vida de la gente, y en particular debe dirigirse a mejorar el nivel del capital humano y destrezas de los venezolanos". Precisemos algunos conceptos.
El ingreso petrolero se percibe en la forma de divisas que únicamente sirven para financiar importaciones. La mejora del capital humano no requiere de divisas, sino del sostenido impulso de factores como dedicación y disciplina, organización, trabajo.….y bolívares. La monetización del ingreso petrolero aumenta la oferta monetaria sin un aumento equivalente de la producción, lo cual lleva a la importación para evitar la inflación. Además, en el caso venezolano el monto de divisas petroleras (aun disminuido en términos reales) excede la capacidad de absorción del sistema económico (capacidad para transformar eficientemente recursos líquidos en recursos productivos).
No queda claro tampoco como "buscarle la vuelta a transformar el ingreso petrolero en mejor educación" , ni como garantizar que PDVSA mantenga o mejore su eficiencia "que es relativamente buena comparada con otros sectores". Se da como ejemplo a Noruega, que es inaplicable a Venezuela porque el petróleo no representa allá la misma hegemonía que tiene en Venezuela y porque desde un principio los noruegos tomaron medidas para aislar el impacto petrolero sobre la economía y así evitar el conocido efecto Venezuela.
La propuesta de fondo del Prof. North, que parece ser el "leimotiv" de la entrevista, consiste en la distribución de acciones de PDVSA a los venezolanos. Así responde a la equivoca pregunta del entrevistador ¿privatización o distribución de acciones?, lo cual confirma nuevamente que DN no esta en su área (tampoco el entrevistador).
No se puede pretender que la venta de "pocas acciones" no significa privatizar, por cuanto nadie medianamente inteligente le va a dar valor a una acción que dependa de un gobierno (antes consultarían la calificación de Moody). Para que esas acciones tengan valor es necesario cumplir con todas las condiciones y reglas exigidas a las empresas que venden acciones al publico (en "initial public offerings"), de lo contrario no tendrían valor en el mercado. Pero esto no se puede ni se debe hacer con PDVSA, un holding integrado que realiza funciones de gobierno no privatizables (y además es un monopolio). Para pensar en su privatización, tendría que anularse la reorganización Giusti y volver al régimen de las operadoras pre-existentes. Esas operadoras hubiesen podido ser privatizadas bajo diferentes modelos de privatización. En ese caso, habría que regresar al modelo pre-nacionalización de 1975, eliminando a PDVSA (al monopolio) y restableciendo la rectoría política sobre el sector del Ministerio de Energía y Minas (con un CVP en funcionamiento). Debido a la importancia del petróleo en la economía venezolana, hay que separar las funciones de los accionistas (como dueños de una operadora) de las funciones de política petrolera/política económica/política de desarrollo.
¿Como se pueden distribuir acciones de algo que no sea privado? ¿Que valor tendrían esas acciones y como lo obtendrían? Si las acciones son para invertirse o transarse, como lo señala DN "del modo que le parezca a cada uno", ¿que sentido tendría esta solución, a diferencia de becas y subsidios para los pobres? Eventualmente, si hubiese un mercado, los compradores serian los ricos, unos pocos, quienes así se convertirían en dueños de las empresas, ya que los pobres venderían sus acciones. Pero seguimos sin entender ¿como es que todo esto que nos dice DN "debe estructurarse de modo que haya grandes incentivos para proveer mas y mejor educación"?. Y si son un regalo, por donación o por tener precios subsidiados, ¿por que no dar ese regalo en cualquier otra forma en vez de acciones? Ya que impedir la venta de acciones es equivalente a eliminar su condición de acciones y el mercado que les daría valor para transarlas, no teniendo valor de mercado no podrían servir para inversión ni para ser transadas.
En cuanto a los casos de otros países (Checo y Bolivia), se tendría mucho mas éxito con empresas como Viasa, Sidor, Edelca, Hipódromo y Aluminio. La carga política que significa el petróleo en un país que vive del mismo, imposibilita hacer comparaciones con otros países. La comparación apropiada seria con otras empresas publicas. Se esta queriendo hacer ver en la llamada privatización o venta parcial de acciones de PDVSA, resultados fantasiosos, irreales y hasta contradictorios. DN sugiere la posible distribución gratuita de las acciones, lo cual se puede hacer con cualquiera otra empresa publica. Entonces, ¿cual es el sentido de insistir hacerlo con PDVSA? Además, la distribución gratuita es un subsidio que conduce a corrupción, distorsión de mercados y consumo superfluo. En ese caso, seria preferible regalar derechos o "vouchers" sobre otros activos que tiene el Estado, evitando así los problemas ya mencionados, aunque seguimos sin conocer algún caso exitoso de lo que proponen aquí los fanáticos del mercado (los dogmáticos del petróleo y de la privatización de PDVSA).
Las opiniones del Prof. North, tan respetables como ellas son, parecen, sin embargo, haber sido traídas al debate para apuntalar con el prestigio de un Premio Nobel una posición de suyo desprestigiada por la inconsistencia y por sus efectos negativos-la privatización de PDVSA. Pero esta visto que ni la reconocida autoridad de un Premio Nobel vale de mucho cuando se pretende ejercerla fuera de su ámbito propio, como en este caso.