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Sección: Economía y Petróleo
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¡Mala nueva! Reforma a la LOCTIJaime RequenaMartes, 9 de febrero de 2010
A pesar de que la historia muestra cómo buena parte del éxito de otras sociedades se debe a que sus actividades de investigación y desarrollo son primordialmente responsabilidad de quienes producen bienes y servicios, en nuestro país el Estado fue constituido como ente financista de esas actividades. En ese sentido, la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación o Locti, fue concebida para corregir un rumbo considerado como equivocado. La Locti se tomó como un instrumento de transformación, encargada de trasladar la carga del financiamiento de la actividad científica y tecnológica del sector público al sector privado. No obstante, alguien no debe estar conforme con los resultados arrojados por la Ley y distrayendo la atención de los grandes problemas nacionales, la Asamblea Nacional se dedica a su reforma. Empero esa reforma ha sido una operación oculta. Los únicos incluidos en su discusión han sido los burócratas ministeriales. El resto de los venezolanos hemos sido olímpicamente excluidos. Para nada fueron consultados los directivos de empresas, quienes conocen mejor que nadie el rumbo de sus productos o negocios, y por ende de sus necesidades de desarrollo e innovación. Tampoco se hablo con los investigadores nacionales, quienes son los que pueden decir si están en condiciones de asumir los retos planteados. Todas las críticas que se puedan hacer a la reforma de la Locti son corolario de esa falta de consulta. Así es que en su nueva versión se establece que los fondos no utilizados internamente por las empresas en innovación o en sus actividades propias de investigación científica y desarrollo tecnológico, deberán ser entregados a la Hacienda Pública. Ahora será el Fonacit la que distribuirá los recursos provenientes de la Locti, muy seguramente premiando a quienes muestren el mayor grado de lealtad al proceso. Sólo esta faceta de la reforma desvirtúa el fin y propósito de quienes la concibieron. Sin duda, la nueva Locti profundiza la dependencia del devenir de la actividad creativa intelectual del poder político de turno. Al no estar bien informados, los autistas de la Asamblea Nacional pierden la oportunidad de revisar, por ejemplo, la magnitud y naturaleza de un impuesto que se perfila como problemático. La naturaleza del gravamen Locti es acumulativa y por ende regresivo sobre la actividad económica ¬la contribución Locti pecha cada eslabón de cualquier cadena de comercialización. Como resultado, los recursos Locti se constituyen este año en cerca de un 4% del PIB. Esa magnitud de recursos financieros merece alguna consideración más allá de levantar la mano para salir del paso. Se está frente a recursos comparables a lo que el país destina a salud, educación o defensa. Una cantidad que no se está seguro pueda ser digerida por el sistema científico tecnológico nacional. Peor aún, discurrimos sobre cantidades de dinero de las que nunca se han rendido cuentas, y de la que no se conocen los resultados que arrojaron en favor de nuestra sociedad. |
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