Editorial
Política
Economía y Petroleo
Internacionales
Global y Social
Arte y Cultura
Venezuela en la prensa internacional
Síntesis de Noticias
Bitblioteca
Analítica Premium
Mujer Analítica
Zona Empresarial
Zona Light
Links recomendados

 

Opinión y análisis

¿Puede caer el imperio norteamericano?
Construyendo una crisis fiscal
Simón Saba (*)

 
Miércoles, 4 de diciembre de 2002

La década de 1990 fue fabulosa para la economía norteamericana. No solamente controlaron la inflación, bajaron las tasas de interés, crecía continuamente la economía, y además de eliminar el déficit fiscal, generaron un superávit fiscal creciente.

No todo era positivo, pero ante la avalancha de las buenas noticias, las malas parecieron irrelevantes: creciente déficit comercial (no en la balanza de pagos), creciente magnitud de los papeles bursátiles sin ningún tipo de respaldo (los "derivados financieros"), la burbuja financiera (inflación bursátil) y el alto endeudamiento del sector privado (familias y empresas).

El entonces presidente, William Jefferson Clinton se vanagloriaba diciendo que estaban "tomando las decisiones adecuadas en el momento preciso" y así había descubierto la piedra filosofal de la economía.

Era pragmático, porque no anunciaba una ideología ni escuela de pensamiento en particular, sino que adoptaba las medidas que consideraba correctas, independientemente de que fueran catalogadas como de izquierda o derecha.

Al mismo tiempo, en la política internacional Estados Unidos se proyectaba como la única superpotencia dominante, la única de alcance mundial, puesto que puede ejercer presión política, militar y económica a cualquier país en cualquier parte del mundo, siendo el primero que lo hace en toda la historia de la humanidad.

De todas formas, a pesar del poder del que disponían, podemos decir que fueron relativamente prudentes en su uso, puesto que podían intervenir en cualquier rincón del mundo, y no lo hicieron (sabemos que la vía militar no es la única manera de intervenir, y las otras las utilizaron mucho).

La prudencia del rico

Al igual que una familia (ya se que no es correcto comparar la economía familiar con la de un país grande), si los recursos no se utilizan bien se pueden agotar. Hubo una época en que Aristóteles Onassis (QEPD) y Adnán Khashoggi eran los hombres más ricos del mundo, y su opulento estilo de vida dio mucho de qué hablar. Sin embargo, desde hace tiempo no se habla mucho de su fortuna, sino de Bill Gates, entre otros.

No hay ninguna duda de que Estados Unidos puede emprender varias guerras en varias partes del mundo a la vez, y ganarlas todas. Pero depende del costo al cual lo logren, porque podrían quedar económicamente golpeados, y las guerras norteamericanas son muy caras, económicamente hablando, debido, entre otras cosas, a que utilizan tecnología de punta, que todavía no está popularizada ni de la que se aprovechan las economías de escala. Y no pueden darse el lujo de utilizar tecnologías baratas porque el costo en vidas propias sería más alto, y la población de un país rico no ve con buenos ojos que sus jóvenes estén muriendo en una guerra en un país remoto.

Otra paradoja es que una guerra puede costarle a Estados Unidos más que todo el Producto Interior Bruto (PIB) de un año del país enemigo.

Futuro sombrío para la economía norteamericana

No vayan a pensar que un futuro sombrío para la economía norteamericana significa que se repetirá la Gran Depresión de 1930, o que veremos hambrunas como las africanas, o que Washington será una nueva Buenos Aires. No exageremos que no llegaremos a tanto, puesto que todavía mantiene un gran potencial, un gran capital acumulado, muchos primeros lugares que no se pierden con facilidad, y si cambian de rumbo a tiempo podrían evitar el anunciado desastre.

Con la llegada al poder de George W. Bush el panorama político, económico, ideológico y militar cambió. El mayor cambio se produjo después del 11 de Septiembre de 2001, así que Osama Bin Laden si obtuvo su objetivo, puesto que, económicamente hablando, las siguientes medidas económicas y militares del gobierno de Bush le han propinado un golpe a los EE.UU. más fuerte que el de los aviones que se estrellaron en las Torres Gemelas del World Trade Center.

El superávit fiscal (que con el gobierno de Clinton se presentaba como círculo virtuoso) desapareció y dio paso a un gran déficit. Pero eso es pasado, y todavía no ha sucedido nada importante.

El caso que impulsó a escribir estas notas es que ahora se planea convertir a los EE.UU. en la mayor economía libre y de bajos impuestos del mundo. Está bien que Mónaco, las Islas Caimán, Nauru o las Islas Bahamas tengan sistemas impositivos muy flexibles, pero que un país y una economía del tamaño de la norteamericana, con sus 280 millones de habitantes se convierta en un semiparaíso fiscal es algo inaudito, desconocido en la historia, y todo por razones ideológicas más que pragmáticas.

¿Y qué tiene eso de malo? Eso no debería ser malo si no fuera porque generaría un déficit fiscal equivalente a, aproximadamente, un tercio del presupuesto norteamericano, hacia el año 2005. Una crisis fiscal de esa magnitud no la conoce ni siquiera Venezuela, con todos los problemas económicos que tenemos.

El déficit fiscal se originará porque los gastos subirán (especialmente los militares, las guerras en las que se involucrarán, además del nuevo Súper Departamento de Seguridad que podría convertir a la seguridad en primera prioridad del gobierno norteamericano, en vez de la economía, la política, la computación, la farándula o las modas) y los ingresos disminuirán (producto de la gran baja de impuestos que se está planeando; además, EE.UU. no tiene un "petróleo" que puede subsidiar al gobierno, como sucede en Venezuela).

Economía y política exterior

Todos estos problemas económicos pudieran incidir en la política exterior norteamericana. Estados Unidos está abriendo demasiados frentes de guerra al mismo tiempo en todo el mundo. Y dado que son ellos quienes los están buscando, están asumiendo casi totalmente los costos económicos de los mismos, porque son pocos los países que los acompañan. Además de los frentes de guerra, se están involucrando políticamente más en más países del mundo, lo cual genera sentimientos de rechazo. Y es peligroso si todos los resentidos llegaran a unirse en un solo bloque.

Varios de esos frentes políticos que están abriendo actualmente podrían transformarse después en frentes militares, y el gasto aumentará más, acrecentándose el déficit fiscal.

Por supuesto, la presión económica comenzará a hacerse sentir, ya sea como tasas de interés altas, inflación, salida de capitales hacia otros destinos más seguros, más desempleo y pobreza, más problemas sociales, etc.

Como creo que prevalecerá la cordura, tanto de la dirigencia como de la sociedad, en algún momento se llegará al convencimiento de que tantos conflictos externos los están perjudicando, y habría una retirada (acelerada o gradual, pero retirada) de la mayoría de los frentes de conflictos políticos, económicos y militares en que están participando a lo largo y ancho del mundo. Y la opinión de sus políticos y de su pueblo cambiaría de rumbo y se enfocaría a lo interno, volviendo al famoso aislacionismo que los caracterizó por muchos años.

Si la cordura no prevalece, pues se involucrarán en guerras en todo el mundo, y allí si vendrán las crisis económicas fuertes que producirán imágenes espeluznantes que pudieran obligar a una parte de sus más de 280 millones de personas a salir al exilio, y su destino más cercano es América Latina, así que debemos prepararnos para eventualmente ver balseros norteamericano (si las corrientes marítimas lo permitieran) escapar hacia Cuba y Venezuela, o escucharemos quejas en Méjico sobre la inmigración ilegal de norteamericanos.

(*) Economista, M.Sc. E-mail: simonsaba@terra.com

 

 

 
Home Contáctenos Regístrese ¿Quiénes Somos? Foros Chat Bitácora
 


Copyright © 1999 - 2006 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.