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Una Globalización falsa y otra verdadera: La ONU y la economía Carlos Eduardo Ruiz Miércoles, 21 de octubre de 2009
La humanidad tiene existiendo en la Tierra entre 600 y 750 siglos—según datos comprobados por los científicos y las innegables evidencias físicas en su poder—y ésta llegó a existir mediante la evolución de las especies mediante la selección natural descritos por el científico británico Charles Darwin en 1859—siendo nuestro antepasado no humano más antiguo descubierto hasta ahora un lémur-mono llamado científicamente Darwinius masillae en honor a Darwin y al lugar donde fue descubierto un fósil de esta especie de 47 millones de años de antigüedad (el foso de Messel, ubicado a unos 35 kilómetros al sureste de la ciudad de Frankfurt, Alemania)—aunque esto contradiga las creencias religiosas—de cualquier religión antigua o todavía en existencia—sobre el origen divino del ser humano y del Universo, la naturaleza y del resto de las especies vivas (vegetales, animales y otras).
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La prehistoria; un concepto eminentemente antropocéntrico [ya que erróneamente ubica al ser humano como lo más importante y como el centro de todo lo que existe], ya es un concepto obsoleto y sin sentido, ya que se refiere a un período de tiempo—no determinado—anterior a la invención de la escritura por los seres humanos; éste fue reemplazado por la verdadera historia—una historia realmente objetiva no contaminada por subjetividades religiosas, políticas o de otra índole—escrita por la naturaleza tanto en el cosmos como en muchísimos lugares de los cuerpos celestiales y de las diferentes estructuras de nuestro planeta (desde del centro de la Tierra hasta la exosfera, e incluyendo a todos los continentes y sus subsuelos, a los océanos, mares, lagos, ríos y sus profundidades, así como a los desiertos, cadenas montañosas, hielos polares, y hasta a los genomas y epigenomas y otras estructuras orgánicas e inorgánicas de toda forma de vida y de la materia no viviente)—que los científicos pueden leer como libros abiertos, y que abarca un período de tiempo de unos 13 mil 700 millones de años (nuestro planeta ha existido por unos 4 mil 500 millones de años—y la vida en ella, durante unos 3 mil 500 millones de años]. La humanidad se originó en África (una verdad inconveniente; pero innegable, para los racistas y ridículos que creen que un determinado “linaje” de la especie humana es superior o mejor a otro), por lo que nuestros antepasados; más antiguos, totalmente humanos—y tan inteligentes como usted y yo—eran todos “negritos de pelo chicharrón”, y desde África se extendió al resto del planeta, primero en la forma de pequeñas bandas que con el tiempo fueron constituyendo familias, luego clanes, posteriormente tribus, después ciudades-estado e imperios hasta finalmente alcanzar la etapa actual de estados (una figura jurídica) y naciones (las personas que conforman a los pueblos de esos estados—así provengan de diferentes orígenes étnicos, religiosos o nacionales—). Inicialmente los humanos nos comportábamos en forma similar al resto de los animales silvestres, y sobrevivíamos en guaridas construidas por nosotros o proporcionadas por el ambiente que ocupábamos y nos alimentábamos haciendo uso de técnicas de caza, pesca, recolección de frutos, semillas, raíces y otras partes vegetales—y hasta ahuyentando a predadores silvestres para arrebatarles las presas cazadas por ellos—y de carroña. Ese comportamiento cambió drásticamente hace aproximadamente unos 10 mil años, cuando en diferentes lugares del planeta—e independientemente—diversos grupos de seres humanos inventaron la agricultura y la domesticación de animales; esto le permitió a la humanidad abandonar su comportamiento nómada y establecer lugares permanentes de asentamiento, ya que podían controlar durante todo el año y bajo cualquier cambio climático, sus refugios y fuentes de alimentos—y extender su diversificación laboral: tanto las mujeres como los hombres, podían ahora dedicarse a muy diversas tareas especializadas—siendo la más importante de ellas, la de pensar, lo que dio origen a mejores líderes, adivinadores, curanderos, artistas, magos, hechiceros, líderes religiosos, políticos y filósofos, que fueron mejorando cada vez más sus técnicas para descubrir las verdades sobre ellos mismos y sobre los ambientes que ocupaban. Este progreso humano dio un salto gigantesco a mediados del siglo 18 de la época actual; en Europa, durante el proceso llamado Era de la Ilustración, cuando un grupo de pensadores europeos, decidió compilar y difundir libremente todo el conocimiento producido por la humanidad, específicamente aquél producido mediante el uso de la razón (el raciocinio) y ajustándose al método de investigación científica—que establece que cualquier conocimiento debe ser capaz de ser comprobado mediante la investigación y / o la experimentación, por otras personas de equivalente nivel académico—y excluyendo deliberadamente cualquier conocimiento producido a partir de creencias religiosas. Fue un salto gigantesco porque, esto significó inventar la ciencia—la única actividad que ha capacitado al ser humano para controlar verdaderamente, tanto al ambiente que ocupa, como a las calamidades que siempre lo han afectado, desde los desastres naturales hasta las enfermedades, y le ha permitido desde producir agua potable y prevenir las infecciones, hasta vivir en el espacio exterior a la Tierra—ciencia que nunca ha detenido su progreso; sino que más bien, cada día convierte a la humanidad en mucho más capaz de sobrevivir por más tiempo y en forma saludable—y ser mucho más feliz que en cualquier época anterior. La humanidad ha progresado inmensamente; pero como nunca hemos dejado de ser animales [conforme a la clasificación científica somos: cordados, tetrápodos, mamíferos, euterios, primates, haplorrinos, simiiformes, catarrinos, homínideos y homínidos del género Homo y de la especie sapiens, sapiens—así, con el sapiens repetido, porque existió otro ser humano de la especie Homo sapiens idaltu, pero que se extinguió hace unos 160 mil años)—siempre seremos capaces—y lo hacemos cotidianamente—de comportarnos como bestias; como lo indican las guerras y los índices delictivos de todo estado o nación existente hoy o de nuestro pasado. Nuestro constante progreso como humanidad nos llevó a crear—al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945—la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ymuchísimo antes, la Globalización Económica, la que contrariamente a la creencia política generalizada de que ésta es un fenómeno reciente, existe—según el economista alemán; Adre Gunder Frank (1929-2005), desde la Edad de Bronce; desde el tercer milenio antes de la era actual, cuando se estableció el comercio entre los Sumerios y la Civilización del Valle del Río Indus, ubicado en el subcontinente indio. La globalización creada por la ONU—que agrupa a 192 estados del mundo “en condiciones de igualdad”—es realmente controlada por los cinco poderes nucleares (y potencias industrializadas) que son miembros permanentes de su Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos de América, Francia, Reino Unido de Gran Bretaña y de Irlanda del Norte y Rusia)—cada uno de cuyos estados tiene el poder de vetar cualquier acción conjunta que decida tomar ese Consejo de Seguridad—incluyendo acatar o desobedecer cualquier decisión adoptada por la Asamblea General de la ONU, donde cada uno de los 192 estados miembros, tiene un voto. La globalización económica si es verdadera—sin que importen las oposiciones políticas a ella de quienes la acusan de ser un “demonio capitalista”—y además de ser verdadera es beneficiosa para todos los estados y naciones del planeta; simplemente por las cifras involucradas: cada nación o estado, en vez de encerrarse en un mercado constituido por su territorio y su población, tiene la oportunidad de desarrollar industrias propias pero que le vendan sus productos a todos los habitantes del planeta; estimada por el buró del censo de los Estados Unidos de América, para el 8 de octubre de 2009, en 6 mil 789 millones de personas. ¡Hasta el país más atrasado del planeta se enriquecería enormemente si le da empleo a toda su población para producir suficientes empanadas para venderle una a cada consumidor de ese mercado globalizado! Todo en Analítica sobre: Globalización blog comments powered by Disqus |
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