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Opinión y análisis

La Economía Venezolana en el 2002
Luis Fellín

 
Miércoles, 19 de diciembre de 2001

En el curso del tercer trimestre de 2001, la economía mundial entró en una recesión que tendrá importantes consecuencias para las perspectivas de Venezuela. Ni siquiera los más entusiastas esperan que el crecimiento de la economía estadounidense retome su senda antes de mediados de 2002. Adicionalmente, a diferencia de anteriores recesiones, la contracción de la primera economía del mundo ocurre en un contexto de bajo crecimiento en Europa y Japón. La intensidad de este ciclo recesivo dependerá de factores en gran medida impredecibles, tales como el comportamiento de los índices de confianza de los consumidores, la efectividad de la política monetaria en Estados Unidos y el curso que sigan los conflictos bélicos en el Medio Oriente y Asia Central.

Las limitadas perspectivas de la economía internacional hacen prever crecientes dificultades para los países en vías de desarrollo en el 2002, particularmente para los exportadores de petróleo, como Venezuela. El mercado petrolero mundial para el año próximo estará caracterizado por una débil demanda de crudo que mantendrá una presión a la baja en los precios del petróleo. Aunque la reacción de la OPEP, en términos de recortes de producción, se muestra difícil de predecir, es evidente que la capacidad de esta organización de influenciar el precio del petróleo en las circunstancias actuales es mucho más débil que la que prevalecía hace un año. La incertidumbre en el escenario petrolero también va a tener consecuencias sobre el mercado de divisas y las reservas internacionales.

Sin embargo, y en el contexto de este escenario, es posible que el precio promedio de la cesta venezolana se mantenga en US$ 18.50/pb para el año 2002 , tal y como fue establecido en el proyecto de presupuesto de 2002. Esto supone: primero, una estrategia exitosa de manejo de oferta por parte de la OPEP, con la cooperación de países no-OPEP, principalmente México y Rusia. De cumplirse el anterior supuesto, la exportación venezolana de petróleo se moverá en un rango que va desde 2,6 MMBD a 2,9 MMBD; segundo, que la economía mundial se recupere durante la segunda mitad del 2002.

En un entorno de recesión mundial, que posiblemente se extienda hasta el segundo trimestre del año 2002, el mercado petrolero mundial para el año próximo estará caracterizado por una débil demanda de crudo que mantendrá una presión a la baja en los precios del petróleo. Aunque la reacción de la OPEP, en términos de recortes de producción, se muestra difícil de predecir, es evidente que la capacidad de esta organización de influenciar el precio del petróleo en las circunstancias actuales es mucho más débil que la que prevalecía hace un año.

En el año 2002 el BCV mantendrá la estrategia de anclar el tipo de cambio nominal como mecanismo de estabilización de la inflación. La holgura observada en las reservas internacionales, hará que el tipo de cambio nominal promedio cumpla con el objetivo oficial y se coloque en 770 Bs/US$. De la misma forma, la existencia del sistema de bandas cambiarias permitirá que el índice de inflación se encuentre cercano al proyectado por el gobierno y que las reservas internacionales líquidas se mantengan cercanas a US$ 12,0 billones durante el año.

La estrategia anterior lleva implícita una política monetaria muy restrictiva que mantendrá un nivel alto de la tasa de interés activa, en términos reales. Anticipamos que la tasa activa nominal se ubique en un rango de 20,0% a 28,0% en promedio para el año 2002.

En Venezuela, donde la política fiscal está intrínsecamente ligada al desempeño del mercado de hidrocarburos, la tendencia a la baja en el ingreso petrolero sugiere la necesidad de ser cautelosos en la estimación de los ingresos y gastos fiscales. El Proyecto de Ley de Presupuesto del año 2002 (PLP-2002) refleja la realización de un esfuerzo considerable de parte del Ejecutivo Nacional para lograr los recursos que se requerirán para el financiamiento del gasto programado, en razón de la reducción que experimentará la factura petrolera y de las restricciones para compensar suficientemente este impacto con otra fuentes ordinarias de ingresos. Por el lado del gasto se observan una intención de ajustes en términos reales, sobre todo en partidas administrables como compras de bienes y servicios e inversión pública. Por el lado de los ingresos, se intenta cubrir la brecha presupuestaria mediante el cobro de un alto nivel de dividendos a Petróleos Venezuela (PDVSA), el incremento en la recaudación interna y la suspensión temporal de los aportes al Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica (FIEM).

En lo que respecta al pago de dividendos por parte de PDVSA, sería conveniente una divulgación detallada del estado de resultados de PDVSA que permita determinar que dicha empresa ha acumulado suficientes recursos entre 2000 y 2001, como para justificar que en el 2002 el monto de dividendos propuesto en el PLP-2002 sea igual al del año 2001. El incremento de la contribución interna para el año 2002 se sostendría en el impacto positivo de las reformas tributarias iniciadas con la aprobación del nuevo Código Orgánico Tributario, la Ley de Servicio Nacional Integrado (SENIAT) y la Ley de Remisión Tributaria , y que se espera continuar con las reformas a las leyes del Impuesto al Valor Agregado (IVA), del Impuesto sobre la Renta (ISLR) y del Impuesto a los Activos Empresariales (IAE).

El incremento de la contribución fiscal no petrolera es un objetivo intermedio pero indispensable para alcanzar la meta de equilibrio fiscal sostenible, la cual ha recibido especial atención y promoción en la actual gestión gubernamental. Esta es , no obstante, apenas una de las medidas necesarias para lograr la meta propuesta. Similar tratamiento debe darse al diseño óptimo de la legislación tributaria petrolera, de las reglas de estabilización económica y de ahorro de los recursos públicos y de las medidas de racionalización del gasto del Gobierno. El diseño de la estrategia fiscal sostenible continuará siendo un tema de discusión económica relevante en el 2002.

La recuperación de la economía venezolana iniciada 1999, tendría un ritmo de desaceleración en el 2002, debido al bajo crecimiento previsto para el PIB petrolero así como también por la desaceleración en el PIB no petrolero. El crecimiento del PIB privado en estos dos últimos años es, hasta ahora, una de las mejores noticias para el país en el plano económico. Sin embargo, el entorno de la recesión mundial previsto tendrá un impacto directo sobre las exportaciones no tradicionales, las cuales explican en gran parte el crecimiento privado de los sectores transables en el 2001. Los sectores no transables, especialmente la construcción, se verían afectados por el ajuste fiscal en las partidas administrables. El ajuste fiscal tendría un impacto negativo en el empleo formal por ser los sectores no transables, en general, intensivos en mano de obra.

Alternativas

*Econ. Luis Fellin Oficina de Asesoría Económica a la Asamblea Nacional

 

 

 
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