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Sección: Economía y Petróleo
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Crónica del esquirol sindicalismoFroilán Barrios NievesJueves, 19 de noviembre de 2009
Movimiento Laborista
El sindicalismo sucumbe cuando el patrono impone su ideología sin cortapisas coartando la libertad sindical, con la complicidad de la dirigencia gremial. En ese momento pierde su esencia, su razón de existir y su justificación frente a los trabajadores, a quienes se propone representar luego de haber sido legitimado en un proceso electoral reconocido por todos Justificar la intervención del patrono Estado en nombre de una revolución y del socialismo del siglo XXI en la vida sindical, prepara a estos dirigentes gremiales del oficialismo el tortuoso camino del cementerio de los elefantes. Al mismo tiempo embriagarse con las mieles del poder o del reconocimiento presidencial en cualquier aló dominical, no puede ser el argumento para entregar los intereses de los trabajadores. Estos pseudo-dirigentes no reconocen sea por ignorancia o por falta de memoria, que después de ser utilizados y desprestigiados por la verborrea politiquera del presidente de turno, serán echados al cesto de la basura y por supuesto odiados y rechazados, por los de ayer sus queridos hermanos trabajadores a quienes traicionaron. Estas historias no son cuentos de camino. Presencié en la PDVSA post-nacionalización de 1975, como algunos gerentes halagaban a dirigentes sindicales de la época. Los paseaban en sus lanchas, los invitaban a pescar y a los saraos personales, les pagaban la cuenta en el bar de la esquina; para luego entregarles su gallo muerto a los trabajadores con una manipulada calificación de despido, por no acatar alguna práctica gerencial antilaboral. En la PDVSA chavista, en las empresas del Estado, en la Administración Pública Nacional sucede lo peor, está surgiendo un espécimen de sindicalista degenerado, que aplaude a rabiar cuando el Presidente aumenta el IVA o los inconsultos aumentos salariales mínimos. Por otro lado, se les sale la baba ante las declaraciones presidenciales donde señala que se deben eliminar los sindicatos o que los contratos colectivos no son para discutir salarios, sino aspectos sociales, como salud, educación; siendo derechos conquistados y desmejorados por la gestión actual. O para que discutir contratos colectivos sustituyéndolos por bonos indefinidamente sin protestar; incluso hay quienes se regocijan con la persecución judicial y policiaca contra dirigentes sindicales en Guayana por defender las reivindicaciones laborales. El último mal ejemplo es el que sucede con el Contrato Colectivo Petrolero. Excluyen al Sec. General de la discusión colectiva con la complicidad del Presidente de la FUTPV, acatando órdenes del Presidente de PDVSA; creando así un apartheid donde sólo vale la opinión de los que votaron por la plancha oficialista. Por cierto ese apartheid es el mismo aplicado a los 23.000 trabajadores despedidos en el año 2003, violándole todos sus derechos laborales y constitucionales. A este seudo-sindicalismo de pena ajena, a quien no le importa ser esquirol del Estado le espera el mismo destino del MOSIT (sindicalismo perejimenista), se fue con la dictadura, y hoy no lo recuerdan ni en las cavernas. En definitiva una horda sindicalera hecha para que no pase nada, y sea la hoz y el martillo represor del patrono Estado a sus excompañeros trabajadores en nombre de la “revolución chavista”. |
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