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Opinión y análisis

La Cuarta Vía o cómo insistir en el error del pasado
Omar Fernández Russo

 
Martes, 12 de septiembre de 2000

La sección económica de El Universal nos deleito, muy seguido, con declaraciones y artículos de los economistas que asesoran al gobierno actual y, luego de analizadas, se comprende porque las cosas de la economía no han salido bien, no han marchado. El Prof. Jorge Pérez, nos habla de "un modelo económico humanista, autogestionario y competitivo". El Prof. Felipe Pérez por su parte admite que "en el 2000 se empezó a gastar porque se tienen las bandas de la OPEP" y que " el precio petrolero paso a ser una variable endogena porque este gobierno retomo el liderazgo de la OPEP". Por su parte el Prof. Francisco Rodríguez, para referirse a la política monetaria nos dice, ante una pregunta en torno a devaluación, que "esta planteada la integración monetaria latinoamericana. Lo ideal es tener una moneda única... esta planteado que el gobierno deje tener una política de devaluaciones continuas y esto se logra con la integración" para proponer mas adelante que "haya una flotación limpia que no se fije con respecto al dólar sino con las monedas latinoamericanas con las cuales se intercambia comercialmente para establecer una cesta de monedas o moneda artificial común latinoamericana"

Se llena uno de pereza, provoca bostezar del fastidio cuando leo estas cosas, ya dichas con muchisima anterioridad por destacados voceros de todos los gobiernos anteriores –Caldera incluido– que siempre evitaban entrarle, en serio al problema de fondo.

Para que emborronar cuartillas explicando modelos desarrollados por cristianos, metidos a economistas sobre economías autogestionarias, humanistas y todo cuanto el idioma permita pero sin ninguna concreción en el mundo de lo real, en el mundo de la interacción supranacional y terráquea que las actividades de la economía han asumido. Para que discutirle al Profesor que nos habla de establecer paridades con monedas latinoamericanas, en función del volumen del comercio, si a lo mejor él ignora ese monto, ese volúmen, porque si lo supiera no creo que lo propondría, me imagino, al menos, eso. No creo, en consecuencia que valga la pena volver a desenterrar a aquellos profesionales de la socialdemocracia, o del socialismo cristiano y "humanista", quizás reencarnados por la falta de imaginación o de valor para admitir que todos los modelos asociados, derivados, emparentados con las tesis socialistas, en cualquiera de sus formas quebraron, fracasaron y, además, constituyeron un extraordinario y elevado costo social parta todos aquellos países que intentaron ensayar modelos, bautizados de cualquier manera gracias a las bondades del idioma, que, en síntesis, no eran sino conceptualmente socialistas, donde se pone énfasis en la preeminencia de planes y programas, controles y metas, elaboradas por la elite política que dirige el gobierno –con dinero de la sociedad– y disminuye o reduce la fuerza de esa sociedad –no me atrevo a llamarla civil, no vaya ser que se forme un lío mayúsculo– con toda su capacidad creadora. Los esquemas de desarrollo basados en la idea intervencionista del estado, del gobierno, no son mas que una idea que castra, cercena la capacidad e inventiva de los mortales que habitamos un país, suponiendo que la elite, el grupo dirigente sabe más, protege mejor y cuida adecuadamente los intereses de la mayoría. Pues eso no ha sido así en ningún país. Y si no pregúntenle al pueblo ingles lo que pasaba con sus contribuciones al fisco, cuando este invertía su dinero en empresas ineficientes, mal administradas, corruptas. Pregúntenle al "soberano" nacional si esta de acuerdo que le sigan descontando, de su salario, dinero para el seguro social, que nadie sabe donde ha ido a parar, en los últimos 42 años.

No hay una Cuarta Vía, en cuanto a los modelos económicos se refiere, según lo afirma el Prof. Felipe Pérez. Eso sólo existe en los laboratorios mentales de sus creadores. Se puede argumentar en el papel, llenar miles de cuartillas, como las hay ya, buscando modelos humanistas, autogestionarios, cristianos, buenos, puros o como usted quiera llamarlos. El modelo más humanista y revolucionario que hay para la humanidad es el capitalismo, porque este supone la participación de la sociedad en los procesos de creación de riquezas, el mejoramiento progresivo de los más débiles, el establecimiento de normas y procesos que atiendan a los que se quedan atrás. La intervención del estado sólo genera dependencia, atraso y elevados costos. Sólo imaginemos lo que le ha costado a la sociedad venezolana las empresas de Guayana, la CANTV antes de ser privatizada, Venezolana de Televisión, Viasa, y tantas otras organizaciones empresariales de un estado que no paga los teléfonos ni la luz ni se paga entre sí. ¿Cómo confiar en un gobierno, en su actuación idónea, dentro de lo social y económico, cuando no ha logrado resolver el problema de los timbres fiscales o lo de la cedulacion de sus habitantes en forma mas o menos transparente y eficiente? Si no ha logrado, en lustros, resolver esos tontos, necios problemas,... ¿Cómo encargarle la admistracion de una sociedad entera, el control de sus aspiraciones, la planificación de sus actividades y, lo que es peor, la propiedad y manejo de todos los recursos? ¿ No es esto, verdaderamente, salvaje? ¿Que hubiera pasado en un sistema 4ª. Vía con las telecomunicaciones del país, en manos de un monopolio estatal CANTV? Estoy seguro que estaríamos hablando con señales de humo.

No, mis estimados colegas del gobierno. Eso no es más de lo mismo sino lo mismo y más. Es volver a esquemas de desarrollo utópicos, desconectados de la realidad, que solo existe en laboratorios, repito, mentales para engañar incautos.

El país, en el pasado, acometió actividades que le reportaron tremendas perdidas, en dinero y en esfuerzo humano y social. Todas las teorías de laboratorios mentales le costaron al país, a su gente, la prosperidad y, sobre todo, la oportunidad de ascender a estadios superiores de desarrollo. Hemos convertido a un país en pobre, miserable dado los errores de la dirigencia politico-economica, poseedora de malas percepciones. Los errores debemos desestimarlos y no insistir en ellos. La oportunidad es para reafirmar nuestros éxitos, que los hemos tenido, para avanzar hacia la prosperidad.

La revolución en Venezuela se sustenta en la adopción de un capitalismo donde el estado, pequeño y fuerte, libere las fuerzas del colectivo para que este, el colectivo, expanda sus fronteras e inserte al país en la economía mundial, conquiste mercados externos, desarrolle proyectos estratégicos, se instrumenten proyectos de desarrollo regionales que posibiliten el desarrollo social. No hay adecuado desenvolvimiento socio humano sin la generación de riquezas, no se puede repartir la riqueza si esta no ha sido creada y no se crea riqueza sino la genera la sociedad. El estado, por concepto, sustrae la riqueza, no la reparte, ni la administra bien. Sólo el colectivo hace eso y es eso, precisamente, el capitalismo.

Economista. Experto en Comercio Internacional

e-mail:consorcioefb@cantv.net

 

 

 
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