|
|
|
||||||||||||||||||||||
|
|
Opinión y análisis
Ello puede ser un error. Los elementos fundamentales del mercado petrolero dificultan en gran medida la posibilidad la "banda OPEP" sea exitosa, al menos en su intención de funcionar en forma semejante a una banda cambiaria y con sus actuales parámetros.
¿En que consiste la "banda OPEP"? Define una región de precios por barril de crudo de la cesta OPEP, con un techo de 28 dólares por barril y un piso de 22 dólares por barril. El objeto sería que los precios de la cesta OPEP se mantengan dentro de la región, bajo el compromiso de modificar la oferta cuando los precios exceden los límites de la banda. En la actualidad el precio de la canasta OPEP está por debajo del piso en forma importante, en un lapso mayor al establecido, y la decisión de la OPEP el último 14 de noviembre (después de sucesivos recortes formales de 1 millón de barriles diarios) fue la intención de recortar la oferta en 1,5 millones de barriles diarios para enero, condicionada a que los países no-OPEP recortasen la oferta en 500.000 barriles diarios. En la figura 1 se muestra el comportamiento de los precios de la cesta OPEP hasta noviembre de 2001, donde es claro que el precio de la cesta OPEP tiene un tiempo considerable por debajo del piso de la banda.
![]() El primer problema de la "banda" se refiere a la posición de la OPEP en el mercado petrolero. Aunque estos países tienen una proporción muy alta de las reservas probadas de crudo (aproximadamente el 77%) y costos de producción relativamente bajos, producen el 39% del petróleo mundial, con algo más del 60% de las exportaciones petroleras. Además dependen en forma muy importante de sus ingresos petroleros, sin tener los inventarios fundamentales de crudo o la capacidad de almacenamiento. Los inventarios los tienen los grandes consumidores.
El segundo problema es que la región de precios objetivo (definida para el corto plazo) es muy alta y su amplitud no se corresponde con la volatilidad del mercado. No sólo es inconsistente en la actual recesión, sino con los niveles que podrían esperarse del comportamiento histórico de los precios. La figura 2 muestra los precios de la canasta venezolana desde 1950, en términos nominales y reales. En los últimos tiempos, el precio de la canasta venezolana ha sido aproximadamente 2 dólares menos al de la cesta OPEP. Puede observarse que existe una tendencia a que se disipe el gran shock positivo que se inició en los setenta.
![]() Sí se desea que la "banda OPEP" se asemeje a una banda cambiaria, en alguna manera debe cumplir con las condiciones de estas. Pero en la realidad, estas condiciones no existen o existen en forma muy precaria. Como es conocido (un trabajo seminal sobre el tema es el de Krugman, "Target zones and exchange rate dynamics", Quaterly Journal of Economics, 1991), las bandas cambiarias buscan alcanzar un compromiso entre flexibilidad y predictibilidad. Para operar con éxito, la amplitud de la banda debe estar determinada por los fundamentos del mercado y tiene que existir una reserva de oferta cambiaria importante por parte del controlador. Ello induciría a que cuando el tipo de cambio se acerca a los límites de la banda, los agentes cambian su comportamiento por el compromiso de la autoridad de hacer respetar la banda. En la práctica, las bandas cambiarias no han funcionado bien y tienden a ser desechadas. Venezuela no tiene en verdad una banda cambiaria. Lo que opera es un mecanismo de tipo de cambio predeterminado con el nombre de "banda".
La "banda OPEP" intenta asemejarse a una banda cambiaria, pero las condiciones para ello son muy limitadas. La región de precios definida como objetivo de corto plazo es muy alta y su amplitud limitada respecto a la realidad del mercado. Ha estimulado en forma importante la oferta no-OPEP, debilitando la posición del cartel en el mercado. Al mismo tiempo, las necesidades de los países OPEP y su extrema dependencia del petróleo, los impulsan - como en el pasado - a incumplir los acuerdos. Por ejemplo, en mayo del presente año se estimaba que los diez de la OPEP producían alrededor de 1,4 millones de barriles diarios por encima de lo acordado. Por último, al no tener capacidad de almacenar inventarios en forma significativa, la credibilidad de los países de la OPEP para modificar su oferta en el muy corto plazo es reducida.
Los países de la OPEP con amplias reservas petroleras deberían optar por una región de precios objetivo consistente con las tendencias de largo plazo del mercado petrolero, aprovechando sus ventajas comparativas. Esta región de precios objetivo no sería una banda similar a la cambiaria, sino una guía. En Venezuela, existen al menos tres aspectos de la política económica que deberían modificarse para aprovechar estas ventajas: la recientemente promulgada Ley de Hidrocarburos, la política cambiaria y la fiscal. Sería lastimoso que las circunstancias impusieran los cambios y ellos no fueran el resultado de un diseño más o menos cuidadoso. E-mail:palacios@analitica.com |
|