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Opinión y análisis

Importar Estabilidad: buscando un norte para la economía venezolana
Javier Rodriguez

 
Viernes, 24 de noviembre de 2000

He leído con interés los artículos del Sr. Monaldi publicados en este medio sobre la conveniencia para Venezuela de adoptar el Euro como moneda, en lugar del Bolívar o del Dólar, y como quiera que yo mismo me había planteado si sería esto posible y conveniente, quisiera responder a lo que él plantea en su artículo del 14/10 y, en general, contribuir a la discusión del tema más general de imaginar una vía de estabilización macroeconómica para Venezuela.

    1. Estoy de acuerdo con que en Venezuela, gobierne quien gobierne, no puede llegarse a la estabilidad macroeconómica, y que por tanto necesita "importar" esa estabilidad. A las economías del sur de Europa, el Euro les ha proporcionado esa disciplina monetaria que necesitaban, si bien es cierto que las diferencias de estos países con los países del norte de Europa, principalmente Alemania, eran menores que las de Venezuela con Europa. Aún así hay consecuencias negativas: Alemania puede exportar a los EEUU con un Euro bajo, automóviles Mercedes, BMW, etc.; el resto de los países exportamos vinos, aceite, pasta, naranjas, zapatos...etc, porque el mercado estadounidense es muy competitivo y está muy protegido para empresas que no sean altamente competitivas en tecnología, esto es, concretamente, que no sean alemanas o japonesas. Sin embargo, de otra parte, dado que la peseta, la lira, etc., están unidas al Marco de manera fija, los alemanes no han de preocuparse por el hecho de que en momentos de auge de su economía - como es el actual - su mercado se vea inundado de productos de la Europa del sur. Cedieron, pues, el Marco alemán como ancla de la nueva moneda, pero nos amarraron bien al timón que ellos manejan. Así pues, aún siendo el Euro una moneda más débil que el dólar, y lo seguirá siendo hasta que no esté en circulación real (lo que producirá un positivo efecto psicológico en la confianza de los inversores), no creo que Venezuela pueda soportar una eurización. Más aún, ni siquiera cumplir en un plazo razonable de tiempo, los criterios de convergencia macroeconómica que se exigieron en la constitución del Euro y que se exigen a los Estados Candidatos: déficit hasta el 3% del PIB e inflación que no supere en más de un 1.5% la media de los países de la zona Euro (actualmente en torno al 2.5%), son los dos más importantes.

    2. En segundo lugar, el Euro/Dólar son dos caras de la misma moneda, y nunca mejor dicho. La dependencia del euro respecto del dólar en el actual momento del ciclo es evidente, y lo seguirá siendo mientras la mayor productividad norteamericana, que se debe a una mayor informatización de su tejido productivo y a su mayor adelanto en la sociedad de la información y la Nueva Economía, les permita absorver competitivamente mayores tasas de interés y de inflación. La sabiduría y su muy afinada sintonización con los mercados del maestro Greenspan también han contribuido lo suyo. Ahora parece que se aprecian tendencias de cambio en EEUU, su crecimiento ha bajado incluso más allá de lo que esperaban en términos de "aterrizaje suave", y parece posible que los capitales europeos invertidos en los EEUU retornen a Europa. Además, las telecomunicaciones de tercera generación (UMTS) pueden producir un acercamiento y hasta un adelanto de los estándares USA de penetración de las nuevas tecnologías en la economía del país y acortar así la diferencia que existe entre EEUU y Europa en relación al número de usuarios de internet por habitante, hasta ahora vinculada a la posesión de un ordenador personal.

      El acceso a internet y al e-commerce por teléfono móvil, más económico, práctico y atractivo para amplios sectores de población que son potenciales usuarios de internet, mejorará la productividad y la eficiencia de muchas empresas europeas y recortará parte de la distancia total de penetración tecnológica de Europa respecto de EEUU. Pero con todo, el destino del Euro y el del Dólar me parece que será el Euro/Dólar, y la globalización, con la emergencia de potencias económicas en ciernes como China, que superará el PIB de los EEUU en una década, harán que Europa y América sean una realidad económica y política común. De modo que ustedes huirían del dólar para llegar al Euro/Dólar, cuando cumplan, si los cumplen, los criterios de convergenciaeconómica para entrar en el Euro. No creo que Venezuela fuese objeto de trato preferencial en Europa. Países a los que España presta más atención, como los del Mercosur, no tienen sino un Tratado de Libre Comercio.

    3. La apuesta venezolana actual está claramente vinculada a un precio del petróleo en torno a 28$/barril. La constituyente económica se basa en que a partir de unos ingresos regulares del estado procedentes de la renta petrolera a ese precio, puede lograrse, aplicando una economía mixta (llámesele 3º, 4º; ó 5º; vía, calle o avenida) desarrollo económico para el país y mejora sin costo social, incluso con mejora. Mixta en el sentido de que es neokeynesiana y proteccionista en lo micro, neoliberal en lo macro: privatizaciones, subasta de nuevas licencias telefónicas en el mercado internacional, etc. Uno de los asesores económicos del Presidente trabajó en España, en la Facultad de Económicas de la Universidad de Alicante. Me parece que su enfoque económico recoge influencia del desarrollo español de las dos últimas décadas y de la economía europea en general. ¡Por fin alguien en las élites económicas venezolanas que no viene de los EEUU! Creo que puede ser saludable.

      Pero sea como sea, una elevada renta petrolera produce las distorsiones económicas que ya conocemos, debidas a la extrema dependencia del país respecto de un único recurso, cuyo precio, además, es volátil. Dependencia que es tanto más perjudicial porque fuera del petróleo la economía del país es tercermundista o, en el mejor de los casos, propia deun país en vías de desarrollo que se relaciona con el mundo desarrollado en los términos neocoloniales de Bretton Woods: exporto un recurso (cacao, café, petróleo o sexo, que tristemente es la base del turismo de los países caribeños, con Cuba y Dominicana a la cabeza), e importo lo demás. Pago en bolívares, y ahorro en dólares. Pero la globalización ya no consiste en eso, o principalmente en eso: si se echa un vistazo a la evolución de las inversiones directas de las dos últimas décadas, se constata un crecimiento hacia países sin abundancia de recursos naturales, como Corea del Sur, en los que se produce para el mercado mundial, que es visto ya como único. La gente educada y formada en los años de la Venezuela saudita no debe tener fácil imaginar un nuevo encaje de Venezuela en el mundo, de ahí la inmediatez de la respuesta de muchos de ellos: ¿cuál es el país más desarrollado? EEUU. ¿Cuál es el sistema económico con el que funcionan? Neoliberal. Pues apliquémoslo. Tal cual hizo el primer Bolívar con las ideas de los liberales franceses e ingleses, y así se sumió la incipiente República en guerras civiles. El segundo Bolívar, madurado y trabajado por los años, pensó sus soluciones políticas partiendo de la realidad social sudamericana, como todo gran político. Creo que inyectar fuertes dosis de neoliberalismo en vena puede matar a Venezuela por sobredosis.

    4. La puesta en marcha de la economía venezolana sólo puede empezar recurriendo al petróleo: o lo privatizas o lo diriges tú mismo. Esta segunda vía es la que se ha tomado, y firmemente. La cuestión es, pues, solucionar la inestabilidad que los elevados ingresos petroleros provocan. A mi juicio, esta solución no pasa por importar estabilidad vía disciplina monetaria asumiendo el Dólar o el Euro: Argentina, actualmente, está realmente mal porque no puede resistir la dolarización. Tiene un déficit comercial enorme, ya que sus productos no son competitivos: no tienen suficiente tecnología para entrar en los mercados de los países desarrollados, y son demasiado caros para los países de su entorno. Desde hace un año empiezan a verse en España jóvenes argentinos universitarios que vienen aquí por razones económicas, no porque huyan de alguna dictadura. También se ven por acá jóvenes de toda Latinoamérica, por lo que la uno puede concluir que la dolarización no favorece nada.

      Si la solución para conseguir esa estabilidad no empieza por la moneda, ¿por dónde empezar? Creo que la solución para Venezuela es que redimensione su industria petrolera, lo cual puede hacerse de dos formas: la primera, reducir la producción, destruir pozos, etc, es insensata; la segunda es aumentar el espacio económico en el que la economía petrolera se inserte, de suerte que la economía no petrolera pueda desarrollarse sin acusar el pressing agobiante del oro negro: esto es, yendo a una integración económica y social más amplia y profunda con los países del entorno; construyendo una comunidad política, económica y social sudamericana, liderada por Brasil, con capacidad de actuar como actor político y económico con voz y decisión propias en el contexto de la globalización que a todos, también a los más poderosos, nos obliga y restringe. El petróleo de esta nueva Comunidad Sudamericana tendría un porcentaje menor sobre el PIB total del que ahora tiene el de Venezuela sobre su PIB, lo que permitiría desarrollar la otra economía. Este redimensionamiento permitiría que la economía petrolera y la no petrolera puedan desenvolverse juntas con fricciones, pero sin salirse de lo que es normal en cualquier mercado capitalista, en el que conviven empresas de distinto tamaño y distinta posición en el mercado. Sin duda que esto implicaría una competencia entre países hermanos, en la que todos ganaría y todos perderían; sería un reajuste económico por sectores a escala sudamericana, y en cada sector habría una o dos empresas líderes de uno o dos países. Esto produciría conflictividad social, procesos de difícil reajuste económico y una convergencia económica en la que los Estados sólo intervendrían para poner las reglas comunes del juego. Aún así, cualquier gobierno podría encontrar la legitimación de este proceso recurriendo a los beneficios futuros de la construcción de un espacio sociopolítico mejor, y en todo caso ineludible para poder actuar soberanemente en la globalización. Se cambiaría la demagogia por ilusión de futuro: ilusión bolivariana, sí, aunque aquel buen señor no supiera nada de economía.

    5. Pero creo que no sólo esta Unión Sudamericana estaría impulsada por aliento e ilusión bolivariana. ¿;No estaría la banca, por razones de propio interés y rentabilidad, dispuesta a unir todos los bancos de un mismo grupo en Latinoamérica? ¿No podría ser esta unión bancaria a escala sudamericana un elemento de sinergia con el impulso bolivariano? La Unión Europea nace por la unión de la gran banca y de la gran industria. Son los procesos de concentración económica los que unen a los pueblos, entrelazando sus economías de suerte que ya nunca más tengan interés en hacerse la guerra. Globalización, el proceso en que la economía es la guerra por otros medios. Expeditivos, crueles, sí, pero pacíficos. Hace poco el BSCH ha anunciado que constituirá un hólding con todas sus filiales latinoamericanas y lo sacará a bolsa. Ahí hay sinergia, y seguro que no es la única. Plantear una Constituyente Económica a escala sudamericana daría un contenido más concreto, más realista, a los afanes bolivarianos de la política exterior del presidente Chávez, que de otro modo puede quedarse en gestos realizados en el exterior de cara a fortalecer la imagen y el prestigio en el interior.

    6. Por último, para este proceso, creo que el modelo de capitalismo a la norteamericana, un país éste que con todo su poderío económico no puede permitirse un sistema de seguridad social y médica que aquí nos lo permitimos en Italia, España o Portugal, un país con un crecimiento tan desigual socialmente, no es válido para Latinoamérica. Ni siquiera lo es para Inglaterra, cuya industria está siendo machacada por su negativa a entrar en el Euro. La economía venezolana debería orientarse más a lo que aquí llamamos el "capitalismo renano", el capitalismo de la Europa continental, distinto en algunos aspectos importantes del capitalismo anglosajón. La "economía social de mercado", concepto que popularizó el economista Ludwig Erhardt en los años del milagro económico alemán, sería un punto de orientación más practicable que la escuela de Chicago y la vuelta encubierta al patrón oro bajo el objetivo económico del déficit cero. Aquí, Aznar, casi lo ha conseguido. Cuando estábamos con el ajuste para entrar en el Euro, los agentes sociales se comportaban moderadamente, "responsablemente", que decía el gobierno. Ahora que sabemos que al Estado le sobra dinero a fin de año, todo el mundo anda revuelto pidiendo que le toque una parte de los ahorros de todos en forma de aumentos salariales o de un mayor gasto aquí o allá. Paradojas neoliberales de acá que allá, por su calado social, se traducirían en algo más serio que paradojas.

    7. En definitiva, ni Dólar, ni Euro. Venezuela ha de asumir, como cualquier adicto, que por sí sólo no puede resolver su problema, que todo político va a caer en el "vicio petrolero", y que sólo podrá adquirir un patrón de comportamiento normal en una red de relaciones económicas y políticas más amplias en las que el petróleo no sea como el Nilo para los antiguos egipcios, fuente de vida por las crecidas de su cauce que fecundaban la tierra, y agente exterminador porque anegaban casas, tierras y animales. Pdvsa sería así una gran corporación en el contexto sudamericano, pero no el destino de toda una nación.

 

 

 
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