| |
Sección: Economía y Petróleo
ENVIAR A UN AMIGO
|
ENVIAR AL DIRECTOR
|
ENVIAR AL EDITOR
Lo intrascendente de la totuma
Norman Pino De Lión
Lunes, 2 de noviembre de 2009
Resulta realmente agobiante nuestra inagotable capacidad de obviar lo sustantivo y tomar lo insustancial como centro de nuestro quehacer y comportamiento diarios, al punto de impedirnos separar lo importante de lo trivial. El último tema es el de la totuma sugerida en cadena nacional de TV para ahorrar agua y energía, ambas escasas en razón de la inagotable imprevisión de nuestros gobernantes. Sin embargo, en lugar de exigir explicaciones sobre el por qué el país debe someterse al racionamiento de ambas como si estuviésemos en medio de alguna calamidad extraordinaria, seguimos regodeándonos en el chistecito sobre la última ocurrencia de distracción gubernamental. Está bien que el régimen haga de todo una guasa para hacernos olvidar que tenemos derechos y merecemos respeto, pero se impone un poco más de seriedad. Estamos a punto de retroceder un siglo en materia de suministro eléctrico y a nadie se le ocurre otra cosa que hacer chistes sobre la Venezuela que ahora es de tobos. No es que no tenga o tenga algo contra el sentido del humor. Nada más lejos de mi naturaleza. Pero es que hay momentos para el chiste y momentos para las cosas serias.
La crisis de suministro eléctrico que nos afecta es algo serio y no ocurrió de la noche a la mañana ni por alguna desgracia imprevista. Su origen está en la negligencia, abandono e imprevisión con las que se ha manejado el sector durante la última década. Si bien la capacidad de generación en 1999 era crítica por el agotamiento de las fuentes hidráulicas y térmicas, lo cierto es que no se hizo nada por incrementarla y evitar la difícil situación actual, a pesar de las repetidas advertencias, la existencia de planes concretos y abundantes recursos para evitarla. Frente al aprieto, se recurre a la original idea de crear otro Ministerio y ponerlo en manos de alguien sin credenciales, cuya primera acción es acusar al imperio de una conspiración. Sin embargo, a nadie parece asombrarle su creación ni la irresponsable evasión de culpabilidades, de lo que podría convertirse en una debacle económica si no se le pone remedio rápidamente y obviamos los pañitos calientes.
Asimismo, todo el mundo tiene el ojo puesto en unas cruciales elecciones para recuperar el Poder Legislativo y devolverle su independencia; pero nadie se preocupa porque el REP, fundamento de la votación, sea conocido por quienes corresponde por ley y pase por una verdadera auditoria. El Presidente se pregunta ¿Qué comunismo es este? para quejarse frente a sus ministros de que no se está marchando en la dirección que él considera adecuada; pero nadie parece haberlo oído y menos aún reflexionado sobre el significado de ese lapsus freudiano, si es que lo fue. Nos quejamos de la ineficiencia gubernamental; pero no acompañamos los esfuerzos de la sociedad civil organizada. La democracia no se construye sin partidos políticos y éstos tampoco sin la participación ciudadana; pero sólo un pequeño porcentaje de la ciudadanía forma parte de ellos. La apatía no conduce sino al fortalecimiento del adversario y no seguir la prensa, la radio y la televisión no es una reprochable evasión sin sentido, sino una irresponsabilidad ciudadana. Participar es indispensable; pero quejarse sin hacerlo es inmoral. Una cosa es ser independiente y otra ser indiferente. No podemos seguir esperando a un Mesías que nos traiga soluciones, cuando es tarea de todos hacerlo y no precisamente con tobos ni con totumas.
normanpino@yahoo.com
|
|
Publicidad
|
|