Caracas, Sábado, 19 de abril de 2014

Sección: Enfoque Económico

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Venezuela y la OPEP

Rebeca Sánchez

Martes, 5 de septiembre de 2000

OPEP



Con la llegada del Tercer Milenio habrán transcurrido cuatro décadas desde que los mayores exportadores de petróleo del mundo se reunieran en Bagdad, Irak, para crear la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con el propósito de racionalizar la producción de petróleo y defender los precios de este valioso recurso.

En esa ciudad del Oriente árabe, del 10 al 14 de septiembre de 1960, se dieron cita los representantes de cinco gobiernos que habían decidido enfrentar a las grandes transnacionales del petróleo para defender los legítimos derechos de sus pueblos. Abdullah Al-Tariki (Arabia Saudita), Tala'at Shaibani (Irak), Fuad Ruhani (Iran), Ahmed El Omar (Kuwait) y Juan Pablo Pérez Alfonzo (Venezuela). Por Qatar asistió como observador Hassan Kamel y por la Liga de Estados Arabes Mohammed Salman.

Posteriormente, el 24 de septiembre de ese mismo año, se publican simultáneamente en Bagdad, Caracas, Kuwait, Riad y Teherán las "Resoluciones de Bagdad" que habían sido suscritas por los cinco jefes de delegación y que luego fueron aprobadas por los respectivos gobiernos. En ese primer documento de la OPEP se aprobó lo siguiente: 1) que los Países Miembros no podían permanecer indiferentes ante las reducciones de los precios del petróleo impuestas por las compañías concesionarias ya que ese petróleo, una reserva no renovable, constituía la fuente principal de financiamiento para sus planes de desarrollo. 2) que era necesario establecer un mecanismo para asegurar la estabilidad de los precios mediante el estudio y formulación de un sistema de regulación de la producción, tomando en cuenta los intereses de los países productores y consumidores. 3) que cualquier país con una exportación neta sustancial podría convertirse en miembro de la OPEP, si su candidatura era aceptada por unanimidad por los cinco miembros fundadores.

En pocos años se fueron adhiriendo a la Organización: Qatar (1961), Libia e Indonesia (1962), Emiratos Arabes Unidos (1967), Argelia (1969), Nigeria (1971), Ecuador (1973) y Gabón (1974). Estos dos últimos países dejaron de ser miembros de la OPEP, debido a la disminución de sus volúmenes de exportación.

En la constitución de la OPEP dos hombres jugaron un papel determinante: el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo, llamado "el padre de la OPEP" y el saudita Abdullah Al-Tariki. Dos férreas personalidades, dos grandes visionarios, cuya actuación facilitó el camino para la cooperación y concertación entre Venezuela y los países productores y exportadores de petróleo del Medio Oriente.

Antecedentes

Pérez Alfonzo solía decir: "La OPEP no surgió del pumpá de un mago, sino que es obra de un proceso histórico".

En efecto, aunque la exportación de petróleo venezolano se inicia en 1917, no es sino en 1935 cuando el petróleo adquiere una importancia fundamental en la vida económica del país, al coincidir el auge de la explotación petrolera con la decadencia de la agricultura de exportación.

En 1938, año en que se nacionalizó el petróleo mexicano Venezuela era el tercer productor más grande de petróleo, después de Estados Unidos y la Unión Soviética, así como el mayor exportador a nivel mundial. Para ese momento, los países del Medio Oriente (Iran, Irak, Arabia Saudita y Bahrein) en su conjunto producían un promedio de 475 mil barriles diarios, mientras que Venezuela alcanzaba una producción de 515 mil barriles por día. Esta situación se mantuvo durante casi una década.

La Segunda Guerra Mundial evidenció la importancia creciente del petróleo para un mundo en desarrollo acelerado. Esto trajo como consecuencia un gran esfuerzo de exploración, desarrollo y producción en Arabia Saudita, Kuwait, Iran e Irak, por parte de los grandes intereses petroleros internacionales. Resultado de este esfuerzo fue el surgimiento de una nueva área de gran capacidad de producción y con un enorme acervo de reservas, de alta calidad de crudos, que podía cubrir las necesidades de Europa y Japón, y donde no existía una normativa legal que pusiera restricciones a las empresas petroleras.

En 1947, por primera vez en su historia, Estados Unidos comenzó a importar petróleo de los países árabes y de Iran. Así, el petróleo del Medio Oriente empezó a competir con el crudo venezolano en el mercado estadounidense y, en 1949, ya había desplazado a Venezuela de su posición como el tercer productor de crudo más grande del mundo.

Venezuela, gracias a eminentes hombres de un alto sentido nacionalista y un profundo amor por su patria, como Gumersindo Torres, Alberto Adriani, Manuel Egaña e Isaías Medina Angarita, entre otros, había logrado grandes progresos legislativos, que le permitieron obtener al país sustanciales beneficios por su condición de productor de petróleo.

Sin duda alguna que la Ley del Trabajo de 1936, la cual consagraba el derecho de huelga y de sindicalización; la Ley de Impuesto sobre la Renta de 1942, que establecía el pago de un impuesto cedular del 2 1/2%, más un impuesto progresivo según el monto de los beneficios líquidos de las compañías petroleras; y la Ley de Hidrocarburos de 1943, en virtud de la cual la participación del Estado quedaba notablemente incrementada al incluirse un mínimo de 16 2/3% en cuanto a la regalía o impuesto inicial de explotación, constituían importantes logros frente al gran poder de las concesionarias extranjeras.

En 1948, Manuel Pérez Guerrero en su carácter de Ministro de Hacienda, introdujo al Congreso Nacional una modificación a la Ley del Impuesto sobre la Renta para establecer el principio del "50-50", mediante la cual se creaba un impuesto adicional del 50% para gravar los beneficios que obtuviesen las compañías petroleras por encima de la participación fiscal.

Venezuela se había hecho cada vez más dependiente del petróleo. En 1938, el 35% de sus ingresos fiscales provenían del petróleo y en 1946 esta proporción alcanzaba el 65%. En la medida que la producción del Medio Oriente crecía más aceleradamente que la de Venezuela, se hacía necesario para el país el aumento de los impuestos a las concesionarias.

A partir de 1949, las grandes compañías del petróleo empezaron a inundar la costa este de Estados Unidos con petróleo árabe e iraní. Al mismo tiempo las empresas norteamericanas que ya dominaban en el Medio Oriente comenzaron a bajar gradualmente el precio del petróleo proveniente de esta región. Se trataba de que este petróleo llegara a la costa este norteamericana al mismo precio que los crudos de Venezuela y de Texas. De esta forma, las empresas norteamericanas podían amenazar a Venezuela con sustituir su petróleo con los crudos del Medio Oriente.

Por otra parte, para las compañías petroleras norteamericanas, el Medio Oriente constituía un verdadero paraíso fiscal, pues no estaban obligadas a pagar ningún impuesto sobre sus ganancias. Sólo debían cancelar a cada país un derecho equivalente al 10% del valor del petróleo.

Así las cosas, como expresara Pérez Alfonzo: "El petróleo del Medio Oriente se había convertido en un factor de presión constante que las compañías petroleras esgrimían como una amenaza contra nosotros... todas las medidas que adoptamos entre 1945 y 1948 desconcertaron a las petroleras y desataron toda una campaña de amedentramiento con el petróleo árabe e iraní".

Los principios generales de la política petrolera de Pérez Alfonzo, que se ponen en vigencia durante la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt, o el llamado Trienio, se resumen en cinco postulados básicos: 1) mantener la Ley de 1943, que establecía mayores impuestos a la industria petrolera; 2) no otorgar más concesiones; 3) cuidar de la conservación de los yacimientos; 4) vigilar y aumentar la participación de la Nación (principio del "50-50"); 5) procurar la industrialización del petróleo venezolano.

Además, otras medidas como la percepción en especie y su venta por licitación pública de la Regalía Nacional de 1948, cuyo resultado inmediato fue demostrar que el petróleo vendido en mercado abierto tenía un precio superior al que pagaban las empresas concesionarias; y la política de obligar a las empresas petroleras a presentar sus estados financieros ante el Ministerio de Fomento, con el objeto de conocer los costos y gastos de operación de la industria, no eran en absoluto del agrado de las grandes concesionarias.

Entre esos mismo años, 1945-1948, la producción del Medio Oriente subió en 117%, mientras que la de Venezuela alcanzó solamente el 50%. Fue así como, Venezuela decide acercarse al Medio Oriente. Desde 1947, explica Enrique Tejera París, Venezuela se percató del "peligro que representaban los petróleos de fácil extracción provenientes del Golfo Pérsico que podrían desplazar a los nuestros (...) Venezuela no podía quedarse inmóvil, y en 1947, inicia contactos con los gobiernos de Iran y de los países árabes".

Es así como, Pérez Alfonzo desarrolla una estrategia para enfrentar la situación. De sus estudios de la realidad petrolera internacional, dos experiencias le habían llamado la atención: el Acuerdo de Achnacarry y la constitución de la Texas Railroad Commission de Estados Unidos.

El Acuerdo de Achnacarry había tenido por objeto acabar con la guerra de precios que se había desatado desde 1925 entre la Royal Dutch Shell y la Standard Oil Company de New Jersey, como consecuencia de la superproducción de petróleo. La Texas Railroad Commission había desempeñado un papel de mantenimiento de los precios estableciendo "un techo" a la producción de Texas.

Consideraba Pérez Alfonzo que era necesario constituir una entente entre los países productores de petróleo, una alianza de gobiernos como fuerza de contrapeso para combatir el poder transnacional de las compañías petroleras. Así como estas empresas establecían sus acuerdos, los países productores dueños del recurso debían también ponerse de acuerdo, para defender sus respectivos intereses y no caer en una competencia ruinosa instigada por las concesionarias.

Esta conciencia nacionalista y visionaria era compartida por Manuel Egaña, quien desde 1938, como Ministro de Fomento de López Contreras, venía estudiando la problemática petrolera, poniendo en práctica un programa de acción para el sector que fue la base para la Ley de Hidrocarburos de 1943.

La misión petrolera de 1945

Con respecto a la importante iniciativa de Venezuela de enviar una misión petrolera al Medio Oriente en 1949, Fuad Ruhani, primer Secretario General de la OPEP, escribió: "Después de la Segunda Guerra Mundial... las principales empresas petroleras decidieron desarrollar rápidamente los recursos del Medio Oriente, donde las reservas eran abundantes y los costos de operación bajos. En 1950, la producción del Golfo Pérsico llegó a 630 millones de barriles, mientras que la de Venezuela fue de 547 millones. Las compañías petroleras confiaron que el aumento de la producción en el Medio Oriente sirviese de advertencia al gobierno de Venezuela, cuya política de imponer crecientes obligaciones financieras a las operadoras se afirmaba cada vez más. No obstante, esta amenaza no hizo que Venezuela cambiara sus tácticas. Más bien, decidió efectuar un acercamiento con los países exportadores del Medio Oriente, con el objeto de tener aliados en lugar de rivales en esa región de creciente importancia".

En 1949, Manuel Egaña ocupa por segunda vez la cartera de Fomento y decide enviar una Misión Petrolera al Medio Oriente, donde había surgido un centro petrolero de gran poder internacional. Dicha misión, cuyos miembros fueron designados por los ministerios de Relaciones Exteriores y de Fomento, estuvo integrada por Edmundo Luongo Cabello, Luis Emilio Monsanto y Ezequiel Monsalve Casado. Su objetivo consistía en intercambiar puntos de vista y experiencias con los responsables de la política petrolera de Arabia Saudita, Iran, Irak, Kuwait, Siria y Egipto. Si bien estos dos últimos países no eran productores de petróleo por Siria pasaban los oleoductos que conducían el petróleo desde el Golfo Arabo-Pérsico hasta el Mediterráneo, mientras Egipto era la sede de la Liga de Estados Arabes y, además, por el Canal de Suez pasaban los tanqueros con petróleo árabe e iraní.

La Misión llevó consigo el conjunto de leyes relativas al petróleo: la de impuesto sobre la renta, la de hidrocarburos y la del trabajo, todas traducidas al árabe, para hacerlas del conocimiento de los países visitados. El objetivo se cumplió en parte, pues la Misión no pudo visitar a Arabia Saudita ni a Kuwait.

Sin embargo, el arreglo de participación por parte del país productor en el 50% de las ganancias, o el famoso "fifty-fifty" establecido en Venezuela en 1948, se generalizó por el Medio Oriente: Arabia Saudita (1950), Kuwait (1951), Irak (1952), Bahrein y Qatar en 1954. La no aceptación por parte de las concesionarias, en Irán, fue una de las causas que llevó a la nacionalización petrolera de Mossadegh, en 1951. De allí, como recuerda Tejera París, "que un periódico norteamericano muy influyente, acusara a Venezuela como responsable de la situación que confrontaba el Presidente iraní, por la pretendida labor de agitación de nuestro país, en esa región". Se referían a los contactos e intercambios de experiencias que se habían iniciado con la Misión Petrolera de 1949.

En 1951, el Ministro Egaña convoca un Congreso Petrolero Internacional al cual invita a aquellos funcionarios de asuntos petroleros que habían encontrado los miembros de la Misión al Medio Oriente, a fin de continuar con las discusiones e intercambios de experiencias de cada país con las concesionarias. Aquí se conocen Manucher Farman Farmaian y Abdullah Al-Tariki, ambos Directores de Asuntos Petroleros en Iran y Arabia Saudita, y quienes, con otros representantes de Venezuela se encontrarán de nuevo en el Primer Congreso Petrolero de El Cairo, que se realizaría años después.

En diez años todo había cambiado en el Medio Oriente. El derrocamiento de Mossadegh en 1953, por sus medidas nacionalistas, hacía concluir a Juan Pablo Pérez Alfonzo y Manuel Pérez Guerrero –en ese momento en el exilio- cuán necesario era crear un entendimiento entre las naciones productoras de petróleo.

En Egipto, el 23 de julio de 1952, los "Oficiales Libres" al mando de Gamal Abdel Nasser tomaron al poder, derrocando al Rey Farouk. En 1955, Nasser desde Bandung, proclamaba la política de neutralidad y No-Alineamiento en los asuntos internacionales. En 1956, nacionaliza los intereses de la Mobil y de la Shell y los transfiere a una nueva compañía petrolera nacional que crea meses después, y nacionaliza el Canal de Suez.

Pérez Alfonzo, que venía preparándose para crear el "compacto petrolero" que luego daría nacimiento a la OPEP, declaró: "El cierre del Canal de Suez constituyó un acontecimiento de extrema importancia. El gobierno egipcio demostró tanto a las naciones débiles como a los países en desarrollo, que ahora las cosas eran distintas a aquellos tiempos cuando toda resistencia contra las naciones fuertes y desarrolladas era inútil".

En Irak, el 14 de julio de 1958 el General Abdel Karim Kassem derrocaba al Gobierno monárquico pro-británico de Nouri Said. El nuevo gobierno inició una revisión de las concesiones otorgadas a la Irak Petroleum Company y solicitó la participación del Estado en dicha empresa.

Los nacionalistas árabes habían ganado victoria tras victoria: las revoluciones de Egipto y de Irak; la nacionalización del Canal de Suez; el fracaso de la agresión tripartita a Egipto por parte de Israel, Francia y Gran Bretaña; la revisión de las concesiones petroleras; la proclamación de la Unión Sirio-Egipcia; y ya se empezaba a hablar de utilizar el petróleo como arma política.

En este contexto, la Oficina Petrolera de la Liga Arabe, con sede en El Cairo, dirigida por Mohammed Salman, decide convocar en 1957, el Primer Congreso Arabe de Petróleo, al cual invitarían como observadores a Venezuela e Iran. Salman, quien ya había hecho contactos con representantes petroleros de nuestro país, era un nacionalista iraquí y un ferviente convencido de la necesidad de promover una estrecha cooperación en materia petrolera entre los países productores.

La participación de Venezuela en el Primer Congreso Árabe de Petróleo

Aunque con carácter de observador, tal como lo refiere Pierre Terzian en su fascinante libro La sorprendente historia de la OPEP, "la invitación de Venezuela era muy natural, pues habían sido los venezolanos quienes alertaron a los líderes árabes acerca de la situación real del petróleo en 1949. Los lazos que se establecieron desde esta época entre árabes y venezolanos se volvieron más fuertes con el transcurso de los años, notablemente después de las visitas a Caracas de varios funcionarios petroleros árabes, entre los que se destacan Tariki y Salman". Venezuela y el Medio Oriente tenían mucho que ganar al asociarse. Arabes e iraníes tenían mucho que aprender de las experiencias de los venezolanos, pues habían demostrado efectividad para imponer su autoridad sobre las concesionarias y obtener de ellas mayores beneficios. Por su parte Venezuela, convertía a competidores fuertes en amigos aliados.

Mientras en El Cairo se organiza el Congreso Petrolero, en Venezuela, el Presidente provisional Edgar Sanabria, dicta en 1958, el Decreto 476, que introduce cambios radicales en la Ley de Impuesto sobre la Renta. De esta forma se aumentaba la proporción de la participación del Estado en las utilidades de las empresas petroleras en una relación de 66 a 34.

En diciembre de ese año, Rómulo Betancourt es elegido presidente de la República y designa a Pérez Alfonzo Ministro de Minas e Hidrocarburos. Venezuela tenía gran interés en participar activamente en el Congreso Petrolero Arabe que se realizaría entre el 16 y el 21 de abril de 1959 en la capital de Egipto.

Fue así como dos meses antes de juramentarse, Betancourt solicitó a su futuro Ministro de Planificación, Manuel Pérez Guerrero, quien se encontraba en una misión de Naciones Unidas en Túnez, que se trasladara hasta El Cairo, a fin de manifestarle al Presidente Nasser que Venezuela asistiría al evento petrolero organizado por la Liga Arabe.

Días antes de este Congreso, Venezuela

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