Editorial
Política
Economía y Petroleo
Internacionales
Global y Social
Arte y Cultura
Venezuela en la prensa internacional
Síntesis de Noticias
Bitblioteca
Analítica Premium
Mujer Analítica
Zona Empresarial
Zona Light
Links recomendados

 

Opinión y análisis

Ideología, hipocresía y pobreza
Francisco Monaldi

 
Lunes, 11 de diciembre de 2000

En Cuba aman al inversionista extranjero y execran al nacional. Los sabidos chinos honran a ambos: aprovechan tanto a los capitalistas salvajes de Hong Kong como a los altivos taiwaneses, incorporándolos a su proyecto nacional. Otros países de economía centralizada como Vietnam, Corea del Norte y Venezuela abren los brazos al capital extranjero, los primeros por ausencia de capitalistas locales, nosotros por su huida.

El periódico Gramma denunció que en Cuba la libre circulación el dólar está reviviendo diferencias sociales superadas. El sector de la sociedad que por remesas familiares o por relación con el turismo posee dólares, tiene acceso a todos los bienes y servicios de la economía capitalista. El resto, que se maneja en pesos, participa del mundo socialista de la igualdad, la solidaridad y la escasez. Fidel Castro aclaró que tal disparidad es transitoria y que el sector de la economía moderna se ampliará hasta abarcar toda la sociedad.

Oligarca no tiembla

En Cuba los capitalistas extranjeros son ideológicamente invisibles. El reconcomio de la desigualdad aplica solo a los cubanos, curiosa acepción del igualitarismo que impide la formación del capital nacional y privilegia a oligarcas foráneos.

Por rara paradoja histórica, quienes profesan ideologías de izquierda son ahora amigos de la inversión extranjera (lejos del “yanki go home”) pero siempre adversos a las burguesías locales. ¿ Acaso el banco que Felipe Pérez propone estatizar sería foráneo?

Las amenazas a los oligarcas no apuntan a los extranjeros, más estimados cuanto más exóticos. Nadie discute en Venezuela que un inversionista foráneo venga meramente a ganar dinero, pero irrita que lo haga un compatriota, quien preferirá ser oligarca amado en otro país. Tal enredo mental es el argumento central de nuestra comedia de equivocaciones: venezolanos amonestados que expatrían su ahorro por una puerta, inversionistas foráneos bienvenidos por la otra y el pueblo en la galería.

Pero bien sabemos que no habrá desarrollo sin formación de capital nacional, y que no erradicaremos la pobreza con grandes inversiones del Estado asociado a transnacionales sino a través del ahorro y la inversión de millones de compatriotas.

Doble rollo ideológico

Nuestros pobres están prensados entre dos rollos ideológicos. El primero es la aversión gubernamental al capital nacional y su reflejo condicionado: la falta de capacidad para crear confianza, que provocan la ingente evasión del capital nacional, al punto que nuestro segundo producto de exportación son dólares.

El segundo rollo, y el que más aprieta, es el “terror a la desestatización” que impide aplicar ideas probadamente eficaces para lograr la formación de capital nacional según los principios de equidad y productividad que pregona el gobierno. Tal terror coarta la única posibilidad de erradicar la pobreza a corto plazo a partir de la distribución masiva y no transferible de activos estatales. Confundirla con privatización denota ignorancia (no querer saber), apego al poder (someter a los pobres mediante dádivas y subsidios en lugar de capitalizarlos) o sencillamente, hipocresía.

Venezuela es el único país democrático del mundo que por la relación entre un enorme patrimonio estatal (tierras y acciones de empresas públicas y privadas) y una población pequeña y pobre, podría desarrollar un plan masivo de transferencia de bienes a los ciudadanos, creando una base de despegue igualitario para ingresar en la economía moderna. Se sabe que una distribución equitativa de la riqueza produce mayor crecimiento, porque los ciudadanos la potencian con su esfuerzo personal y familiar. Un programa integral de educación popular hacia el ahorro y la producción mediante el ejercicio práctico del nuevo activo permitiría erradicar la pobreza aceleradamente. Los oligarcas del primer rollo se integrarían silenciosa y armónicamente a un país próspero, igualitario y estable, o sea inspirador de confianza; y la sinergia de la unión nacional será conocida como la revolución bolivariana.

Los estudios sobre pobreza en Venezuela, más que las estadísticas, deberían enfocar los rollos ideológicos de sus dirigentes.

fmonaldi@telcel.net.ve

 

 

 
Home Contáctenos Regístrese ¿Quiénes Somos? Foros Chat Bitácora
 


Copyright © 1999 - 2006 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.