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Opinión y análisis Dr. Francisco Rodríguez
La economía venezolana sufrió una severa recesión en 2002 y en la primera mitad de 2003, que posiblemente continúe en el tercer trimestre. La data indica que es la peor recesión en la historia de Venezuela.
Estimamos que la contracción del PIB a lo largo de 2002-2003 será cuando menos de -17,9%. Una recesión de este orden de magnitud sólo es comparable a la ocurrida durante la Gran Depresión, una conmoción global, cuando la economía venezolana se contrajo en-16,65% y la provocada por la crisis de la deuda entre 1979-84, cuando la caída acumulada a lo largo de cinco años fue de -18,8%.
Las estimaciones económicas están signadas por la incertidumbre. Actualmente, esa incertidumbre es particularmente grave en el caso de la industria petrolera. No sólo existen fuertes dudas sobre el nivel de producción actual, sino también sobre el rumbo futuro de la producción petrolera venezolana. Es posible que la falta de inversión y la destrucción de capital físico y humano en la industria petrolera tengan sus principales efectos en el mediano plazo.
Suponiendo en 2003 una exportación petrolera promedio de 2,3 millones de barriles diarios y precios promedios de la canasta de exportación de 25.8 dólares por barril, estimamos que el PIB en 2003 podría tener una caída de -10,2%. Para el 2004 suponemos una producción petrolera promedio de 2,533 millones de barriles diarios, exportaciones promedio de 2,2 millones de barriles diarios. Bajo estas premisas, estimamos que el producto podría crecer 5,3% respecto a 2003, sin cambios en el contexto institucional actual.
Evidentemente, la estimación se verá afectada si algunas de las variables exógenas se modifican adversamente. En nuestro escenario base, esperamos que en el cuarto trimestre de 2003 el crecimiento interanual sea positivo, lo cual está ligado a la caída del cuarto trimestre de 2002 y la expansión fiscal que estamos observando en el segundo semestre de 2003.
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Las posibilidades de la recuperación
Para entender cuáles son las posibilidades de recuperación a corto plazo de la economía venezolana, es importante distinguir los efectos permanentes de los cambios políticos, económicos e institucionales que han ocurrido en Venezuela en los últimos años de los aspectos temporales, en particular de los causados por los paros generales ocurridos durante el 2003 y por el ajuste fiscal y cambiario de 2002.
La caída del PIB venezolano no proviene de una caída en su stock de capital. El stock de capital reacciona lentamente a través del tiempo, y de acuerdo con nuestras estimaciones durante 2002 y 2003 apenas cayó en 1,78%. Sin embargo, el efecto del deterioro institucional sobre los incentivos a invertir sí tiene un efecto de largo plazo que puede llevar a una caída mucho más continua en el stock de capital venezolano durante los próximos años.
La teoría del crecimiento nos indica que hay tres factores que inciden sobre la capacidad de producción del largo plazo: 1. El comportamiento del stock de capital, el cual a su vez está determinado por la tasa de inversión. 2. El comportamiento del stock de capital humano. 3. El comportamiento de la productividad global.
Inversión y contexto institucional
En comparación con 2001, Venezuela ha experimentado un deterioro sustancial del marco institucional que protege los derechos de propiedad. Además, el marco de manejo de la política macroeconómica ha empeorado en forma considerable y es posible que la incertidumbre política continúe siendo extremadamente alta. Ello afecta negativamente a la inversión.
Diversas organizaciones-fundamentalmente PDVSA-han perdido una parte sustancial de su acervo de conocimiento. Así mismo, las instituciones para el manejo de los conflictos dentro de las empresas y en la economía como un todo, se han deteriorado; y se han colocado impedimentos sustanciales al flujo de ideas.
Por el lado del capital humano la historia es algo distinta. No existen signos sustanciales de deterioro del capital humano del país y podría existir una leve mejoría. De hecho, existen señales de un esfuerzo fiscal considerable en gastos de educación y salud. La tasa de participación de la fuerza de trabajo ha aumentado en forma considerable en el pasado reciente, lo que implica que existe un potencial de crecimiento si se reducen las tasas de desocupación.
Sin embargo, la rentabilidad subyacente de la inversión está fundamentalmente inalterada –exceptuando quizá el sector petrolero- y el panorama de los términos de intercambio ha mejorado. La combinación de estos factores nos lleva a concluir que al comportamiento futuro del PIB es el que surgirá de un deterioro significativo de los incentivos a invertir y del nivel de productividad, pero en el cual el stock de capital humano se mantiene al menos en los mismos niveles del pasado reciente.
Nuestro ejercicio numérico consiste en estimar el efecto sobre el crecimiento de largo plazo de estos nuevos niveles de inversión en capital humano, capital físico y en la productividad. Esos resultados se presentan en tres escenarios que mostramos a continuación:
Los escenarios de largo plazo
En el primer escenario el deterioro institucional observado durante los últimos años, con su consiguiente efecto sobre la productividad y los incentivos a invertir, se mantiene. En el segundo estos cambios se revierten y regresamos a un entorno institucional parecido al de 2001. En el tercer escenario se realizan reformas profundas a la economía venezolana que aumentan los niveles de productividad y los incentivos a invertir.
![]() En 2004 y 2005 posiblemente Venezuela experimente crecimiento en todos los escenarios, pero con mayor fuerza sí se revierte el deterioro institucional y con mucha más fuerza sí se proceden a realizar reformas que mejoren la calidad institucional en forma sustancial. Como muestra la tabla 2, sí no se procede a mejorar la calidad institucional en forma sustancial, es poco probable que este crecimiento pueda, aun en el largo plazo, conducir a Venezuela a volver a alcanzar niveles de ingreso por habitante similares a los del año 2001.
Sí se mantiene el deterioro institucional, escenario 1, el producto per cápita de 2004 sería inferior en 12,7% al de 2001. Sí el deterioro se revierte, escenario 2, todavía sería 8,2% más bajo. Sólo se producen reformas sustanciales se podría esperar que fuese más alto (en nuestro escenario 2,3% más alto).
El peor escenario
Obviamente los escenarios presentados no son los únicos posibles. Existe lo que podríamos denominar el peor escenario, uno donde se acentúe en forma importante el deterioro institucional. Por ejemplo, podríamos comenzar a observar episodios de represión severa de los derechos de propiedad, suspensión y renegociaciones del servicio de la deuda y la consolidación de un régimen no-democrático que esté aislado internacionalmente. En este caso Venezuela podría atravesar otro colapso de crecimiento que daría al traste aun con la posibilidad de recuperación. |
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