Editorial
Política
Economía y Petroleo
Internacionales
Global y Social
Arte y Cultura
Venezuela en la prensa internacional
Síntesis de Noticias
Bitblioteca
Analítica Premium
Mujer Analítica
Zona Empresarial
Zona Light
Links recomendados

 

Opinión y análisis

Competitividad, Cooperativas y Desarrollo Económico
Mariangélica Martínez C

 
Viernes, 29 de diciembre de 2006

En un mundo globalizado como el que tenemos frente a nosotros, uno de los cuestionamientos típicos que saltan a la palestra se encuentra vinculado al tema de la Competitividad; ¿cómo se puede ser competitivo?, ¿Cómo se puede mantener un nivel determinado de competitividad?...

La finalidad de tales preguntas depende directamente de la categoría del país en cuestión; sí, las clasificaciones de los países no son más que eso, "Categorías", por lo que hablamos de Países en Desarrollo, que no son tales pues probablemente jamás alcancen ese Desarrollo; Países Desarrollados, que se autodenominan de esta manera por su nivel de producción, comercio, incidencia política internacional, etc. Pero también hablamos de Países del Primer, Segundo y hasta Tercer Mundo....No obstante, no es objeto de análisis de este artículo hacer una disquisición acerca de dichos conceptos.

Lo que si es importante es que el tema de la Competitividad y las preguntas vinculadas a él, también lo están con las clasificaciones de países en comento; por ejemplo, para un país desarrollado, el tema de la competitividad simplemente significa mantener un status político, económico, social, etc.; para los otros grupos, este tópico supone la diferencia entre mantenerse como están o simplemente lograr mejorar sus indicadores económicos y por ende, el nivel de vida de su población. Claro está que estas dos dimensiones cuentan además con recursos distintos en cantidad y calidad para ser llevados a la práctica.

Considerando lo anterior, los países en desarrollo luchan hoy en día por alcanzar un supuesto nivel de competitividad que les permita atender los imputs provenientes del interior (de su población) y del exterior (de sus socios comerciales y demás participantes del sistema internacional); es decir, buscan incansablemente mejorar los outputs; de allí que, se hayan esgrimido un importante número de teorías asociadas a prácticas o políticas concretas para alcanzar tal fin, pero que en definitiva, todas apuntan a la mejora en los términos de competitividad.

En primer lugar, es necesario señalar que el término Competitividad engloba un sin fin de factores sobre los que debe incidirse para mejorar su valoración. Mucho se habla en la actualidad del nivel de competitividad de los países, presentándose la dificultad de medir el mismo; ¿qué factores deben ser evaluados?, ¿cómo deben ser medidos? Al respecto, Krugman (2004) argumenta que el término competitividad no es más que un juego suma cero, cuyos únicos actores son las empresas, ya que mientras unas ganan, otras pierden la cuota que fue ganada por las primeras. La dichosa competitividad de los Estados es sumamente difícil de definir, aun más que en el caso de las empresas, considerando que la línea de flotación de este último grupo es literalmente su línea de flotación: si una empresa no puede hacer frente a las compromisos contractuales contraídos con sus empleados, proveedores y sus demás obligaciones, tendrá que abandonar su actividad. Por lo tanto, cuando decimos que una empresa no es competitiva, implícitamente estamos diciendo que su posición de mercado no es sostenible, por lo que si no es capaz de mejorar su funcionamiento, dejará de existir.

En contraposición, los Estados nunca quiebran; pueden ser más o menos pobres, con más o menos problemas económicos, sociales, políticos, entre otros, pero su línea de flotación no está bien definida, por lo que, a juicio de Krugman, el concepto de competitividad nacional es engañoso. Concomitantemente, en este caso el juego no representa una suma cero, ya que una mejora de la economía de un país no es alcanzada necesariamente gracias a costa de la economía de otro país; es posible que ambos hayan logrado mejoras significativas. En ocasiones, una mejora en la economía de un país, puede coadyuvar a que otros países alcancen también ciertas mejoras, ya sea por un incremento del mercado, o por la venta de bienes de mejor calidad a mejores precios, etc.

Las consideraciones previas sirven de sustento para alertar a los países en desarrollo a no caer en el truco de la "Competitividad Estadal", ya que, tal como Krugman (2004) demuestra en su obra, ello puede implicar tres importante peligros: Primero, una erogación sustantiva de ingresos públicos para ejecutar políticas tendientes a mejorar la competitividad del país; segundo, podría servir de excusa para apoyar medidas proteccionistas y barreras comerciales. Y tercero, podría promover el desarrollo y ejecución de políticas públicas erróneas en un amplio espectro de aspectos importantes.

En definitiva, la búsqueda debe centrarse en comenzar a hablar de Ventajas comparativas para definir la situación real de un país y promover la creación de condiciones para que el sector productivo nacional pueda desenvolverse de tal manera que mejore sus niveles de competitividad y ello se traduzca en beneficios de retorno para el resto de la economía. Por supuesto, que dicho ésto la pregunta que salta a la vista es ¿Qué promover?, ¿Cómo promoverlo?, ¿qué condiciones crear? Sobre el particular, es importante abordar el tema de la generación de políticas públicas.

Grosso modo, la política debe ser entendida como un proceso que se desenvuelve por etapas, en las cuales intervienen actores determinados, restricciones, decisiones y se perciben resultados propios de cada etapa, pero que permea al resto de ellas, por lo que es sumamente difícil establecer una diferenciación clara y evidente de las etapas o pasos que deben ser seguidos para construir una política, más aún si ésta es una política pública.

Ahora bien, la suma de las relaciones ordinarias entre la sociedad y el Estado se convierten en demandas, que esperan de salidas expeditas y satisfactorias. Al respecto, el Estado es concebido como el encargado de resolver dichos problemas ocasionados por las relaciones antes referidas. Sin embargo, no todas las demandas emanadas de tal forma, logran convertirse en temas o asuntos de la agenda pública, y aún más difícil es que se conviertan en temas prioritarios.

En conclusión, definir un problema es delimitar su probabilidad, tipo y alcance de solución, razón por lo que, simultáneamente con la definición del problema, el Gobierno debe revisar exhaustivamente sus posibles cursos de acción, considerando si posee los recursos y mecanismos para hacer algo al respecto. Todo esto, permite arribar a la conclusión de que la atención, definición y tratabilidad del problema son componentes determinantes del proceso por el cual dicho asunto llega a ser catalogado como un problema de carácter aggendum.

Lo anterior no es más que un conjunto de ideas acerca del proceso necesario para determinar las acciones que debe acometer el Estado para crear las condiciones de las que hemos venido hablando a lo largo de este artículo. Se trata pues de destinar recursos públicos en la consecución de aquellos proyectos que se adapten a las necesidades manifiestas; en el caso que nos ocupa, estamos hablando de monitorear las exigencias del sector productivo nacional, examinar sus carencias y dificultades y diseñar políticas que respondan a los mismos.

En Venezuela, este proceso ha concluido que una de las necesidades prioritarias para el desarrollo económico es la creación de empresas cooperativas, con el propósito de crear un tejido industrial no petrolero que sea capaz de mejorar el desempeño económico del país. No obstante tal iniciativa que pareciera responder al interés colectivo, es imperativo efectuar algunas precisiones basadas en experiencias similares en otras latitudes, como podría ser el caso de España.

En este país ha tenido lugar un desarrollo cooperativo sustantivo que ha aportado importantes resultados a la economía local y nacional, pero que en la actualidad ha permito arribar a ciertas conclusiones, toda vez que han sido evaluadas las distintas etapas de dicho proceso: nacimiento, maduración, expansión.

La primera cooperativa española fue creada como resultado de una motivación religiosa de índole católica; Don José María Arizmendiarrieta fue el promotor de las cooperativas industriales, financieras y de distribución del Valle de Mondragón, zona ubicada en la provincia de Guipúzcoa, País Vasco. Su investidura de Párroco de Mondragón y por ende, su formación religiosa dictaron sus actuaciones desde que fuera destinado a esta región, ya que realizó una interpretación pragmática y social de la religión, otorgando preeminencia al compromiso del evangelio con la sociedad, es decir intentó buscar una fórmula que humanizara la economía, para que el centro de la misma no fuera el capital sino el hombre como generador de ese capital. Con tal motivación, inicio un proceso de persuasión de los empresarios locales para que los mismos otorgaran participación a los trabajadores en sus empresas, pero tal idea no tuvo resultados satisfactorios, razón por la cual animó a alumnos aventajados a tomar clases de peritaje industrial. Cinco de ellos crearon en 1956 la primera cooperativa industrial denominada ULGOR, que perdura hoy día con el nombre de FAGOR ELECTRODOMESTICOS, basada en tres pilares esenciales: Democracia (una persona, un voto), Participación (Consejos de administración, decisiones por consenso), y Solidaridad.

Posteriormente, en 1958 promueve la creación de la primera cooperativa de consumo denominada SAN JOSÉ, cuyo propósito era que los trabajadores aumentarán su poder adquisitivo. Y finalmente, un año más tarde, anima a los fundadores de FAGOR a crear una entidad financiera denominada CAJA LABORAL, como mecanismo para solventar el problema del acceso al crédito que estaban experimentando las cooperativas que habían ido surgiendo, haciendo un manejo más eficiente de los ahorros de los trabajadores.

Esta puede considerarse la etapa de nacimiento de las cooperativas; seguidamente el fenómeno cooperativo continua en ascenso y se comienzan a crear nuevas empresas cooperativas en toda la región (Maduración y Expansión), alcanzando un importante desarrollo, hasta conformar lo que hoy se conoce como MONDRAGON CORPORACIÓN COOPERATIVA (MCC), compuesta por 68.000 trabajadores y 120 empresas repartidas en tres grupos: División Financiera; División Industrial (construcción, hogar, máquinas-herramientas, ingeniería y bienes de equipos, componentes industriales, automoción y equipamiento industrial); División de distribución de consumo.

Ahora bien, este breve resumen de la experiencia cooperativa en esta región, que es uno de los más sustantivos a nivel mundial, pareciera indicar que la creación de cooperativas favorece directamente el desarrollo económico, y la verdad es que la respuesta no es tan directa como puede esperarse. Existe un factor intermedio que puede determinar el éxito o fracaso de una experiencia de este tipo y es la Formación o Inversión de Capital Humano. Arizmendiarrieta tuvo este factor muy presente y de allí que un paso previo en el proceso en comento haya sido la capacitación de los futuros empresarios, mediante la creación de una escuela de aprendices que para su época era de gran importancia, puesto que las condiciones económicas, políticas y sociales determinaban significativamente la educación de la población. Asimismo, esta labor educativa prosiguió aun después de la creación de las primeras cooperativas, por lo que promovió una cooperativa estudiantil, cuyo fin último era que ninguna persona se quedará sin estudios por escasez de medios para ello.

En una conversación reciente con Don José María Ormaetxea, uno de los fundadores de FAGOR, la clave del éxito para la promoción del desarrollo regional o nacional es justamente la calidad del Factor Humano; las cooperativas únicamente garantizan la repartición de la riqueza, la división del riesgo, la formación de futuros empresarios, la divulgación de valores, entre otras cosas, pero no es esta figura la que determina que una empresa pueda salir adelante. Se trata más bien de incidir directamente en el proceso de formación del Capital Humano, de invertir en educación de calidad, diseñada en torno a las necesidades nacionales. Ello implicaría necesariamente, la adecuación del sector educativo al sector productivo que se desea crear para que de ésta manera se garantiza el acceso al trabajo, por lo que se requiere la ampliación de las ofertas educativas para incluir a los oficios como parte de esta estructura.

Evidentemente, que toda esta nueva estructuración debe estar basada en la calidad, procurando que la misma se encuentre a la vanguardia de las exigencias internacionales. En conclusión, se requiere invertir en educación, dejar de considerarla como un gasto público, y comenzar a hablar de INVERSIÓN PÚBLICA EN EDUCACIÓN.

Ormaetxea considera que la creación de cooperativas pudiera ser un paso inicial para el desarrollo, teniendo siempre presente que la dinámica de la Globalización erosiona este concepto, ya que la expansión de las cooperativas nacionales se produce en condiciones muy distintas; esto quiere decir que una cooperativa inicia su proceso satisfaciendo necesidades de su entorno más cercano, luego se expande a otros, pasa del ámbito local, al regional y así al nacional. Sin embargo, una vez que el tamaño del mercado no puede expandirse más, la cooperativa busca otras latitudes (otros países), pero su localización en los mismos rara vez se produce bajo la misma figura cooperativa, pues suele ocurrir que el nuevo destino suelen ser países con costes de mano de obra inferiores, por lo que el interés de los trabajadores de esa zona no es convertirse en empresarios (por falta de recursos, imperiosidad de satisfacer sus necesidades básicas de forma inmediata), sino acceder a una nueva fuente de empleo, por lo que la figura jurídica de la nueva empresa casi nunca será una nueva cooperativa.

Ello no debe constituir una preocupación vital, ya que el objetivo inicial se ha cumplido y garantizar la repartición de la riqueza en el territorio nacional y fungir como una incubadora de empresarios en cuyo escenario se ha producido la disgregación del riesgo de emprender un negocio nuevo. Será tarea del Estado receptor crear las condiciones necesarias para que se creen nuevas cooperativas y de esa forma se repartan de manera más extensa los beneficios de la actividad productiva.

En conclusión, y retomando las consideraciones esgrimidas por North (1995), la adquisición, desarrollo y puesta en práctica de diversos tipos de conocimiento es fundamental para alcanzar las metas propuestas, ya que ésto garantizará el aprovechamiento de las oportunidades y limitaciones brindadas por la estructura; para ello es imperativo invertir en capital humano, a objeto de que se capaz de aprovechar mercados, nuevas técnicas, dirigir empleados, cambiando así una realidad que prevalece hoy día : Los incentivos institucionales para lograr inversiones en el conocimiento productivo son escasos y casi inexistentes en las economías del Tercer Mundo, o, en su defecto, están dirigidos a las más altas esferas del conocimiento y no a las más simples, que son las que pueden ser aprovechados por un mayor espectro de la población, trayendo como consecuencia elevados costos de negociación y, generando mercados imperfectos.

La generación de una estructura productiva en un país en desarrollo exige un esfuerzo importante en el diseño de una estrategia para la promoción de la competitividad empresarial que sea sostenible en el tiempo y que produzca beneficios que se expandan a otros sectores de la economía, procurando mejorar el nivel de vida de la población, ya que ello a su vez trae como consecuencia incrementos en la demanda y el consumo, el ahorro y se convierte en definitiva en un imput dirigido a las empresas que se verán en la necesidad de crecer para atender tales necesidades. Una vez superada esta etapa, el reto consiste en abordar nichos de mercados en otras latitudes, para lo cual el factor competitivo guarda una importancia suprema.

___________________________ Referencias Bibliográficas Irizar, I. (s.f). El reto de ser Emprendedor. Lasarte-Oria: Mondragón Unibertsitatea.

Krugman, P. (2004). El internacionalismo "moderno". La economía internacional y las mentiras de la competitividad". Barcelona: Biblioteca de Bolsillo.

North, D. (1995). Instituciones, Cambio Institucional y Desempeño Económico. México: Fondo de Cultura Económica.

mmc1511@gmail.com

 

 

 
Home Contáctenos Regístrese ¿Quiénes Somos? Foros Chat Bitácora
 


Copyright © 1999 - 2006 por Analítica Consulting 1996. Reservados todos los derechos.
Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.