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Bentham, Russell, Arendt: El reparto de la "felicidad"
Alberto Méndez Arocha

Miércoles, 26 de diciembre de 2007

Proseguimos con nuestras investigaciones sobre el Marxismo XIX desde la perspectiva de un Ingeniero Economista del siglo XXI, con una simple orientación, debatir y actualizar.

Según se dice, el objetivo máximo del actual gobierno “revolucionario” venezolano es “lograr la mayor cantidad posible de felicidad para todos (los patriotas)” (y a uno que otro extranjero). Tal designio se lo ha apropiado mi comandante del discurso de Angostura del Libertador, quien a su vez parece inspirado por Jeremías Bentham, según los entendidos.

Loable determinación de mi comandante, pero tenemos aquí varias dificultades, que analizaremos. Primero, históricamente, sobre la definición de Felicidad; luego la medición de la desigual repartición de tal bienestar en la población y finalmente los mecanismos para lograr la anhelada y justa distribución. Un mundo feliz, un valiente Nuevo Mundo.

Esta investigación sigue los siguientes lineamientos:

La felicidad como meta del hombre
Locke precursor de Bentham en felicidad
El conflicto entre el individuo y el colectivo, entre intereses
públicos y privados (ética, igualdad, hombre nuevo)
Bentham
El darwinismo animal a diferencia del humano
Competencia animal y competencia humana
Diferencia entre las competencias
Darwin y socialismo
El reparto real del bienestar
Nuestras conclusiones sobre el logro de la felicidad

Con la llegada de las empresas y la Revolución Industrial (siglo XIX) se fortaleció la segregación de la población laboral entre opulentos y desposeídos, y los conflictos surgidos en nombre del capitalismo, el darwinismo, el socialismo y los totalitarismos (Hitler y Stalin) como herramientas de desarrollo social justo. . Y sobre la selección del mejor camino a seguir para ser felices.

Todo lo que trataremos de analizar con el apoyo de Bentham, Russell (Historia de la Filosofía Occidental, 1947) y Arendt (Los orígenes del totalitarismo, 1951). Un interesante potpourrí. Buen apetito.

El objetivo de la “revolución bolivariana” parece razonable, el único problema es cómo lograrlo, o más exactamente, el camino seleccionado para lograrlo. Hay en principio solo dos rutas, a la derecha el capitalismo, a la izquierda el socialismo -- en estos días un camino poco transitado. Hasta los chinos lo abandonaron, una pelusa.

El logro del bienestar, tener empleo e ingresos familiares para satisfacer los deseos y necesidades es lo que busca todo el mundo, lo que todo el mundo desea. Pero normalmente no se consigue trabajo, hay demasiadas demandas y muy pocas oportunidades. Escasos países ofrecen esas posibilidades y los pobres del mundo se encaminan hacia ellos, cuando sus propias naciones son incapaces de aportar el empleo, por insuficiencia de recursos naturales y otras fallas. Al punto que hay que construir muros y alambradas para impedir el asalto de los pobres, de los desesperados por el hambre. África lo ve al frente. Centroamérica los tiene al lado.

¿Por qué este empecinamiento “venezolano” es escoger una vía casi abandonada? – Fanatismo y astucia, pensamos nosotros, en la mente de los asesores cubanos. Y en los dirigentes “revolucionarios” locales aferrarse a una ideología “necesaria y vendible fácilmente”. Acudir en estos tiempos al marxismo como ideología, apoyándose en la “Media Luna” del Ché Guevara, podrá tener buena aceptación, aporta una esperanza salvadora en las abundantes poblaciones indígenas suramericanas, pero en el campo económico parece totalmente inadecuado y obsoleto. Las reservas de petróleo venezolano dedicadas a salvar de la pobritud esas enormes poblaciones empobrecidas e incultas, parece poco viable.

El llamado socialismo XXI existe en la propaganda política únicamente. Vendido por un asesor alemán al gobierno venezolano resultó un refrito redactado en la época del presidente Reagan (como se admite en el mismo texto) y está tan repleto de incongruencias que ha sido prácticamente desechado hoy (2) . No obstante el gobierno venezolano requiere de necesaria ideología para su “revolución” -- que encuentra tierra fértil en las masas empobrecidas con su carga colonial de racismo y reivindicación social.

Nada nuevo, sobre la faz de la tierra. Y siempre queda la sospecha que al final se enriquecen no los pobres sino solo los “líderes revolucionarios” – normalmente asociados con los militares para el saqueo en beneficio personal de los recursos financieros del país revolucionario -- a cuenta de salvar a los “excluidos”. Algunos serán sinceros poetas, pero la mayor parte son una pila de golilleros. Una y otra vez la misma historia.

Al entrar en materia, advertimos que para nosotros, como hipótesis de trabajo, la felicidad en la tierra se logra generalmente por intermedio del ingreso, que viene del empleo, que viene de las empresas, que vienen de las inversiones. Es la llamada lucha entre las hormigas rojas, expresión del apetito económico para sobrevivir. Esta es la versión economicista de la historia, y en paralelo andan los que buscan la felicidad en términos religiosos, salvando infieles, que son las llamadas hormigas negras, choque de civilizaciones que dicen (véase nuestro “El Buen Oro y el Buen Dios”, 2005).

Tomemos algunas referencias históricas.

La felicidad como meta del hombre

Bentham (Cf. Russell, p. 395) adelantó varios argumentos a favor de la tesis de que “la felicidad general es el summun bonum”.

Es la adopción por Bentham del principio de «la mayor felicidad del mayor número (3)»
Hay dos cuestiones implicadas en esto. Primera: ¿persigue cada hombre su propia felicidad? Segunda: ¿es la felicidad general el recto fin de la acción humana?

La parte ética de la doctrina utilitaria, dice : Son buenos los deseos y acciones que fomentan efectivamente la felicidad general (id, 397)


SURGE AQUÍ UN PRIMER CONFLICTO: ¿LA FELICIDAD DE UNO ATENTA CONTRA LA FELICIDAD DE TODOS?
Locke precursor de Bentham en Felicidad

Nuestra hipótesis, dijimos, es el logro de la felicidad por intermedio del ingreso económico. Veamos la historia de las ideas, donde entran felicidad, placer, deseo o bienestar como el objetivo principal de la acción hiumana. Nosotros simpatizamos con los utilitaristas o radicales filosóficos. Explica Russell (Historia de la Filosofía Occidental, II:231):

“Como Bentham, Locke era un hombre lleno de sentimientos benévolos. Sin embargo, sostenía que todo el mundo (incluido él mismo) debía siempre moverse en la acción, solamente por el deseo de su propio placer o felicidad. Unas cuantas citas lo pondrán de relieve.

«La felicidad, en su pleno significado, es el mayor placer de que somos capaces»
«¿Qué mueve el deseo? Respondo: la felicidad, y sólo eso»
«El gobierno de nuestras pasiones (es) el recto perfeccionamiento de la libertad»

La última afirmación parecería estar basada en la doctrina de premios y castigos del otro mundo. Dios ha establecido ciertas normas morales; los que las siguen van al Cielo, y los que las quebrantan se exponen a ir al infierno. El buscador de placeres prudentes será, por consiguiente, virtuoso…”

El conflicto entre el individuo y el colectivo, entre intereses públicos y privados

Notemos el eventual choque entre el logro del placer individual y el placer de los otros.

“Bentham no sostuvo solamente que el bien es la felicidad en general, sino que cada individuo persigue siempre lo que cree que es su propia felicidad.

El papel del legislador consiste, por tanto, en obtener la armonía entre los intereses públicos y privados…. De esta suerte, la ley penal es un método de hacer coincidir del individuo con los de la comunidad; esta es su justificación”. (idem, 393).

Sigue Lord Russell: (396-397), sobre este mismo tema:

Asimismo: si cada hombre de hecho e inevitablemente persigue su propio placer, no tiene ningún objeto decir que debe hacer alguna otra cosa. Kant afirmaba que «tú debes» implica «tú puedes»; inversamente, si tú no puedes es necio decir tú debes. Si cada hombre tiene que perseguir siempre su propio placer, la moral se reduce a la prudencia; podemos actuar bien para favorecer los intereses de los otros con las esperanza de que ellos a su ver favorezcan los nuestros. Análogamente, en política, toda cooperación es una cuestión de componendas. De las premisas de los utilitaristas no se puede deducir validamente ninguna otra conclusión.

¿QUÉ ES MAS ELEVADO PARA EL ESPIRITU, EL EGOISMO O EL AMOR?

La discusión recae, indirectamente, entre el egoísmo capitalista, de origen darwiniano, y la inclinación al colectivo del socialismo, lo que tiene que ver con la ética y la igualdad. Son pertinentes las siguientes palabras de Russell (idem, II:397) y Arendt:

1) sobre ética

La ética es necesaria porque los deseos de los hombres pugnan entre si. La causa principal del conflicto es el egoísmo: la mayoría de las gentes están más interesadas en su propio bienestar que en el de los demás. Pero los conflictos son igualmente posibles cuando no hay ningún elemento de egoísmo, Un hombre puede desear que todo el mundo sea católico y otro puede desear que todo el mundo sea calvinista [síndrome de la hormiga negra, ama]. Tales deseos, principal del conflicto es el egoísmo: la mayoría de las gentes están mas interesadas en su propio bienestar que en el de los demás.[síndrome de la hormiga roja].

Es la discusión entre dos felicidades en paralelo, la económica y la religiosa, que en ocasiones coliden. Y del dominio del interés natural privado sobre la inclinación gregaria.

Recordemos además que la naturaleza no produce para toda la población, no alcanza, siempre hay más animales y hombres que alimentos, a pesar del invento (o descubrimiento) de la fabricación en serie de plantas y animales (actividades agropecuarias).

2) sobre igualdad

Aunque muchos creen aun sinceramente en la igualdad humana y en la democracia teórica, la imaginación de la gente moderna está profundamente influida por el tipo de organización social sugerido por la organización de la industria en el siglo XIX, que es esencialmente antidemocrático.

De una parte están los capitanes de la industria y de la otra la masa de los trabajadores. Este quebrantamiento de la democracia desde adentro no es reconocido aún por los ciudadanos corrientes de los países democráticos, pero ha sido una preocupación creciente de muchos filósofos a partir de Hegel, y la tajante oposición que descubrieron entre los intereses de los muchos y los de los pocos ha encontrado expresión practica en el fascismo…” (Russell, id., II:346-347).

La experiencia del siglo XX parece haber demostrado que el procedimiento capitalista logró mayores éxitos nacionales, pero que con el aumento de la población se está llegando a niveles de satisfacción altamente desiguales, conjuntamente con serias limitaciones ecológicas del planeta.

La cosa es que, en cualquier empresa mercantil o social, cuando el interés personal priva sobre el colectivo la corporación es más dinámica y el crecimiento económico se apuntala mas sólidamente; el egoísmo siendo el factor motor. Cuando el colectivo o el Estado llevan la iniciativa nadie es responsable y se puede ser botarate y el funcionamiento se hace menos eficiente, inclusive el egoísmo siempre presente dentro de la cooperativa o la empresa estatal hace que fallen porque el principio de supervivencia es individual, no colectivo. Faltarían “hombres nuevos” que es el fracaso mas estrepitoso de toda la historia reciente, porque es simplemente un proyecto anti-natura, como el mismo Fidel lo ha reconocido.

3) el interés y los positivistas

El conflicto entre grupos de intereses y no entre clases económicas toca también a los positivistas, otra vez Arendt:

La convicción de los positivistas, como lo sabemos por Compte, de que el futuro es eventual y científicamente previsible, se basa en la estimación del interés como fuerza omnipenetrante en la Historia.

y en la presunción de que pueden descubrirse las leyes objetivas del poder. La teoría política de Rohan según la cual «los reyes mandan a los pueblos y los intereses mandan al rey» que el interés objetivo es la única norma «que nunca puede fallar», que «certera o erróneamente comprendidos, los intereses hacen vivir o morir a los Gobiernos», es el núcleo tradicional del moderno utilitarismo, positivista o socialista, pero ninguna de estas teorías supone que sea posible «transformar la naturaleza del hombre», como trata desde luego de hacerlo el totalitarismo.

Justamente nuestra opinión siempre ha sido, positivista al final, repetimos, que no se trataba se una lucha de clases sino una lucha entre grupos de intereses, la mayor parte de las veces de tipo “horizontal” en las distintas sociedades o comunidades.

4) con la excepción de los regímenes totalitarios

En cuanto a las leyes positivas para canalizar las sociedades, notemos la excepción de los regímenes totalitarios (especialmente Hitler y Stalin ), al decir de Adler:

Sin embargo, la dominación totalitaria nos enfrenta con un tipo de Gobierno totalmente diferente. Es cierto que desafía todas las leyes positivas, incluso hasta el extremo de desafiar aquellas que el mismo ha establecido (como en el caso d la Constitución soviética de 1936, por citar solo el ejemplo mas sobresaliente) o de preocuparse de abolirlas (como en el caso d la Constitución de Weimar que el Gobierno nazi jamás revocó). Pero no opera sin la guía de la ley ni es arbitrario porque afirma que obedece estrictamente a aquellas leyes de la Naturaleza o de la Historia de las que supuestamente proceden las leyes positivas….

Se podrían encontrar algunas similitudes con gobiernos tropicales de operación actual, en cuanto a la reescritura de la historia, de los símbolos patrios, del irrespeto constitucional.

5) egoísmo y “hombre nuevo”

Decimos nosotros: La eliminación de los instintos naturales de supervivencia dentro del socialismo XXI para ayudar al prójimo desempleado, que no trabaja por diversas razones, amor y solidaridad, requeriría un importante esfuerzo de educación y adoctrinamiento. Según Arendt “El propósito de la educación totalitaria nunca ha sido infundir convicciones, sino destruir la capacidad de formar alguna”. Abajo decimos, al hablar de Darwin, que la formación de una subespecie nueva requiere una mutación que llevaría varios millones de año, aun con la mayor represión de educación totalitaria.

6) Intereses y leyes (Arendt, idem)

Cuando los nazis hablaban sobre la ley de la Naturaleza o cuando los bolcheviques hablan sobre la ley de la Historia, ni la Naturaleza ni la Historia son ya la fuente estabilizadora de las acciones para las leyes de los mortales; son movimientos en si mismas. Subyacente a las creencias de los nazis en las leyes raciales como expresión de la ley de la Naturaleza en el hombre, se halla la idea darwiniana del hombre como producto de una evolución natural que no se detiene necesariamente en la especie actual de seres humanos, de la misma manera que la creencia de los bolcheviques en la lucha de clases como expresión de la ley de la Historia se basa en la noción marxista de la sociedad como producto de un gigantesco movimiento histórico que corre según su propia ley de desplazamiento hasta el fin de los tiempos históricos, cuando llegará a abolirse por sí mismo.

Este es un hecho muy importante, no mencionado con la debida frecuencia , a Revolución Industrial y la escisión de la sociedad laboral, que seguramente contribuyó a la desigual distribución del ingreso que siguió, aunque permitió paralelamente el aumento del ingreso de la población promedio .

Podríamos concluir entre el individuo y el colectivo que en la tradición de Darwin priva en el individuo y que en la utopía del socialismo (con hombres nuevos) priva el colectivo; pero en la vida real la experiencia socialista se ve obstaculizada por el persistente darwinista que cada hombre lleva dentro de sí; el egoísmo necesario para sobrevivir, y económicamente sobrevivirán los económicamente mas aptos que son aquellos que puedan obtener alimentos y educación y por tanto empleo, si lo hubiera.

Bentham

Respecto de Bentham Russell dice (idem, 341) que:

“Después de 1808 fue republicano, creía en la igualdad de las mujeres, era enemigo del imperialismo y demócrata decidido. Alguna de estas opiniones la debía a James Mill. Ambos creían en la omnipotencia de la educación. La adopción por Bentham del principio de «la mayor felicidad del mayor número» se debió sin duda al sentimiento democrático, pero esto implicaba oposición a la doctrina de los derechos humanos del hombre, que el caracterizaba lisa y llanamente en desatino…”

Basa toda su filosofía (idem, 391ss.) en dos principios: el «principio de asociación» y el «principio de la mayor felicidad».

Bentham mantenía que lo que es bueno es el placer o la felicidad –empleaba estas palabras como sinónimas— y lo malo es el dolor… De todas las situaciones posibles, la mejor es la que implica la mayor diferencia entre la cantidad de placer y la de dolor.

No hay nada nuevo en esta doctrina, que se llamó utilitarismo. Había sido defendida por Hutcheson en 1725…

Luchas entre grupos de intereses, en lugar de luchas entre clases, lo que es nuestra posición.

SURGE AHORA OTRA DIFICULTAD: ¿LA FELICIDAD POR INTERMEDIO DE LA LUCHA POR LA VIDA, O SU VARIANTE HUMANA, LA LUCHA DE CLASES? – ¿DARWINISMO VS SOCIALISMO O CAPITALISMO VS SOCIALISMO?.

Ni lo uno ni lo otro, no en sentido estricto. Para nosotros (véase nuestro Das Kkapital, Comala, 2005) lo que hay –acabamos de decirlo-- es una lucha entre grupos de intereses comunes contra otros grupos por apropiarse del valor agregado disponible. Suele ocurrir entre grupos del mismo nivel económico, tipo invasiones y conquistas, o hasta dentro de las empresas, como en los tiempos de la Revolución Industrial, y todavía hoy. La lucha de clases de Marx no es sino un caso particular de este conflicto general (ver Fig.1), entre la empresa y los consumidores primero, y luego dentro de la misma empresa privada o estatal, capital vs trabajo. Pero esta última es solo una parte, aunque importante, del reparto del bienestar. Figs. 2 y 3.

En términos simples, viene la discusión sobre la lucha para lograr el bienestar y los resultados históricos hasta el presente. Respecto de tal lucha se puede escoger entre las dos vías utilizadas: en la naturaleza, por un lado, animales y plantas (Darwin, lucha por la vida) y por otro lado capitalismo vs socialismo, en la especie humana: capitalismo; o también Darwin vs Marx que la lucha de clases (Marx), que puede tomarse como una extensión parcialmente darwiniana, pero basada en otros paradigmas, como veremos..

Hay que dilucidar algo al comienzo, porque Darwin establece una diferencia entre darwinismo animal y competencia entre humanos, en los conflictos sobre la supremacía en la supervivencia del más apto.

El darwinismo animal a diferencia del humano

En anterior comentario (véase Darwin, Marx y Hannah, en soberania.org.y petroleumworld.com) mencionamos algunos vínculos entre estos pensadores. Quisiéramos profundizar en el tema, añadiendo los siguientes datos de Russell (ibidem, 343; nuestro destacado).

La “economía biológica”

“La segunda parte de la teoría de Darwin era la lucha por la existencia y la supervivencia del mas apto. Todos los animales y plantas se reproducen con más rapidez que los medios con que la Naturaleza puede atenderlos; por consiguiente, en cada generación perecen muchos antes de llegar a la edad de reproducción.

… En un medio dado, los miembros de la misma especie compite por la supervivencia, y los mejor adaptados al medio tienen las mayores posibilidades. Por consiguiente, entre las variaciones fortuitas, las que son favorables predominaran entre los adultos en cada generación…”.

Ahora viene lo más notable (idem):

“Desde el punto de vista histórico, lo interesante es la extensión, hecha por Darwin, a la totalidad de la vida de la economía que caracterizaba a los radicales filosóficos. La fuerza motriz de la evolución, según él, es una especie de economía biológica en un mundo de competencia libre . Fue la doctrina de la población de Malthus la que sugirió a Darwin la lucha por la existencia y la supervivencia del más apto como origen de la evolución…”.

Es lo que habíamos observado antes, que hay mucho de darwinismo en lo de Marx, para no mencionar la utilización de la teoría ricardiana del valor-trabajo . La lucha de clases se puede asimilar a la explotación de las hormigas rojas (que capturan las larvas de colonias negras y las esclavizan), una elemental circunstancia biológica, traspasada a la economía.

… Sigue Lord Russell:

Los radicales filosóficos fueron una escuela de transición. Su sistema dio origen a otros dos, de más importancia que él: el darwinismo y el socialismo.

El darwinismo era una aplicación a toda la vida animal y vegetal de la teoría de la población de Malthus, que era una parte integral de la política y de la economía de los benthamistas: una libre competencia global, en que la victoria recaía sobre los animales que más se parecían a los capitalistas afortunados. [s.n.].

Tenemos que reconocerlo, ¡somos unos benthamistas (o hutchesonianos) del siglo XXI!! – Evidentemente, ya todo estaba anunciado por Darwin. Nuestro punto ha sido que lo que rige, entre lo humanos, es lucha entre grupos, los grupos están unidos por intereses comunes, generalmente económicos, (reyes y su entorno, sindicatos, grupos tribales). Las clases serían casos particulares de grupos. Ver Fig. 3. Y los conflictos históricos se refieren a luchas entre grupos, frecuentemente subespecies competidoras dentro del mismo rango económico y social. Que tienen que enfrentarse porque la riqueza no está bien distribuida o no alcanza para todos.

Algunas precisiones son necesarias:

1. Respecto de las diferencias entre competencia animal y competencia humana

2 Respecto de la supervivencia entre humanos como resultado de la “economía biológica” – un marxismo simplemente darwiniano; competencia animal y competencia humana.

Claro, es un hecho cierto, tanto en animales y plantas como en humanos, rige la prioridad de comer (o trabajar) para sobrevivir, solo que unos matan a las otras especies, en los humanos matar está prohibido (en general) por el contrato social -- excepto en las guerras y en los totalitarismos.

Pensándolo un poco, entre los animales no existe exactamente la lucha de clases, ni siquiera es abundante la lucha por grupos de intereses, ni tampoco hay clases de pollos matando zorros, que los dominan y explotan. No hay esclavitud corriente (excepto por las hormigas rojas del Zoológico de Londres y algunas otras). Al contrario, hay ocasionales gestos de solidaridad como las simbiosis, o las rémoras…

No hay guerras de leones contra leones, ni de chigüires contra chigüires o de monos habitando un mismo hábitat. Hay sí ocasionales luchas concertadas en algunas especies, que se reúnen para atacar y capturar sus presas o cardúmenes, como todo espectador del canal de TV de National Geographic sabe.

Entre los humanos la supervivencia del más apto tiene diversas expresiones. Por ejemplo, los indios americanos, armados de arcos y flechas, sin carruajes de ruedas, no fueron más aptos que los conquistadores con caballos y arcabuces y fueron irremediablemente exterminados. Pizarro acabó con los incas, Cortés con los aztecas, genocidio o no genocidio. Y las enfermedades culminaron la tarea, con los que no fueron capaces de sobrevivir, otra vez solo quedaron los más aptos.

Diferencia entre las competencias

Notemos las observaciones del filósofo ingles:

El mismo Darwin estaba influenciado por Malthus y tenía en general simpatía por los radicales filosóficos. No obstante había una gran diferencia entre la competencia admirada por los economistas ortodoxos y la lucha por la existencia de Darwin proclamaba como la fuerza motriz de la evolución. «La libre competencia», en la economía ortodoxa, es un concepto muy artificial, saturado de restricciones legales . Puede uno vender a precios mucho mas bajos que un competidor, pero no puede matarle”. (idem)

“No se pueden emplear las fuerzas armadas de un Estado para aventajar los fabricantes extranjeros [un poco demasiado benevolencia, remember Kissinger, ama].

Los que no tienen la buena fortuna de poseer capital, no pueden mejorar su suerte por medio de la revolución. [¡Qué poco revolucionario parece Russell!!]

«La libre competencia» tal como la entendían los benthamistas no era realmente libre”.

Darwin y socialismo

Sigue Russell: el socialismo, por el contrario (398ss):

La competencia darwiniana no era de esta clase limitada; no había ninguna regla que prohibiera el golpe bajo. La ley no existe entre los animales ni está excluida la guerra como método de competencia. [¿y las guerras para la captación de esclavos, utilizados por todo el mundo en su momento?]. El empleo del Estado para asegurar la victoria en la competencia iba contra las reglas, según los benthamistas, pero no podía ser excluido de la lucha darviniana….

El socialismo, por el contrario (idem) comenzó con el apogeo del benthamismo y como consecuencia directa de la economía ortodoxa.

Pero el marxismo es darwiniano en el sentido que ha sido y sigue existiendo una lucha violenta, como es el caso de la esclavitud y la dominación obligada del prójimo, históricas. Y las mismas guerras de conquistas y de invasiones.

Si bien hasta ahora se ha visto el origen del socialismo y darwinismo como herencia de los utilitarios de Bentham, no deberían verse como ideologías contendoras sino complementarias. Lo mismo que con el capitalismo y Darwin. Ya se ha mencionado en el comentario de Russell, que el capitalista equivale al predator exitoso. Y de su parte la lucha de clases equivale a la lucha por la vida, solo dentro de las empresas, a la mascada más poderosa al valor agregado generado por una corporación, estatal o privada; siendo más fácil la mordida en la estatal, cuyos gerentes son generosos con la plata que no es de ellos..

Es el darwinismo aplicado a cada caso. De lo que se trata es de la repartición de la riqueza disponible en cada comunidad, región, nación planeta. Recordemos nuevamente a Arendt:

Si se consideran, no los auténticos logros, sino las filosofías básicas de ambos hombres [Darwin y Marx], resulta que, en definitiva, el movimiento de la Naturaleza y el movimiento de la Historia son uno y el mismo”.

Nuestro punto de vista es que la lucha marxista se limita principalmente a las empresas, trabajadores contra patronos, es lógico, era el problema crucial en la revolución industrial. Pero deja afuera a mucha gente, entre ellas a los consumidores y a los no consumidores (los pobres sometidos a subsidios o prebendas y dádivas estatales).

El darwinismo capitalista ha sido más notorio en las luchas entre los poderosos, y de hecho las grandes civilizaciones y guerras de la humanidad se pueden incorporar en esta categoría. Y hasta las más nimias.

Al final, como mencionó Arendt, todo se reduce a la expresión de un darwinismo (una lucha por la supervivencia y la captura del bienestar disponible) entre los grupos de intereses, no necesariamente clases, una lucha horizontal (entre pudientes) en lugar de clases (pobres contra ricos). Ella dijo: (Los orígenes del totalitarismo, 1951):
“… La ley natural de la supervivencia de los mas aptos es, pues, una ley histórica, y tanto puede ser utilizada por el racismo como por la ley marxista de las clases mas progresivas…”

Termina la discusión admitiendo los resultados de ambos experimentos: el socialista fue un completo fracaso, el capitalismo ha dado un desigual resultado, ha servido solo para una minoría. Con el agravante, en ambos casos, del agotamiento de los recursos naturales del planeta.

la propuesta marxista

Hemos aclarado en su momento que no nos consideramos expertos en marxismo, solo lo examinamos como Ingenieros-Economistas, y advertimos incongruencias y la necesidad de modernizarlo, somos revisionistas. Es una teoría démodé. Con este advertencia procedemos con algunos comentarios a la luz de lo anterior.

Darwin favorece el individualismo, Marx lo colectivo. Pero en ambos está presente la lucha por la supervivencia, por la necesidad de comer. Los animales se matan, los humanos a veces se matan (invasiones, conquistas) entre los rcos, a veces con guerras sociales (muy pocas) y en el caso de Marx, la lucha dentro de las empresas por capturar la renta o valor agregado.

Solo que Marx propuso cambiar las reglas del juego, o más bien cambiar las reglas de la interpretación de la lucha, la interpretación de los movimientos de la historia. Hay una lucha de clases, de pobre contra ricos, que muestra que los gerentes capitalistas se apropian del producto del trabajo que pertenece a quienes lo producen, donde no entran los inversionistas.

Pensamos que este teoría del valor trabajo era muy plausible en los tiempos agrícolas, que precedieron la Revolución Industrial, donde el mayor sudor lo aportaba el hombre, para no mencionar la junta de bueyes ni la madre naturaleza.

Hay varios temas muy discutibles hoy, para solo mencionar los siguientes :

1. La presencia de la propiedad privada como factor de producción (el capital);
2. el concepto de plusvalía, la teoría del valor-trabajo y la apropiación del valor del trabajo;
3. la denegación del precio del mercado como valor del producto;

Lo que hemos tratado en otros momentos y trabajos. Incluso hemos propuesto, para el revisionismo marxista, incluir los conceptos de plusvalía del trabajo para el abuso de los trabajadores de la renta correspondiente al capital, lo que ocurre en muchas empresas estatales que han quebrado por los contratos colectivos abusivos e insostenibles; y el llamado “capital limpio” – aquél proveniente de rentas y productos sin explotar a nadie, como cuando el emprendedor trabaja sin empleados y acumula capital.

En las actuales condiciones la lucha marxista utiliza interpretaciones que auspician la lucha por la supervivencia darviniana utilizando mecanismo distintos a los tradicional, encuentra una justificación distinta para la supervivencia de los más débiles, que permite la utilización de mismo mecanismo empresarial pero reduciendo la participación del capitalista, lo que obliga a introducir empresas “colectivas”, con capital democratizado” – lo que es en sí una proposición no darwinista, novedosa para la naturaleza, lo que exige conductas instintivas nuevas para los animales-humanos, lo que ha constituido la clave de su fracaso. Porque el “hombre nuevo” es una mutación que podría llevarles millones de años, por decir algo. Pura paja, humildemente argüimos.

Aparte que, para nosotros, la vocación socialista es un fenómeno momentáneo facilitado por el financiamiento de sus actividades, por la factura petrolera, en una población pobre y desesperada, desamparada, y con los resentimientos coloniales intactos o exacerbados.

Con el inconveniente notorio que solo puede aplicarse en una economía nacional en toda su extensión, obviándola para sus relaciones con el resto del mundo, tipo Cuba o Norcorea, solo se mueren de hambre ellos solos, y se ven obligados aniquilarse ellos mismos (como en la URSS).

la medición real del bienestar actual

Hemos propuesto, como una manera para medir el grado de repartición del ingreso nacional una figura inspirada en el llamado “Puente de Dupuit”, sugerida por el ingeniero francés del mismo nombre a mediados del siglo XIX .

La Fig. 5 describe los fundamentos de la idea, inicialmente aplicada a los gastos e ingresos de un puente con peaje, que luego nosotros hemos extendido a la economía nacional, como una aproximación simplificada, que admite algunas críticas. Se puede asimilar igualmente a las curvas de oferta y demanda en microeconomía.


Se observa en la figura, que midiendo la felicidad o bienestar según la curva de la disposición a pagar o curva demanda, los ingresos se reparten entre las empresas o corporaciones, que venderán productos o servicios, muchos estatales en Venezuela, a los consumidores y a los no consumidores, los excluidos. Que es el lote no considerado en el siglo XIX, los consumidores simplemente no existían.

nuestras conclusiones sobre el logro de la felicidad

Al llegar este punto hemos repasado desde los primeros esbozos utilitaristas que identificaron el interés personal, y de grupos comunes, por defender y buscar la satisfacción los deseos y placeres disponibles en el entorno ambiental, primero la alimentación para poder sobrevivir, que dio lugar al descubrimiento de Darwin sobre explicación del comportamiento de los animales, y las alternativas para el caso de la especie humana.

Dentro de este esquema, la búsqueda de la felicidad está estrechamente vinculada con la supervivencia, que es en general una iniciativa individual.

Con la industrialización vino la segregación entre patronos y trabajadores, que tanto Russell como Arendt destacan como un hecho cumplido. Lamentamos discrepar de nuestros admirados y preferidos héroes, pero nos parece más razonable incluir dentro de la torta a la “clase de los consumidores” – lo que es válido de términos de microeconomía.

Para la redistribución del ingreso o se sigue a Darwin o se sigue a Marx. La Fig 6 discrimina las vías posibles: las dos primeras respetando la ley natural de las especies, con capitalismo y socialismo con capital; y la vía marxista ortodoxa, sin reconocer la existencia del capital, con cambio de paradigmas que incluye la formación de una subespecie nueva, dentro de un modelo de totalitarismo y militarismo. Modelo que ha sido desechado prácticamente por la mayoría de la humanidad .

NOTAS

1.- Véase por ejemplo en analitica.com, petroleumworld.com y soberania.org: Marx revisitado (agosto 2006), Resumen y Conclusiones Sobre Nuestro Posmarxismo XXI (octubre 2006); El Buen Oro y el Buen Dios, marzo 2006.

2.- En su momento publicamos un análisis de libro de Dieterich, véase Desleyendo a Dieterich en Venezuela analitica y noticierodigital.com (setiembre 2005) y “Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI” por H. Dieterich, en soberanía.org (agosto 2005).

3.-Casi una copia del “Óptimo de Pareto”.

4.-Es bueno acotar aquí el comentario de Russell (II:259) cunado dice : “Desde Rousseau y Kant ha habido dos escuelas de liberalismo, que pueden distinguirse como la obstinada y la sensible; la obstinada desembocó, por etapas lógicas, a través de Bentham, Ricardo y Marx, en Stalin.; la blanda, por otras etapas lógicas, a través de Fichte, Byron, Carlyle y Nietzsche, en Hitler.

5.-Esta reflexión habría que considerarla a la luz de la más reciente experiencia de las grandes corporaciones, en cuanto al trato dado a los altos y medios ejecutivos, donde la separación entre capital y trabajo no parece tan fácil ni frecuente.

6.-Esto no tiene nada que ver con plusvalía marxista y “explotación del hombre por el hombre” – que a nuestro juicio son conceptos que deberían revisarse y actualizarse.

7.- Esto nos recuerda los trabajos de Georgescu-Roegen sobre entropía y la evolución de las especies. (Cf. AMA, Economía Energética, 1973).

8.-En otra cita que hicimos de Russell se aclara que la teoría marxista del valor-trabajo ha sido tomada de Ricardo, “íntimamente asociado con Bentham, Malthus y James Mill” que enseñaba que el valor de cambio de un producto se debe enteramente al trabajo empleado en realizarlo (1817). La palabra socialista se aplicó por primera vez a los seguidores de Owen en 1827; por cierto, poco antes de la muerte del Libertador, difícilmente pudo enterarse… 9.-En sentido estricto, en la Economía del Bienestar, la libre competencia conduce a un óptimo de satisfacción entre consumidores y empresas vendedoras, pero esta condición solo existe en los laboratorios y en las mentes de algunos economistas.

10.-La denegación y discusión de estos conceptos la hemos realizado en diversos artículos, v. Venezuela Analitica.com 11.-Véase “De la théorie de l´utilité des travaux Publics”, Revue des Ponts et Chausseés, h. 1848.

11A.-Arendt discrimina entre los totalitarismos de Hitler y Stalin, una apoyado en la ley de la Naturaleza y el otro en la ley de la Historia, que fueron utilizadas como ideologías para la adoctrinación de las masas, lo que no es exactamente nuestra interpretación, como dejamos explicado, esperamos…

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