Caracas, Miércoles, 23 de abril de 2014

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Betancourt: el petróleo y la política

José Guerra

Miércoles, 5 de julio de 2006

Se cumplen cincuenta años de la publicación de uno de los libros más importantes de la Venezuela del siglo XX: Venezuela, política y petróleo, escrito por Rómulo Betancourt entre 1937 y 1939, publicado por primera vez en 1956 y posteriormente reeditado en 1967. Se trata de una obra donde se conjuga el conocimiento de la materia petrolera con el análisis de la situación política de Venezuela en un largo período que va desde el gobierno de Juan Vicente Gómez hasta Marcos Pérez Jiménez.

Betancourt tuvo el mérito de ser el primer político de profesión que se adentró en el conocimiento del mundo del petróleo y lo hizo a partir se su primer exilio en Curazao cuando contaba veintidós años. En esa isla, donde se procesaba el crudo extraído de Venezuela, observó con claridad las intríngulis entre el poder político y las compañía petroleras. Esta apreciación le permitió entender lo que no pudo observar durante los agitados días estudiantiles de febrero de 1928: que el soporte del régimen gomecista se fundamentaba en sus vínculos con las empresas petroleras, en vista de los ingresos que fluían a Venezuela en forma de impuestos pagados por las concesionarias del petróleo. En un país como la Venezuela de la época, donde no existía ley de impuesto sobre la renta ni el gobierno disponía de una burocracia capacitada para regular el negocio petrolero, quien se dedicara al tema acertaba en el entendiendo de la reivindicación más importante de Venezuela: una participación equitativa en las ganancias derivadas del petróleo. A eso se dedicó por un buen tiempo Betancourt.

Ya en el Plan de Barranquilla, redactado por Betancourt en 1931 se describe la penetración y dominio del capital petrolero internacional en Venezuela y se propone la “Revisión de los contratos y concesiones celebrados por la nación con el capitalismo nacional y extranjero”. Evidentemente se refería a las concesiones petroleras y a las compañías petroleras. Esas indagaciones sobre la materia petrolera se reflejaron en un denso artículo del diario Ahora del 30 de abril de 1937, cuyo título es muy sugestivo: “Los que se llevan y lo que nos dejan las compañía petroleras”, en cual sin ser economista, dedujo con cifras precisas las ganancias extraordinarias de las empresas petroleras. Todavía más, crítico duramente la política que siguió al llamado Convenio Tinoco firmado en 1935 con el objeto de lograr la “estabilización del bolívar”, en vista de la devaluación del dólar en 1934, auspiciada por el presidente Roosevelt y que en un principio se tradujo en mayores entradas de divisas para Venezuela hasta que la presión de las compañía y la necesidad de otorgar compensaciones a los agricultores, provocaron que se desvalorizara el bolívar nuevamente.

Otro episodio fundamental en materia petrolera por parte de Betancourt, lo constituyó el famoso voto salvado, que expuso el diputado Juan Pablo Pérez Alfonzo con motivo de la reforma petrolera propuesta por el gobierno del general Isaías Medina Angarita en 1943. Betancourt era un opositor implacable. La reforma petrolera medinista era progresista al aprovechar la situación creada con la segunda guerra mundial y los problemas de abastecimiento para exigir mayor participación nacional en las ganancias, la cual se logró gracias a los nuevos impuestos y en general por la aplicación de la soberanía impositiva por parte del Estado venezolano que se había hecho realidad con la ley de impuesto sobre la renta de 1942. Sin embargo, Betancourt, con el lema de “no más concesiones” y argumentando que Venezuela no podía renunciar a sus reclamaciones por los impuestos no pagados por las compañía, se opuso decididamente a la política petrolera de Medina Angarita.

Ya en funciones de gobierno en 1945, como jefe de la Junta de Gobierno tras el golpe contra Medina, se propuso Betancourt que la participación venezolana en las ganancias del petróleo alcanzara el 50,0%, el famoso “fifty-fifty”, mediante un impuesto adicional a la renta de 20,0%, aplicable a las compañías petroleras al tiempo que ejecutó la política de no seguir otorgando concesiones. Betancourt explotó políticamente el hecho de haberse logrado durante su primer gobierno una de las aspiraciones más importantes de la Venezuela petrolera: aumentar la participación nacional hasta lograr la mitad de las ganancias.

Posteriormente, impulsó Betancourt conjuntamente con Pérez Alfonzo la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) la cual se concretó el 14 de septiembre de 1960. Esta entidad ha sido la de mayor éxito en el mundo en reunir a los países productores de materias primas, hasta el punto que actualmente aunque su participación como proveedor ha disminuido conserva una enorme capacidad para influir sobre los precios.

Desde el punto de vista político, Betancourt experimenta un viraje fundamental cuando abandona el comunismo para transformarse en un líder socialdemócrata de reconocimiento mundial. Es importante recordar que aún cuando Betancourt se declaraba marxista durante los años treinta, enfrentó siempre a los comunistas criollos a quienes calificaba como siervos de Stalin, quienes no lograban comprender las particularidades de Venezuela como nación atrasada, lejos del avance industrial que dividía la sociedad en proletarios y burgueses, de allí que afirmara burlándose de los comunistas que “uno podía importar trementina pero nunca una ideología política”, para ser aplicada mecánicamente. Durante su segunda administración, entre 1959 y 1964, le tocó conjurar varias asonadas golpistas e intentos de magnicidio. Lo acosaban tanto el perejimenismo en retirada como las fuerzas de izquierda representadas por el PCV y el MIR, a quienes no les dio tregua y reprimió con dureza, con aquella instrucción impartida a la policía: “disparen primero y averigüen después”.

En las páginas de Venezuela política y petróleo hay una constante referencia a la lucha contra la corrupción y el peculado, posición ésta que Betancourt mantuvo críticamente durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, al cual enfrentó dentro de su partido sin éxito. Puede afirmarse que Betancourt fue el primer político venezolano en comprender la naturaleza del fenómeno petrolero y en articular una política con vocación de poder con base en esa interpretación.

joguerra@gmail.com

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