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Sección: Economía y Petróleo
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Crisis y fraudesDomingo FontiverosLunes, 2 de febrero de 2009
La orden de extraer $12.000 millones de las reservas internacionales del Banco Central para ponerlas a disposición del gasto público constituye una nueva estocada letal para el sistema monetario del país y para el poder de compra de los venezolanos. Sus repercusiones negativas serán inevitables y acumulativas en los próximos meses. Pero aparte del atentado monetario en sí, este retiro es sintomático de una grave situación en las finanzas nacionales que va más allá de los naturales efectos negativos de la coyuntura petrolera tan adversa por la que se atraviesa. La orden de extraer reservas del Central fue tan perentoria o más que la de fijar la fecha del referéndum de la enmienda. Si ésta última refleja una urgencia impuesta por el cálculo político, la primera sin duda demuestra una situación de urgencia revelada por el cálculo financiero que se realiza puertas adentro en las cúpulas del poder. Las reservas internacionales no son de la libre disponibilidad del gobierno, sino que constituyen los activos que respaldan el valor de los bolívares puestos a circular cuando las divisas son enteradas en el ente emisor, y sirven para suavizar los ciclos adversos en las pagos externos de la economía, contribuyendo con ello, junto al resto de las políticas, a la estabilidad económica. Ya anteriormente el gobierno había retirado, en cantidades menores, reservas del Central. Fue duramente criticado, incluso por los mismos funcionarios del instituto. Siendo grave el hecho, sus consecuencias inflacionarias fueron atenuadas por la bonanza de ingresos petroleros. Hoy la situación es muy distinta. Porque la bonanza de ingresos ha dado paso a un desplome de la renta petrolera que abre brechas considerables en las cuentas fiscales y externas del país. La potencia inflacionaria del dinero inorgánico que implícitamente está financiando al gasto fiscal es en estas circunstancias muchísimo mayor. En todo caso, el hecho de que se recurra a este expediente por montos tan elevados y tan temprano en el año, da lugar a todo tipo de incógnitas sobre la verdadera posición financiera de tantos fondos e institutos financieros del gobierno, y sobre los reales resultados petroleros. Del Fonden se ha venido oyendo que maneja importantes reservas, que junto con las de otros entes, colocaban los activos externos públicos del país por los $60.000 millones o más según algunas declaraciones. El uso masivo y directo que ahora se hace de las reservas del Central arroja serios cuestionamientos sobre la disponibilidad de esos otros activos ? excepto del FEM administrado por el BCV -, sobre el verdadero valor de las inversiones efectuadas e incluso sobre el destino final de los mismos. Como muestra relacionada al tema baste indicar que la información oficial de diciembre sobre el valor de las exportaciones petroleras de 2008 fue groseramente sobrestimada, a la vista de cualquier escrutinio técnico. El maquillaje de cifras puede pasar desapercibido en las bonanzas. Si no hubiera habido crisis financiera en los EE.UU., ¿cuándo nos habríamos enterado del fraude perpetrado por Mr. Madoff?. En este 2009 de crisis, seguirán apareciendo fraudes en el mundo. En las finanzas patrias también. El presidente parece estar sabiendo al fin del asunto. Rodarán cabezas, si así es. |
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