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Sección: Economía y Petróleo
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Fallas Eléctricas: ¿De Gobierno o de Mercado?Rafael GonzálezViernes, 20 de noviembre de 2009
Master en Competencia y Regulación de Mercado. Master en Economía Industrial. Especialización en Economía del Sector Energía.
La mayoría de las medidas anunciadas o hilvanadas por el Ejecutivo Nacional para intentar sortear el problema de energía por el que atraviesa el país debería servir de reflexión a toda la sociedad venezolana. La mayoría de los anuncios en si mismo implican un notorio reconocimiento del fracaso de la administración pública del sector eléctrico. Más allá, las probables nuevas exigencias constituyen un increíble reconocimiento de que un modelo de proveedor público es ineficiente e incapaz de garantizar la oferta de electricidad para satisfacer la demanda nacional. Empezando por la visión Pigouviana de tarifas de congestión, lo cual implica reconocer el fracaso de la administración pública por la inexistencia de inversiones en mantenimiento y en expansión de la capacidad de generación de electricidad y de su transmisión, lo que nos ha expuesto a una situación de saturación de la infraestructura existente. El fracaso no solo en la práctica de la administración pública sino su implicación ideológica al realizar un llamado a la autogeneración de electricidad, no es más que apelar de nuevo a que se “privatice” la electricidad pero bajo escalas o islas de generación pequeñas e ineficientes en escala. El fracaso del modelo público se evidencia, primero, porque implica un reconocimiento del fracaso en la garantía de generación y suministro de electricidad. Segundo, porque implica un reconocimiento de la existencia de un problema agente-principal entre la administración pública y la sociedad venezolana, lo que caracteriza a este problema eléctrico como una falla de Gobierno y no de mercado. Tercero, porque el llamado a la autogeneración implica la más contundente declaración de la necesidad de la actuación privada en la actividad –generadora al menos- para mantener la garantía de generación. Destaca especialmente el hecho de exigir la conexión de la autogeneración al sistema nacional, ofreciéndose incentivos, lo que no es más que la vuelta al modelo privado. Los montos estimados requeridos en inversión para sostener la oferta eléctrica acorde a los picos de demanda, alrededor de 15.000 millones de dólares según declaraciones de expertos a los medios públicos, hablan por sí solo del desfase o de la ausencia de las inversiones realizadas a tiempo. En un escenario de recesión, evidenciado en una contracción alrededor de cuatro puntos del PIB durante el primer semestre de 2009, políticas cortoplacistas por el lado de la demanda de aumento de las tarifas eléctricas comerciales, profundizarán la contracción económica a la par que impactará en las estructuras de costos y en los niveles de precios o en el nivel de oferta de los bienes y servicios. Las actividades de generación y comercialización no son consideradas monopolios naturales como en el pasado. Mucho menos si se considera diversificar la matriz tecnológica de generación, permitiendo satisfacer los picos de demanda con generación de ciclos combinados. Incluso, aquellas actividades consideradas monopolios naturales, como el transporte y la distribución de la energía eléctrica, no tienen por qué estar en manos del Estado, expuesta a las fallas de Gobierno y el problema agente-principal manifiestos en la insuficiencia de mantenimiento e inversión por la que estamos atravesando. Estas actividades con un correcto diseño regulatorio evitaría los problemas de burocratización, falta de inversión debido a los ciclos políticos y a las fallas de Gobierno en general a la par que podría controlarse los incentivos privados no deseados. Aunado a lo anterior se suma el hecho que independientemente de que los precios del petróleo se recuperen en el corto plazo, las inversiones requeridas en el sector eléctrico no son de corto plazo, por lo que la sociedad venezolana seguirá sufriendo las consecuencias de una mala gestión pública. En este sentido, parece estar confirmándose las distintas tesis sobre el principio de Peter, luego de once años de la actual gestión presidencial, ante la caída de los precios del petróleo a partir del segundo semestre del año pasado y un profundo desconocimiento técnico en todos los ámbitos, poco se tiene que mostrar en materia de desempeño y resultados. |
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