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Sección: Economía y Petróleo
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De la estupidez a la traiciónGustavo CoronelSábado, 26 de septiembre de 2009
La entrega de una porción de la faja a los rusos: de la estupidez a la traición. El convenio firmado recientemente entre un consorcio petrolero nacional de Rusia y Petróleos de Venezuela para explotar una porción de la Faja del Orinoco es una traición a la patria pero, más aún, es una estupidez. El consorcio Ruso está formado por empresas tales como TNK-BP, Gazprom y Rosneft, algunas de las cuáles tienen graves problemas internos. El convenio estipula una inversión de hasta $20.000 millones en tres años para producir y mejorar unos 450.000 barriles diarios de crudos pesados. Como el 60 por ciento de las acciones deben estar en manos de PDVSA ello significa que Venezuela tendría que desembolsar unos $12.000 millones en los próximos tres años. El consorcio Ruso carece de tres elementos fundamentales para llevar a cabo este inmenso proyecto de manera segura y eficiente: gerencia, tecnología y dinero. En efecto, la empresa TNK-BP, una de las principales del consorcio, está atravesando por una crítica situación interna. Los accionistas Rusos de esta firma, quienes tienen el 50 por ciento de las acciones, han instigado una demanda de los gerentes Rusos contra el presidente de la firma, Robert Dudley, representante de BP, por “discriminación”. Debido a la demanda Dudley se ha visto obligado a renunciar y abandonar el país. Aunque esa renuncia haya suspendido temporalmente la acción legal parece indudable que los dos socios que se reparten las acciones de la empresa, los Rusos y British Petoleum, seguirán enguerrillados. Ello significa que los dos componentes de buena gerencia y tecnología moderna que BP aporta al consorcio con Petróleos de Venezuela están en grave peligro de desaparecer a corto plazo. En efecto, BP es la única empresa del consorcio Ruso que posee la tecnoloía para explotar y mejorar los crudos pesados de la Faja del Orinoco. Esa no es una tecnología que se compra en la quincalla de la esquina. Luego está el problema del dinero. Ni PDVSA ni los rusos tienen el dinero disponible para financiar este proyecto. Tanto PDVSA como TNK-BP o Gazprom han visto sus ingresos venirse abajo, en un 50-60 por ciento, en comparación con el año pasado. Existe un problema de mala filosofía comercial y pobre gerencia en ambos lados del convenio. PDVSA, ya lo sabemos, es un desastre. Gazprom es una empresa controlada por el gobierno Ruso, aunque tenga accionistas privados. El Chairman de la empresa es el Primer Ministro Ruso. Quizás lo peor de todo es la manera como Hugo Chávez pretende manejar el proyecto. Como Venezuela no tiene el dinero, querrá pagar con petróleo a futuro a los Rusos. No solo este tipo de mecanismo es sumamente complejo (a que precio se tasará el petróleo, como manejará Rusia la deuda venezolana, como proteger el convenio de los vaivenes políticos de ambos gobiernos) sino que parece anti-constitucional. Este régimen, solo vigente a plazo fijo en el tiempo, no puede hipotecar por largos años la riqueza que es de la nación. Un convenio entre dos gobiernos que podrían recurrir en cualquier momento al socorrido concepto de la “soberanía nacional” para desconocer sus obligaciones contractuales (ya Chávez lo ha hecho en pasadas ocasiones) no puede ser la mejor solución para un proyecto petrolero de esta magnitud. Este convenio es, esencialmente, un arreglo político de gobierno a gobierno, y constituye no solo una traición a la patria por parte de Hugo Chávez sino que es una estupidez violatoria de los intereses de la nación venezolana. Gustavo Coronel es un veterano geólogo de la industria petrolera, miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979). Todos sus articulos pueden verse en www.lasarmasdecoronel. |
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