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Sección: Economía y Petróleo
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Bono del Sur: NeoliberalismoAlex VallenillaJueves, 1 de marzo de 2007
En días anteriores, previos a la compra de la mayoría de acciones de la telefónica CANTV por parte del gobierno, Hugo Chávez dijo que “la Bolsa de Caracas puede caer”, como parte de las críticas que el Presidente lanza a diario contra el sistema capitalista, contra el mercado. En aquellos días la bolsa era arrastrada a la baja, porque los precios de la acción más movida del corro capitalino iban en picada gracias a los anuncios de nacionalización. El efecto fue inmediato y a propósito del hecho Chávez lanzó la frase en una de sus arengas. Se ha pretendido, desde el actual gobierno, satanizar el mercado, se pretende satanizar las actividades mercantilistas, se sataniza la acumulación de capital, se satanizan las ganancias, la plusvalía y todo lo que huela a negocios liberales, modernos, efectivos y altamente rentables, una guerra sin sentido en contra de las finanzas privadas, en nombre del “pueblo”, en nombre del colectivo y peor aún en nombre de un socialismo que inventan tras bastidores, la cúpula gobiernera, así como lo hicieron los señores que parieron el Pacto de Punto Fijo, entre cuatro paredes. Pero en una acción totalmente contradictoria a lo que acostumbra a arengar Hugo Chávez, es la emisión de los bonos sureños. Unos bonos mixtos, mitad Venezuela, mitad Argentina. Chávez hace un llamado a los pequeños inversionistas a colocar sus dineros en los bonos sureños –los cuales sirven a los argentinos acceder a financiamiento extranjero, puesto que la deuda Argentina nadie la quiere en el mundo por maulas-. La revolución de Hugo Chávez, que promueve un socialismo dirigido por las bases del pueblo y que condena al capitalismo, a las actividades mercantilistas, recurre con el rabo entre las piernas al mercado, a emitir bonos de deuda que aprovechan inversionistas foráneos, especuladores –pequeños y grandes-. El caso es que el gobierno emite deuda para recoger dinero, primero para absorben liquidez monetaria, la cual ejerce fuerte presión sobre la inflación, segundo para cubrir huecos fiscales con el dinero que obtienen en la venta de los bonos. ¿Entonces?, ¿No dizque el capitalismo es tan malo?, ¿Qué hay de revolucionario pedir a los inversionistas meter sus dineros en las arcas del gobierno mediante los instrumentos de deuda pública? Peor, la manera irónica, burlona y cínica en que el Presidente dice que son instrumentos de ahorro para pequeños inversionistas, ¿Quién con un sueldo mínimo puede recurrir a comprar bonos en mil dólares? Esos bonos están dirigidos a clases pudientes, a inversionistas con mucho capital, y seguir enriqueciendo a los banqueros, quienes finalmente comprarán todos esos bonos a precio de dólar preferencial, para luego colocar esos dólares a precio paralelo en el mercado negro, situación perversa que también influye en la inflación, el impuesto más cruel que los gobiernos imponen a los pobres. Molesta como la hipocresía que caracterizaba a los gobernantes pasados, continúa en el actual gobierno, porque al pueblo se le dice que el capitalismo es dañino, pero el gobierno para buscar recursos y ayudar al presidente argentino debe recurrir a los instrumentos del capitalismo, al mercado, a las reglas y normas liberales. Si aquí hay una revolución Madonna es virgen. |
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