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Rumbo propio Mises y la Biblia Néstor Suárez Jueves, 28 de julio de 2005
¿Cuáles son las raíces históricas y fundamentos de la economía de libre mercado? La Santa Biblia es uno de ellos -el más antiguo-, algo difícil de comprender para economistas no cristianos o no creyentes, aún brillantes como Ludvig von Mises (1881-1973), el paladín de la Escuela Austríaca. En el CEO (Centro de Economía de la Oferta) hemos investigado por muchos años este apasionante tema.
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La Biblia es revelación de Dios para la otra vida y para ésta. Nos enseña mucho sobre asuntos como matrimonio y familia, administración de empresas y negocios. Y ya desde sus primeros libros, los de Moisés, nos enseña que los Gobiernos son instituciones queridas y ordenadas por Dios, pero con límites. Los Gobiernos son encargados de unas pocas y limitadas funciones, y no han de arrogarse demasiados poderes sobre la gente, ni vaciar sus bolsillos mediante impuestos excesivos. El resto de la Escritura confirma esta enseñanza, que condena todos los abusos estatistas: por ej. la confiscación de empresas, denunciado en el episodio de la viña de Nabot (2 Reyes 9). Y la inflación, un impuesto disfrazado: varios pasajes de la Biblia condenan las “medidas y pesas falsas”; y el dinero es una medida, de la riqueza y del valor de los bienes y servicios. Todo esto y mucho más aprendimos en el CEO de los centros de pensamiento económico más avanzados del mundo; entre ellos la Foundation for Economic Education (FEE), orientada desde hace muchos años por el Reverendo Edmund Opitz, Pastor congregacionalista y al mismo tiempo economista, y de los muy buenos. Hay otros economistas que son también maestros bíblicos, cuyas obras estudiamos atentamente en el CEO, como Ronald Nash y Calvin Beisner. Y el inglés Stephen Perks. Por siglos, la Biblia ha sido fundamento del concepto de Gobierno limitado, practicado en Occidente por ciertas naciones: España a fines de la Edad Media; Holanda y Suiza cuando el Renacimiento; más tarde Inglaterra en la Revolución Industrial; y después EEUU. O sea: las grandes potencias en cada época. La Historia universal nos muestra que las naciones exitosas han sido siempre las que han evitado la adoración neopagana del Estado, y han aplicado a conciencia la doctrina bíblica del Gobierno limitado. ¿Y qué significa “Gobierno limitado”? 1) Limitado en funciones: las propias del Estado son la defensa y la policía, el orden público, la justicia y la seguridad, y las obras de genuino interés general que han de financiarse con impuestos. Nada más. 2) Limitado en potestades, derechos y atribuciones; y 3) en recursos: el Estado no debe acumular más poder y riqueza que lo necesario para cumplir sus fines. Estos tres claros límites -en funciones, en poderes y en recursos- implican un considerado grado de libertad personal, al tiempo que un gasto fiscal contenido, lo cual resulta en amplias libertades económicas para los factores productivos, y para el desenvolvimiento de los mercados. Por eso todos los países que aplicaron a través de los siglos esta “receta” experimentaron un extraordinario florecimiento de sus economías y desarrollo financiero, y un notable grado de adelanto tecnológico. A partir de la Constitución española de 1812 se comenzó en el mundo a llamar “liberalismo” a esta doctrina, al mismo tiempo que fue desgajada de su contexto propio, bíblico, y secularizada. Y lamentablemente en el siglo XIX los cristianos se hicieron socialistas en su mayoría, reinterpretando la Biblia torcidamente para apoyar toda clase de intervencionismo y dirigismo estatal, y olvidaron el concepto bíblico. Revestido de un ropaje seudocristiano, el socialismo ganó las mentes y corazones de las masas, y gracias a la democracia sin límites, triunfó en todo el mundo hasta hoy, aunque sin poder exhibir un solo caso de éxito, sea en Europa, en Asia, en Africa o América latina. Todo país que ha practicado el socialismo ha fracasado y se ha arruinado. Hay un solo antídoto contra el socialismo: la fórmula opuesta. Como se le quiera llamar -liberalismo, capitalismo o como sea-, esa fórmula es siempre la misma, y se desprende de la Biblia: Gobiernos limitados, mercados libres, e instituciones privadas separadas del Estado. Esa es la fórmula del éxito. Y no hay término medio: es una cosa o es la otra; y en esto el Presidente Chávez tiene toda la razón: no hay “tercera vía” que funcione, por el camino del medio transitó Venezuela al menos 40 años (1958-1998) y sin éxito, hay que elegir entre socialismo o capitalismo. Sólo que él eligió mal. Ahora el Gobierno no sirve, porque no sigue el rumbo correcto; pero la oposición tampoco, porque no es capaz de romper con el socialismo y el estatismo y decidirse a favor del capitalismo liberal, señalando a la nación el rumbo diametralmente opuesto, de forma clara e inequívoca. El Gobierno es socialista y la oposición también. Pero entonces ¿qué debe hacer una región como el Zulia? Seguir su rumbo propio. Venezuela está embarcada en la senda del socialismo estatista desde hace por lo menos medio siglo; y ya llega al comunismo, término natural de ese trágico camino. Pero el Zulia no está obligado a seguir la misma dirección. El Zulia puede decirle “NO” al socialismo, alto y claro. Los zulianos tenemos un enorme potencial económico, y mayor aún es nuestro potencial humano: nos gusta la independencia y el trabajo, y el valernos por nuestros propios medios, y hacer empresa con libertad. Eso es lo que los socialistas llaman “capitalismo”, con desprecio y odio. Es la economía de libre mercado. No es anticristiana; todo lo contrario, se basa en la Biblia. ¿Podemos ser exitosos los zulianos? ¡SÍ! Y sin separarnos de Venezuela, puesto que en el Zulia debe surgir la nueva oposición venezolana para reemplazar a la actual, que no sirve. Reconciliar a Mises -aunque sea póstumamente- con la Biblia es parte de nuestra tarea. Y proponer al Zulia la receta de libre mercado, y a Venezuela, la fórmula de la Nueva Oposición. ¿Qué le parece a Ud.? ¿Está de acuerdo? ¿Nos acompaña ...? ¿O es Ud. socialista? |
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Andrés Matas Axpe
Carlos Armando Figueredo Planchart
Sadio Garavini di Turno |
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