Caracas, Lunes, 21 de abril de 2014

Sección: Enfoque Económico

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El proyecto EPS -- “Empresas de Producción Social”

Alberto Méndez Arocha

Martes, 1 de agosto de 2006

De la página de PDVSA: ¿Qué son las Empresas de Producción Social (EPS)?
Son “Empresas de Producción Social” las entidades económicas dedicadas a la producción de bienes o servicios en las cuales el trabajo tiene significado propio, no alienado y auténtico, no existe discriminación social en el trabajo y de ningún tipo de trabajo, no existen privilegios en el trabajo asociados a la posición jerárquica, con igualdad sustantiva entre sus integrantes, basadas en una planificación participativa y protagónica y bajo régimen de propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas.

Nuevo modelo productivo La construcción de la Economía Social como parte del Nuevo Modelo Productivo, hacia el Socialismo del Siglo XXI, tiene su germen y camino en las Empresas de Producción Social.

Siempre hemos considerado cierto el viejo adagio gringo ‘politics is economics ’, “la política es la economía”, en el sentido que si lo que buscan los políticos es la felicidad de la gente, su bienestar -- un concepto básicamente económico-- se puede lograr adoptando medidas primeramente políticas. En el caso que nos ocupa, imponiendo nuevas normas empresariales por el Estado a sus contratistas, para obtener una mejor “redistribución de la riqueza” en el país.

Analizando lo que algunos voceros gubernamentales denominan “Socialismo del siglo XXI” – se puede decir que se busca una mayor remuneración del trabajo a costas del capital y del consumidor. O una mejor “redistribución del ingreso”

Las experiencias promovidas incluyen el cooperativismo, la cogestión, y ahora las EPS. No se puede decir que las primeras experiencias hayan sido exitosas; el movimiento cooperativo, una acción por cierto muy loable, ha servido principalmente para financiar proyectos, no siempre exitosos; y la cogestión no parece haber obtenido todavía los frutos deseados.

En cuanto a las EPS, según nuestra información, basada principalmente en publicaciones de prensa, hay dos tipos principales estas empresas, las auspiciadas por MIBAN y las de PDVSA. Las primeras son también llamadas de “materias primas” y otorgan facilidades para la utilización de instalaciones y productos primarios de Guayana, mientras que las otras se refieren a los contratistas de PDVSA, que deben modificar su constitución para adaptarse a un nuevo registro con determinadas exigencias, que aquí comentamos. Y parece que todavía hay otras agro-industriales.

Las EPS del MIBAM
Dijo el ministro en el lanzamiento del proyecto: “En las Empresas de Producción Social no existirá la explotación del hombre por el hombre; no existirá competencia entre trabajadores o entre empresas. En estas unidades productivas imperará la cooperación, la solidaridad, la complementación y sus productos serán vendidos a precios solidarios. Por esto, las EPS se configuran como elemento fundamental en la transición hacia el socialismo.” Las EPS Agro-industriales
Notemos que según noticias de prensa (El Nacional 2/1/06, “gobierno trabajará en 2006 con empresas de producción social” – Corina Rodríguez Pons) -- se ha modificado el diseño de las EPS para otros sectores, con las siguientes características:

“Vamos a impulsar esta nueva forma de producción en Venezuela y considero que en el próximo período de la Asamblea Nacional hay que trabajar para crearle un marco legal”, prometió Cabezas.

Esto forma parte de una estrategia que venimos adelantando; se trata de la redistribución del ingreso nacional. Es el socialismo creativo. Nadie le tenga miedo, ese es el camino a la salvación, no sólo del país sino del mundo”, aseguró Chávez.
Las EPS de PDVSA
El jefe de Estado, Hugo Chávez, explicó durante la emisión del programa Aló, Presidente, transmitido (febrero 2006) desde la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, que el objetivo de las Empresas de Producción Social (EPS) es liberar al país del monopolio, que a su juicio, sólo persigue la acumulación de grandes ganancias. El mandatario sostuvo que no se trata de estatizar las empresas, sino de que las mismas otorguen una participación a todos sus trabajadores Situación de los proveedores de bienes y servicios de PDVSA
Durante el año 2004, PDVSA pagó a sus empresas contratistas de obras y servicios un total de 12 billones 833,5 millardos de bolívares, de los cuales 148 empresas facturaron 10 billones 272,0 millardos de bolívares, equivalente al 83% y, adicionalmente, durante el referido año, pagó específicamente a las cooperativas apenas 117,7 millardos lo cual representa algo menos del 1 % del total pagado por PDVSA, cuando la estrategia consagrada en el Decreto N°2371 es de 20 a 25% de la capacidad de compra del Estado, a la adjudicación directa a Pymis y Cooperativas por concepto de obras y servicios industriales, bienes con baja complejidad tecnológica y alto grado de integración nacional.

Del total pagado a empresas de obras y servicios, 68 empresas relacionadas con servicios de perforación y servicios de producción facturaron durante el año 2004 un monto de 8 billones de bolívares, equivalente al 66% del total pagado por la industria en el período.

Todo este desequilibrio en la facturación obedece a diversos factores que regulan las contrataciones y las competencias entre empresas. Por lo tanto, las empresas con alto grado de capacidad financiera y tecnológica logran ganar los procesos licitatorios. Para corregir esta concentración de capital en pocas empresas, es necesario modificar el marco legal y las normativas y políticas internas de PDVSA que propician y fortalecen la concentración monopólica de las actividades que contrata y procura la industria petrolera nacional.
De los resultados del año 2004 y de acuerdo con los registros de Proveedores de PDVSA, se pueden identificar las siguientes oportunidades de creación de EPS:
• Existe un universo de 5.032 empresas suministradoras de bienes que facturaron sólo el 20% del total requerido, lo cual indica que existe un parque industrial ampliamente deprimido.
• Existen 849 contratistas de obras y servicios que sólo facturaron el 20% del total requerido.
• Existen 1.019 Cooperativas que sólo facturaron el 1% del total requerido.

Se propone en una primera instancia, activar y transformar todas estas empresas y nuevas formas asociativas como candidatas a ser transformadas como las primeras Empresas de Producción Social, en las áreas de bienes, obras y servicios.
La ventaja es que estas organizaciones están identificadas, tienen bienes de capital y han sido el eslabón más afectado por la injusta concentración en la procura y contratación en PDVSA

Aparte de la concentración en la contratación, existen otras metas de la reforma. El objetivo además es mejorar la redistribución del ingreso nacional, fundamentalmente entre capital y trabajo dentro de la empresa privada, pero además, esta reducción de la remuneración del capital se quiere canalizar adicionalmente hacia las comunidades. La redistribución del bienestar y el Socialismo XXI
En otra ocasión acotamos que el bienestar de un país se reparte entre cuatro bloques principales determinados por la “curva de demanda” de la microeconomía clásica, usando un promedio de la economía nacional (Ver fig.1 , al final).

• Los integrantes de los empleadores (capitalistas y trabajadores);
• Los consumidores con capacidad de pago (los incluídos);
• Los consumidores sin capacidad de pago (los excluidos).

La intención de la nueva política económica es lograr una mejor redistribución obligando a los contratistas en determinadas modificaciones en las normas de funcionamiento, de modo de restringir la remuneración de las empresas a favor de los consumidores excluidos, y dentro de las empresas en contra del capital y a favor de los trabajadores, incluso llegando a los términos de la “propiedad colectiva”.

Características de las EPS petroleras

1. “Se registran como EPS “aquellas unidades de producción de bienes, obras y servicios, constituidas bajo la figura jurídica que corresponda, con la particularidad de destinar sus ganancias a un reparto igualitario entre sus asociados cumpliendo con las siguientes condiciones:
2. Participar en los proyectos comunales a través del Fondo o mediante la prestación de bienes y servicios
• Contribuir al desarrollo de empresas de servicio comunal

Los proyectos a ser financiados serán identificados por los respectivos Gabinetes Móviles y aprobados por el Ejecutivo Nacional. El aporte al Fondo social se determinará con arreglo a un porcentaje mínimo de los montos contratados según la escala siguiente:

Debemos destacar (memo 2) el punto 1, definición de las EPS donde estipula:

• “En el ámbito petrolero, las EPS son unidades… que tienen la particularidad de de destinar parte de sus ganancias generadas a un reparto equitativo entre sus miembros y otra parte que se transfiere a planes y proyectos de desarrollo social de la comunidad.
• “Privilegiando valores de solidaridad, cooperación, complementariedad, reciprocidad y equidad antes que el valor de la rentabilidad o la ganancia;
• “Estas unidades productivas deben mantener el equilibrio económico que les permita seguir financiando sus operaciones y continuar invirtiendo en el entorno socio-ambiental, en forma sustentable y sostenible…”

Si entendemos “equilibrio económico” bajo el manto general del concepto de “no dar pérdidas” – habría que precisar exactamente este nivel, incluso si dentro de este margen estuviera incluido el porcentaje para el fondo social, que se refiere al monto total del contrato. Esto se enfrenta a determinados paradigmas, como veremos más adelante.

Se concibe que el capitalismo es el egoísmo, y que la generosidad con el prójimo es el socialismo. Veamos algunas reflexiones sobre el proyecto. Advertimos algunas dificultades para su aplicación, planteamos algunas “dudas razonables”, como sigue.

1 La generosidad y el hombre nuevo
Esta cuestión de la generosidad humana la vemos contra-natura, no está en la naturaleza de las cosas . Ahí está la historia de la humanidad. Nosotros hemos aportado la teoría de la hormiga roja, para mostrar el carácter depredador innato de la especie humana, y de todas las especies si a ver vamos.

Se aspira ahora que los hombres cambien, se vuelvan algo más evangélicos , pero más bien los capitalistas, porque se supone que los pobres serán menos generosos.

Al respecto, “el 17 de noviembre de 2005 en la Universidad de La Habana, el Presidente cubano “realizó un discurso que abre un trascendental debate sobre el futuro”. El texto, comentado por el asesor alemán Dieterich , cita:

6.5 “El hombre nace egoísta, porque la naturaleza le impone los instintos… la educación impone las virtudes”, dice Fidel.

“¿Pero en qué grado y en qué condiciones? La evidencia empírica parece indicar que la idea del homo novus solo es válida para las masas en fases transitorias o condiciones de excepción; para estados prolongados solo es valida para minorías, posiblemente un 10 a 15% de una población nacional. Esto por el hecho de que una sociedad no es una realidad fractal, sino una infinidad de sistemas dinámicos complejos que no se dejan organizar ni se auto organizan de manera invariante a toda escala, para cumplir con las fantasías neoplatónicas de los homines novi de San Agustín.”

En otras palabras, lo mismo que decía Pio XI: “no hables de religión a un obrero con hambre”. Seguirá la hormiga roja (la expoliación del prójimo) por mucho tiempo.

2 La eventual reducción de la rentabilidad
Habría así una aparente intención de desmembrar grandes empresas privadas (que concentrarían la mayor parte de las contrataciones actuales), y distribuir los montos de las obras en una multitud de pequeños empresarios cooperativos que acepten mandatoriamente que parte de las ganancias van a obras comunales; y que además, el nivel de rentabilidad está solamente limitado al “equilibrio económico “ – aún por definir.

Al respecto acota un profesor de la especialidad, en la UCV:

“Toda organización dependiente de otra y más si lo es del Gobierno, y con claros intervensionismos políticos, fracasará”, pronostica. “Estas empresas representan la manera como los socialismos estatistas integran en sus procesos a los productores de manera compulsiva, siempre negando la participación protagónica y la autogestión que destaca la Constitución. Los venezolanos que las constituyen, sin duda, lo hacen más por necesidad que por convencimiento y sólo se sostendrán del financiamiento gubernamental”, considera Bastidas .

3 El socialismo “cristiano”
No necesariamente se debe uno remitir a las escrituras para criticar el egoísmo natural de la humanidad. Veamos lo que dice la Doctrina Social de la Iglesia :
265 Los Padres de la Iglesia jamás consideran el trabajo como opus servile , - como era considerado, en cambio, en la cultura de su tiempo- , sino siempre como opus humanum, y tratan de honrarlo en todas sus expresiones… El cristiano está obligado a trabajar no solo para ganarse el pan, sino también para atender al prójimo mas pobre, a quien el Señor manda dar de comer, de beber, vestirlo, acogerlo, cuidar y acompañarlo (cf. Mt 25, 35-36; Cf. San Basilio Magno, Regulae fusius tractatae, 42: PG 31, 1023-1027; San Atanasio de Alejandría, Vita S. Antonii, c.3:PG 26, 846).

Dice sin embargo la Doctrina Social sobre las ganancias:

“La Iglesia reconoce la justa función de los beneficios, como índice de la buena marcha de la empresa. Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente...”

Otro tema conexo es el relativo a las “limosnas compulsivas” dentro de la cristianidad. Recordemos de las encíclicas:
CARIDAD O LIMOSNA §301. No será, pues, superfluo examinar de nuevo y profundizar bajo esta luz los temas y las orientaciones características, tratados por el Magisterio en estos años. Entre dichos temas quiero señalar aquí, la opción o amor preferencial por los pobres. Esta es una opción o una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia. Se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes.

(Sollicitudo Rei Sociales, n. 42)

4 La cuestión de la plusvalía
Como algunos marxistas siguen insistiendo en lo de la plusvalía y que “las empresas son de sus trabajadores” repetimos que actualmente pocas empresas se apropian de plusvalía en el sentido de 1848, sino que, especialmente en las empresas del Estado, el trabajo se apropia de la plusvalía del capital, es al revés, vistos los beneficios de la contratación colectiva. Incluso hay aumentos del capital, como en PDVSA, derivados de las bondades del mercado , donde los trabajadores ni se enteran.

5 Los apoyos comunales y los impuestos existentes
Terminamos nuestras “dudas razonables” con un comentario sobre las obras comunales. Son financiamientos extraídos directamente de las empresas, o sea que se deducen de la remuneración conjunta del capital y de los trabajadores, pero básicamente del capital, porque los “trabajadores nuevos” producto de los hombres nuevos todavía no han llegado.

Se trata evidentemente de una imposición gratuita que habría que atender por las exigencias requeridas para lograr un trabajo, como una reducción de los beneficios, que podría considerarse como un impuesto adicional, cuyo destino no está en las manos de las empresas contratistas. Una acción medio poética, digamos.

En resumen nuestras dudas se refieren a que las medidas para “redistribuir el ingreso” afectan el motor esencial de la actividad capitalista que es la obtención de beneficios por la inversión del capital en empresas de construcción o consultoría.

Que al no obtener los beneficios esperados de su inversión en este sector tendrían que orientarse hacia otras actividades que ofrecieran un rendimiento aceptable, quizás en otras áreas menos convenientes a la producción nacional y al bienestar colectivo.

Normalmente la medida tradicional para la redistribución del ingreso era el impuesto sobre la renta, pero parece que no son suficientes, hay todavía quejas. Y se desean instrumentar otros mecanismos más expeditos, pero también más contraproducentes.

Anexo

Para que se entretengan los lectores, prece oportuno copiar algunos trozos del trabajo de Gertrudis Himmelfarb , titulado “La idea de la compasión: la Ilustración Británica vs. la Francesa”.

Porque si la política de la compasión, tal como se entiende habitualmente, es un fracaso, la compasión misma, como principio de comportamiento, no lo es. En realidad, la compasión es la base de una ética social con un linaje muy honorable. Se retrotrae, por lo menos, hasta el judaísmo y cristianismos antiguos ha llegado hasta nosotros en esa forma híbrida conocida como la tradición judeocristiana. Modernamente, la virtud religiosa de la compasión se ha trasmutado en una virtud secular, y un deber privado se ha convertido en una responsabilidad pública. Esto fue un singular logro de la Ilustración Británica – la Británica, no la Francesa.

Los británicos no tenían philosophes, tenían "filósofos morales". Adam Smith era "Profesor de Filosofía Moral" en la Universidad de Glaslow, como lo había sido Francis Hutcheson antes de él y como lo fue Thomas Reid después. El término también se aplica a los que no tenían ese título académico pero estaban comprometidos en la misma empresa filosófica – principalmente el tercer Earl de Shaftesbury, que tuvo la distinción de ser el padre de la Ilustración Británica. La colección de ensayos de Shaftesbury, incluyendo un famoso ensayo sobre la virtud, apareció en 1711 y tenía 10 ediciones para fin de siglo. El fue quien hizo populares los conceptos claves del discurso filosófico y moral británico de todo el siglo – "virtudes sociales", "afectos sociales", "afectos naturales", "sentido moral", "sentimientos morales", "benevolencia", "simpatía" y "compasión".

Un año después de la muerte de Shafsbury, Bernard Mandeville le rindió un involuntario tributo lanzando el más serio y sistemático ataque contra su filosofía. La Fábula de las Abejas se publicó en 1714, su subtítulo era "Vicios Privados, Beneficios Públicos", y era un manifiesto contra Shafsbury. La sociedad, alega Mandeville, no se basa ni en "las cualidades amistosas y los benévolos afectos" de la naturaleza humana ni en sus facultades de "razón y auto-negación" sino más bien en "lo que llamamos maldad en este mundo moral así como natural". La maldad es "el gran principio que nos hace criaturas sociales, la sólida base de todos los empleos y oficios sin excepción". Con un fino sentido de imparcialidad, Mandeville aplicó esta biliosa concepción de la naturaleza humana a los pobres y ricos por igual. Pero era particularmente pertinente para los pobres porque eran ellos los que mostraban "tan extraordinaria proclividad a la vagancia y el placer" y nunca trabajarían "a no ser que se vieran forzados por una inmediata necesidad".

Aunque los filósofos morales estaban invocando un sentido moral innato como base de su benevolencia, los predicadores metodistas estaban inculcando un evangelio religioso de buenas acciones. "Los pobres son los cristianos’’, proclamaba John Wesley, y procedía a hacer de ellos su misión especial. Sus pobres, por otra parte, no eran sólo los "merecedores" y "respetables" pobres que eran los mejores candidatos para la conversión. El hacía un esfuerzo particular para buscar a "los desterrados", los "olvidados", los "más flagrantes, endurecidos y desesperados de los pecadores". Nadie estaba más allá de la salvación, nadie era demasiado pobre, corrompido o incivilizado como para no poder alcanzar el nivel espiritual y moral merecedor del nombre de cristiano. Los pobres no eran los únicos objetos de redención espiritual; eran los beneficiarios del mensaje social de Wesley. El cristianismo, declaró, es "esencialmente una religión social". Uno de sus mejores y más repetidos sermones fue sobre el tema, "Gane a todos los que pueda… salve a todos los que pueda… dé todo lo que pueda". Los metodistas distribuyeron alimentos, ropas y dinero a los necesitados, hicieron "visitas" a los enfermos y a los presos en las cárceles, establecieron fondos de préstamos y trabajaron en proyectos para los desempleados, fundaron hospitales, orfelinatos, sociedades de amistad, escuelas, bibliotecas y otras empresas filantrópicas, y jugaron un papel destacado en los movimientos a favor de las reformas de las prisiones y de la abolición del tráfico de esclavos. Wesley mismo era un apasionado del tema de la esclavitud: "esa execrable villanía". "Un africano", escribió, no era "en ningún sentido inferior al europeo". Si lo parecía, era porque los europeos lo habían dejado en situación de inferioridad, despojándolo de "todas las oportunidades de mejorar en conocimiento o en virtud".

La filosofía moral y el evangelio religioso adquirieron un poderoso aliado en la nueva economía política. Adam Smith, que combinaba los papeles de filósofo moral y economista, eran tan conocido en su época por La Teoría de los Sentimientos Morales como por La Riqueza de las Naciones. Se acostumbraba pensar que los dos Smith eran incongruentes, los alemanes lo llamaban "Das Adam Smith Problem". Recientes estudios académicos han resuelto el problema: ahora los dos Smith están firmemente unidos. El economista Joseph Schumpeter se quejaba de que Smith estaba tan poco educado en la tradición de la filosofía moral, derivada del escolasticismo y la ley natural, que no podía concebir una economía per se, una economía divorciada de la ética y la política. Es una buena observación aunque no necesariamente una crítica. La Riqueza de las Naciones es, en si misma, un ejercicio en filosofía moral, como es evidente de su retórica: la denuncia del "clamor y sofismas", "los impertinentes celos", "la mezquina rapacidad", "los mezquinos y malignos expedientes", "los interesados sofismas" y las "interesadas falsedades" de esos comerciantes y fabricantes que adoptaron "la vil máxima de ‘todo para ellos y nada para los demás"’, y que promovieron sus propios intereses a expensas de "los pobres y los indigentes".

Si la "benevolencia" y la "compasión" eran palabras claves de la época, también lo eran "filantropía" y "filántropo". Este último término se aplicaba a los caballeros –John Howard, Jonas Hanway, Thomas Gilbert y otros- que hicieron de la filantropía una profesión voluntaria a tiempo completo. Hubo sociedades para todo tipo de propósito meritorio: para "Promover el Conocimiento Cristiano" (por medio de las escuelas caritativas, entre otros), por "Mejorar la Condición y Aumentar las Comodidades de los Pobres", para la abolición del comercio de esclavos, para el cuidado de los huérfanos abandonados, los marineros enfermos y lisiados, los huérfanos de los clérigos, las prostitutas, los ciegos, los sordos y los mudos

Rosseau, al que generalmente se le acredita la idea de la compasión, hablaba con mayor frecuencia de "piedad" y le dio un papel ambiguo en la sociedad. En el Discurso Sobre los Orígenes de la Desigualdad, la piedad sólo aparece como un "sentimiento natural" en el estado de naturaleza, donde contribuye a la preservación de la especie al moderar la fuerza del amor por uno mismo (amour de soi meme). En la sociedad civil, sin embargo, la piedad es reemplazada por el sentimiento "faccioso" de la vanidad (amour propre), que destruye tanto la igualdad como la libertad, sometiendo a la humanidad al "trabajo, la servidumbre y la miseria". Al revisar los Discursos, Adam Smith criticó a Rosseau por compartir el punto de vista de Mandeville de que "en el hombre no hay ningún poderoso instinto que necesariamente lo determine a buscar la sociedad por si misma", y que la sociedad misma es un instrumento de "los astutos y los poderosos" que quieren mantener su superioridad sobre los débiles.

La gente no podía ser educada porque no podía ser ilustrada; y no podía ser ilustrada porque era incapaz del tipo de razón que los philosophes entendían era la esencia de la Ilustración: estaban demasiado hundidos en el pantano de los prejuicios, las supersticiones y las irracionalidades de la religión. Este era el gran enemigo: l’infame. La Religión, le escribió Voltaire a Diderot, "tiene que ser destruida entre la gente respetable y dejada a la canaille… para la que fue hecha". Diderot estuvo de acuerdo. Los pobres eran "imbéciles" en materia de religión, "demasiado idiotas –bestiales- demasiados miserables y demasiado ocupados" para ilustrarse a si mismos. Nunca cambiarían: "La cantidad de la canaille siempre es más o menos la misma".

No ha sido un historiador sino un filósofo moderno el que ha hecho de la Revolución francesa una revolución social, con una ética social y una agenda consciente y francamente revolucionaria. Para Hannah Arendt, la Revolución "nació de la compasión" por "las clases bajas", les miserables. Esto "pasión de compasión", originalmente articulada por Rosseau y puesto en práctica por su discípulo Robespierre, inevitablemente culminó en el Terror, porque esa pasión respondía sólo a "la necesidad, las urgentes necesidades del pueblo", sin dejar espació para la ley o el gobierno, para la libertad y ni siquiera la razón. De esta forma los Derechos del Hombre tenían que ceder antes los Derechos de los Sans-Culottes, y el "despotismo de la libertad" al "bienestar del pueblo".

Esta una lectura conmovedora pero fantasiosa de la historia. La Revolución no fue una revolución social, y el Terror no se instituyó para el bienestar del pueblo sino para "la seguridad pública", la seguridad del régimen. La República de la virtud no celebraba la virtud de la compasión sino de la razón: una razón elevada y abstracta que denigraba la razón práctica de la gente ordinaria. Su profesión de igualdad era igualmente abstracta, no le confería ninguna igualdad real al populacho. "Le peuple", en cuyo nombre Robespierre estableció la República, no era el pueblo en ningún sentido ordinario, y todavía menos les miserables, sino un "pueblo" abstracto, singular, representado por una singular y abstracta "voluntad general". Robespierre pudiera haber estado citando a Rosseau cuando dijo, "El pueblo siempre vale más que los individuos… El pueblo es sublime pero los individuos son débiles".

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