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Sección: Economía y Petróleo
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Alcasa, la quiebra anunciadaDamian Pra/Tal cualJueves, 2 de septiembre de 2010
Eran los inicios de febrero de 2008 y Rodolfo Sanz acababa de llegar a la presidencia de CVG y al Mibam. Tras un recorrido por las empresas del sector aluminio el hoy ex ministro soltó una frase que quedará para la pequeña historia de Guayana: “Estas empresas básicas llegaron al llegadero”. La impactante afirmación causó curiosidad pues el funcionario llegaba a suplir a otros de su mismo partido y de su mismo gobierno ya que los antecesores, presuntamente responsables directos de que esas empresas estuvieran “en el llegadero”, eran, en orden precedente, José Khan, Víctor Álvarez y Francisco Rangel Gómez. Dos años y medio más tarde, lo que duró la gestión de Sanz, esas empresas están mucho más hondo “en el llegadero” que como estaban en aquel febrero de 2008. Esta semana en Alcasa se han levantado reclamos y protestas internas que incluyen al sindicato Sintraalcasa como totalidad, es decir, a los directivos que son del PSUV y también a los de la oposición democrática. También hay reclamos en Venalum, Bauxilum y Carbonorca. “Alcasa está hoy produciendo no más de 9 mil toneladas mensuales de aluminio, pero 7 mil de ellas hay que entregarlas a las transnacionales Glencore y Noble sin recibir por ello pago alguno”, reclama Henry Arias, director laboral electo por los trabajadores y quien ahora es candidato de la Unidad en el circuito 2 de Bolívar. “Ese convenio fue firmado por el gobierno y el Mibam y es el que dio origen a la cuenta de los 500 millones de dólares que manejaba Sanz en un banco ruso en el Líbano”, refiere Manuel Díaz, presidente del sindicato de profesionales de Venalum, Sutrapuval, quien siendo militante del PSUV ha sido persistente en denunciar el caso. Fue un contrato mediante el cual Venalum y Alcasa deben entregar varios miles de toneladas mensuales durante cuatro años pero parte del dinero que derivaría de esa venta fue entregado por adelantado por las transnacionales al Mibam mediante un depósito por los 500 millones de dólares en la cuenta del GazpromBank en el Líbano, aunque informaciones y denuncias posteriores han revelado que el dinero fue transferido a un banco en Franckfort. De nada de eso ha informado el gobierno con transparencia. Todo lo que se sabe es “por los caminos verdes”. “Nunca se supo en qué usaron ese dinero o parte de él”, insiste Díaz, “pero tenemos pruebas -y muestra copia de un estado de cuenta- de que un remanente importante fue transferido a una cuenta que maneja el Fonden, bajo responsabilidad del ministro Giordani”. Díaz, igual que los dirigentes de Sintraalcasa, reclama que “ese dinero venga a Guayana, a la industria del aluminio, porque finalmente es el valor del aluminio que producimos”. Todos insisten en que tanto Alcasa como Venalum requieren inversiones, pago de deudas con proveedores y con los trabajadores. Según Fernando Serrano, director laboral de Venalum, la parte del contrato que corresponde a esa empresa llegó a junta directiva mediante un memorándum firmado directamente por el presidente Hugo Chávez que ordenaba aprobarlo. En Alcasa, sin embargo, habría sido aprobado por el anterior presidente de la empresa sin convocar a la directiva, denuncian Arias y Diego Castro, los directores laborales, lo cual convertiría en ilegal dicho contrato. Por eso Sintraalcasa reclama cesar el suministro a las transnacionales. EMPRESA EN LA LONA
“En Alcasa no hay coque petrolero ni coque metalúrgico. No hay creolita, ferrosilicio ni alquitrán anódico. Tampoco bloques catódicos ni fluoruro de aluminio. Mucho menos hay ‘baño electrolítico’ ni arrabio. No hay nada. Y ningún proveedor extranjero quiere seguir vendiendo debido a las enormes deudas”, denuncia Diego Castro. Las deudas de Alcasa son tan grandes que sólo a Bauxilum se le deben 1.500 millones de bolívares fuertes y a Edelca 542 millones. A proveedores del exterior les adeuda 210 millones de dólares, mientras sus deudas y pasivos laborales ascienden a 820 millones de bolívares fuertes. Y el futuro es aún más difícil porque la empresa, que ya era obsoleta y poco productiva en 1998, hoy opera solamente con 227 celdas de reducción del total de 626 que tenía pues 230 desaparecieron con el cierre definitivo de las Líneas I y II por orden gubernamental en diciembre de 2009 y otras 179 de las Líneas III y IV están dañadas o fuera de servicio. De la capacidad instalada de 205 mil tons/año de Alcasa, este año apenas se podrá llegar a 90 mil toneladas. RATÓN DE LABORATORIO
La inversión jamás se hizo y por el contrario el gobierno la usó para ensayos socio-políticos como el de la “cogestión obrera” de 2005-2007 que llevó a Alcasa desde pérdidas de 80 mil millones en 2005 a 980 mil millones (de los viejos) en 2008.
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