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Sección: Economía y Petróleo
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Obscuridad en casaFrancisco LayrisseMiércoles, 10 de junio de 2009
Nos trae la prensa internacional el desagrado vivido por nuestro Presidente durante su reciente visita al Brasil, cuando indiscretos micrófonos recogían las seguridades que se daban sobre las no estatizaciones a empresas brasileñas que con motivo de los acuerdos que allí se discutían, acordasen operar o continuar operando en Venezuela. En días previos a esta visita al Brasil, la onda estatizadora del gobierno venezolano se había llevado por delante el esfuerzo de muchísimos años de pequeños, medianos y grandes empresarios venezolanos vinculados al sector de servicios petroleros, tanto en oriente como en el occidente del país. De igual modo en esta onda estatizadora cayeron empresas transnacionales emblemáticas en el área de compresión de gas e inyección de agua. Las dificultades de caja que han venido atravesando las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana ya desde hace más de un año han quedado opacadas cuando esta nueva onda estatizadora alcanzó a las empresas procesadoras de mineral de hierro, llamadas briqueteadoras. Todos estos eventos juntos, fueron demasiado para el poderoso Grupo Techint; si bien habían logrado una exitosa negociación a raíz de la estatización de sus intereses en Sidor, y se aprestaban a una nueva negociación, el gobierno argentino había declarado que estaba seguro de que habría una compensación justa para los inversionistas argentinos en Venezuela. Nunca se sabe a ciencia cierta qué puede salir de una negociación entre partes tan dispares, pero lo que era absolutamente intolerable para el gentilicio argentino era el trato discriminatorio ante sus pares brasileños, lo que motivó la solicitud de aclaratorias por parte del gobierno argentino y la consiguiente petición de los industriales argentinos solicitando negar el ingreso de Venezuela al Mercosur. Los distintos gobiernos de Argentina, España, Colombia, Brasil, Perú, EEUU, Francia, Reino Unido, Italia, Portugal, etc.. Exigen y reclaman un trato justo y apegado tanto a las leyes venezolanas como a las leyes internacionales para los naturales de esos países y sus propiedades, así como también para sus personas jurídicas que hayan realizado inversiones en Venezuela. En el argot internacional se habla de las inversiones españolas, inversiones norteamericanas, inversiones colombianas, inversiones francesas, etc., y prácticamente se les reconoce como si fuesen inversiones de Estado, aun cuando en estricto sentido de la palabra no lo sean. Son inversiones hechas en Venezuela por personas naturales o jurídicas de otros países. En el caso de los empresarios venezolanos la indefensión es total, el gobierno venezolano lejos de ser su gobierno se constituye en su enemigo y los órganos del Estado distintos al Ejecutivo simplemente callan. La costa oriental del lago de Maracaibo vive del sector conexo a Pdvsa. El mismo es estatizado y la gente cree que nada pasará, que eso no es con ellos, que todo seguirá más o menos igual. Uno de los grupos industriales más importantes y mejor gerenciados del país, como lo es el Grupo Sivensa, quienes invirtieron su dinero y esfuerzo, desarrollaron tecnología y gerencia única en el mundo, es avasallado por una onda estatizadora en sus plantas de briquetas, ante el silencio del país. Pues no quiero incluirme en ese silencio. |
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