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Sección: Economía y Petróleo
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Ecología – La crisis económica crea oportunidades y peligros ambientalesRoberto Palmitesta D.Sábado, 11 de abril de 2009
La ineludible crisis financiera podría frenar el calentamiento global al reducir el consumo energético pero también podría posponer el desarrollo de energías renovables con el consiguiente perjuicio ambiental. La crisis económica que vive el mundo en el último año tendrá seguramente un impacto significativo en la otra gran crisis que enfrenta el planeta, la ecológica, relacionada con el calentamiento global y el cambio climático. En efecto, muchos analistas temen que será difícil invertir ahora en energías renovables, con las que contaban los expertos para moderar las emisiones de CO2, ya que las prioridades financieras de las naciones estarán centradas en la reactivación de las industrias ya instaladas, con poca propensión a invertir en proyectos energéticos de dudosa rentabilidad, que ahora no pueden competir con un petróleo barato. En otras palabras, los problemas ecológicos parecen pasar a segundo plano ante la apremiante necesidad de estimular la economía y proveer de empleos a la población, justo cuando –por falta de inversión y mercados menos atractivos— muchas empresas han reducido sustancialmente su personal. Sin embargo, la mayoría de los ecologistas piensan que descuidar el ambiente sería un gran error, ya que de no atajarse a tiempo los problemas asociados con el calentamiento global, éstos pueden empeorar hasta tal punto que se hagan inmanejables en el futuro, o tener un costo mucho mayor para controlarlos. De este modo, los ecologistas piensan que las ultimas resoluciones internacionales de Bali, Copenhague y Poznan para ir preparando el terreno a un nuevo protocolo de Kyoto serán ignoradas por un tiempo hasta que los gobiernos y las empresas tendrán suficientes fondos para cubrir las inversiones necesarias para desarrollar energías renovables, mejorar la eficiencia energética y establecer mejores controles para las emisiones contaminantes. Así los famosos objetivos 20-20 (20 % de energía renovable para el 2020) a que apunta la Unión Europea, podrían posponerse indefinidamente mientras se sale de los complejos enredos financieros y económicos. Una oportunidad incomparable La tesis de Obama estuvo muy influenciada por la campaña que está haciendo el ex vicepresidente Al Gore, ahora un notorio activista de la conservación ambiental, y quien seguramente fungirá de asesor extraoficial al nuevo mandatario. Se espera que Gore presione --con su bien ganado prestigio-- para que Obama implemente las acciones que ha estado proponiendo durante esta década en pro de la reducción de emisiones que generan el calentamiento global. Queda por ver si Obama podrá acometer esas reformas en medio de la crisis económica y los complejas retos internacionales que ha heredado (Mediano Oriente. Afganistán, Irak, Irán. Pakistán) que estarán también en el plano prioritario por sus implicaciones sobre la seguridad nacional y el equilibrio geopolítico. No hay tiempo que perder Un hecho interesante es que desde el seno de los mismos países avanzados existe una cierta indiferencia a los efectos negativos de la crisis económica, y muchos creen que no les molestará reducir un poco su nivel de vida y el consumismo en aras de un ambiente más saludable. Obviamente, no piensan así en muchos países subdesarrollados, donde el consumo se hace mayormente en productos de primera necesidad, y por ende la crisis económica se convierte en un problema de supervivencia, al aumentar el riesgo de desnutrición (o incluso de hambrunas), sin contar un deterioro de sus magra calidad de vida por el menor acceso a servicios básicos. El derroche programado Nos referimos al uso excesivo e irresponsable de equipos como computadoras, electrodomésticos, automóviles y aviones, entre otros, mientras que no se presta atención al derroche de materiales como madera, papel, textiles, vidrio, plásticos, etc., muchos de los cuales podrían reusarse o reciclarse, o incluso evitar su uso. Esto, sin contar el derroche evidente de recursos vitales como el agua potable y el gas y la electricidad, que se malgasta en algunas regiones o urbanizaciones mientras escasea en otras. En el centro del dilema del desarrollo está la disponibilidad y el costo de la energía, que interviene como un actor fundamental en promover o retardar los cambios necesarios. Así, la crisis económica ha causado una rebaja sustancial en los precios del petróleo, pero este mismo factor no sólo inhibirá las inversiones necesarias para encontrar y mantener los yacimientos, o construir nuevas refinerías, sino que inhibirá el desarrollo de combustibles alternos a los fósiles ( incluyendo la energía nuclear), que actualmente cuestan mucho más que los derivados del petróleo por estar en una etapa incipiente. En efecto, muchas de las energías alternas contaban con un precio del petróleo mayor que los $ 80 el barril para poder competir, y ahora tendrá que esperarse a que el crudo vuelva a superar ese nivel, lo cual podría no suceder en meses o quizás años, a menos que ocurra una seria crisis de suministro por razones geopolíticas o catástrofes ambientales. La crisis y el consumo de combustibles La construcción de nuevas y costosas plantas nucleares, que ahora se consideran instalaciones “verdes” por su bajo potencial contaminante, están siendo pospuestas en espera de que aumente el petróleo, ahora más competitivo, de otro modo no se ve un retorno razonable a su inversión. Y aún si los agrocombustibles se desarrollaran masivamente, como piensa hacer el gobierno de Obama, esto hará que muchos terrenos agrícolas se usen para fines energéticos, sustituyendo los cultivos alimentarios y causando una mayor deforestación (con su daño ecológico), todo mientras se causa un indeseable aumento de los precios de los alimentos, como ha estado sucediendo en estos últimos años. Se acercan decisiones complejas Sólo el futuro dirá en que dirección se encaminará el mundo después del trauma que significa la crisis económica que atraviesa el planeta, pero la mayor parte de la humanidad esperaría que haya suficiente visión y sensatez para reactivar las economías con criterios ecológicos mas sanos y sustentables, y que la crisis sirva –además de lección oportuna-- para estimular cambios fundamentales en hábitos de consumo, y promover el ahorro y la eficiencia energética. Ojalá que, como toda crisis creada por el hombre, la actual coyuntura económica y ambiental sirva de aprendizaje y estimule un uso más racional de la energía y materias primas, lográndose al final una evolución positiva hacia economías sustentables y menos contaminantes que las actuales. rpalmi@yahoo.com |
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