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Opinión y análisis

Argentina 1, EEUU 1
Alejandro Puente

 
Jueves, 13 de diciembre de 2001

No se asuste, el mundial de fútbol no ha comenzado. Tampoco se equivocó de sección, esto es Economía & Finanzas y el titular hace referencia al actual régimen cambiario argentino, que por los vientos que soplan, está a punto de ser sustituido.

Pocos derrumbes han sido tan anticipados como éste, y aunque De la Rua y Caballo sigan diciendo que la moratoria es un canje voluntario de deuda y el control de cambios una restricción transitoria a los retiros de dinero ya nadie les cree. Ni el FMI, que como coautor del experimento, ha tardado demasiado en reconocer su fracaso. Una actitud muy humana por lo demás, como la de la mayoría de los que en un momento creyeron ver en la caja de conversión la solución a los males económicos del sub continente y que hoy tratan de dar mil y una explicaciones, la más curiosa de todas: que el régimen de paridad no funcionó por la falta de disciplina del Gobierno de De la Rua, ¡Después de todo lo dicho y escrito acerca las ventajas disciplinadoras de la convertibilidad! Además, qué injusto con De la Rua, por poco carismático que sea no merece que le culpen de algo que hace años se veía venir

Pero mi intención no es hacer leña del arbol caído, es advertir sobre la inconveniencia de optar por el régimen que parecen favorecer las autoridades argentinas: la dolarización.

Efectivamente, todo parece indicar que este país se dirige hacia la plena dolarización, luego de un ajuste cambiario que aun está por determinarse. De darse esto, los padres de la convertibilidad habrán dado una muestra más de terquedad, y Argentina otro paso en la dirección errada. Mi pronostico es que en algunos años nuevamente el país estará apreciado y con menos grados de libertad para revertir esta situación. Bueno, es normal que si usted no es economista se pregunte ¿Pero cómo sobrevaluado, si su moneda va a ser el dólar? Muy sencillo, a largo plazo el tipo de cambio refleja la productividad relativa entre dos economías y, en este caso, va a reflejar la productividad relativa de lo que podremos llamar la zona del dólar (conformada por EEUU, Panamá, Ecuador, El salvador y Argentina) y el resto del mundo. Por supuesto, la productividad de la zona del dólar va a ser un promedio (ponderado por el tamaño de la economía, o más precisamente el comercio exterior) de la productividad de los países de dicha zona. Y adivinen hacia dónde va a estar sesgada esa productividad ¡exactamente! Hacia la productividad del país dominante, EEUU.

Ahora, la productividad de Argentina puede crecer igual, más rápido o más lento que la de EEUU, pero, con el perdón de los argentinos, yo me inclino a pensar que el crecimiento va a ser más lento. Bueno, si alguien tiene dudas que le pregunte a los europeos. Los perseverantes de la caja nuevamente nos dirán: bastará con variaciones compensatorias en los salarios, pero debería haber quedado claro que hay ciertas rigideces para los ajustes a la baja. Para mi el problema más claro es el de coordinación, porque en este régimen si la productividad del país crece a una velocidad inferior a la del país dominante y emisor de la moneda, y usted es el ministro de economía, tiene que convencer a todo el mundo que acepte rebajas salariales y claro, hay gente que no acepta que le digan que es poco productiva. Estrictamente, no habría un problema si en EEUU los salario aumentan al ritmo de la productividad, pero ¿qué pasa si, por ejemplo, Brasil devalúa? Lo más probable es que a EEUU no le pase nada, pero Argentina sí se va a apreciar.

¿Y qué va a pasar con la apreciación? Bien, en un país que se aprecia por razones diferentes a aumentos de su productividad el aparato productivo tiende a sesgarse hacia el sector de los no transables. De manera que mi segundo pronostico es que si siguen por este camino Argentina no se va a convertir en Hong Kong, ¡se va a convertir en Panamá! Y con todo respeto por los panameños, Argentina es una economía diez veces más grande y merece un papel más protagónico en el mundo.

Ahora bien, ¿cuáles son las alternativas? Hace unos días, en un seminario realizado en la CAF, Ricardo Hausman y Pablo Guidiotti señalaban acertadamente que en una economía dolarizada de facto, los grados de libertad de la política monetaria son mínimos. Igualmente, concuerdo plenamente con el planteamiento de Hausman en el sentido de que la economía mundial se dirige hacia unas pocas monedas y que hay mucho que ganar con esto, tanto en el plano del financiamiento como en la reducción de los costos de transacción.

Es decir que estamos descartando las dos opciones en que básicamente se han agrupado los economistas en esta discusión. Particularmente pienso que la zona del Mercosur debería adelantar con mayor sentido del compromiso y coresponsabilidad una estrategia de convergencia macroeconómica que hiciera posible una moneda regional. En el intertanto, Argentina debería establecer un régimen que haga más viable esta estrategia, por ejemplo, devaluar y luego mover el tipo de cambio con base en un objetivo de inflación entre el 3-5%.

Ahora bien, si Estados Unidos avanza con decisión hacia una mayor apertura económica y hacia una mayor movilidad de factores, y se crean las instituciones que resuelvan el problema del señoriaje y del prestamista de última instancia, bienvenida sea la dolarización.

Con todo y la mala experiencia que tenemos en la región en el tema de la integración, creo que es más fácil adelantar esta opción que esperar a que EEUU asuma el liderato para una dolarización efectiva y eficiente.

Por último, debo agregar que como fanático del fútbol, pienso que un bi campeón mundial como Argentina merece un trato mejor que el de conejillo de indias.

E-mail:apuente@urbe.arq.ucv.ve

 

 

 
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