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Sección: Economía y Petróleo
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De hambre y de hombresAriel SegalDomingo, 22 de noviembre de 2009
El gesto de un día de ayuno para llamar la atención sobre las muertes por inanición en el mundo tiene una importancia simbólica, pero en la práctica, lamentablemente, la promoción una “huelga de hambre” mundial contra el hambre convocada por la FAO (Organización para la Agricultura y la Alimentación), el pasado fin de semana, no tendrá mayor repercusión, como tampoco la tuvo el Live 8, en el 2005 con conciertos organizados para combatir la pobreza en África, o el apagón mundial del 28-03-2009, al que se aunaron populosas ciudades del mundo contra los factores humanos que producen el Cambio Climático. El ayuno de este fin de semana no servirá de nada, pero no por eso hay que dejar de hacer este tipo de gestas, pues es la misión de aquellos a quienes por los cargos que ocupan en grandes e ineficientes organismos mundiales como la ONU, la OEA, etc., les corresponde ser los portavoces de los más indefensos y desamparados habitantes de la tierra. En este caso, la idea del director de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, de dedicar un día de ayuno, al menos logrará que por un día, los mil millones de hambrientos crónicos – que, según cifras de su organización, de prevalecer la tendencia, serán 10 mil millones para el 2050 - sean mencionados, al menos como cifra, por medios de comunicación. Políticos, artistas, actores y otras figuras públicas se unieron el fin de semana, con motivo de la Cumbre de Seguridad Alimentaria que se realizó en Roma, a esta iniciativa que de alguna manera apela a una práctica que antiguas religiones utilizan para que sus creyentes compartan un estado común de espiritualidad, y para que, a través de la conciencia de la fragilidad de nuestros cuerpos, la persona se sensibilice ante el sufrimiento de los demás: el ayuno. Desde la antigüedad el ayuno es parte central de festividades como el Yom Kippur o Día del Perdón del pueblo judío; lo es para varias religiones orientales de carácter más contemplativo, y la abstinencia temporal de carne roja fue adoptada por algunas denominaciones cristianas. Posteriormente, también los musulmanes promovieron el ayuno en el mes de Ramadán como instrumento de devoción y cohesión social. El ayuno como medio de lucha política es más reciente, aunque algunos arqueólogos aducen que el llamado Papiro de la Huelga de la época del Faraón Ramses III, en el siglo 12 AC., se refiere a una ayuno voluntario promovido por artesanos y obreros enojados de que su actividad laboral se multiplicara sin que el gobernador de Tebas les pagara a tiempo. Desde entonces la huelga de hambre se convirtió en una manera de lucha por objetivos políticos o sociales, que se diferencia del ayuno, porque quien deja de alimentarse está dispuesto a asumir la posibilidad de morir en el intento, como el Mahatma demostró en varias ocasiones, o en 1981 el rebelde católico Bobby Sands, y diez activistas del Ejército Republicano Irlandés (IRA), fallecieron luego de 66 días sin consumir comida como protesta por la causa nacional de Irlanda del Norte. El problema del hambre, se debe analizar según cada caso, puesto que se utiliza como instrumento de dominación política. Fue el caso de las hambrunas de 1932 y 1933 que Stalin provocó artificialmente en la ex-Unión Soviética para purgar a sectores de la población a los cuales consideraba enemigos (unas 3.5 millones de víctimas); o el de un proyectos ideológicos delirantes como el del “Gran Salto Adelante” de Mao Zedong en China, que condujo a la muerte por inanición a más de 20 millones de personas. Hoy el hambre se usa como arma política instrumentada por Señores de la Guerra, por demagogos que destrozan, en nombre de fanatismos ideológicos o religiosos, la infraestructura agropecuaria de sus naciones, y en algunos casos, ocurre por la por problemas climáticos y sequías. A la FAO le corresponde trabajar para que el mundo desarrollado se preocupe de ayudar, tecnológica y humanitariamente, a las victimas del hambre por cualquiera de sus causas, pero a Diouf - que como africano conoce de cerca el asunto - le toca convencer a los gobiernos poderosos del mundo, que es su actitud, la de grandes corporaciones, y la de la ineficiencia o ausencia total o parcial de Estado en varios países, la causa principal del problema y por lo tanto la solución es principalmente política. Leon Tolstoi escribió que “antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no está muriendo de hambre”, y sus palabras son aun más vigentes en momentos cuando algunos declaran guerras insensatas, o se arman descontroladamente, en lugar de luchar sin descanso contra la pobreza y el hambre. |
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