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Opinión y análisis

El mundo en recesión
Y de repente, el mundo cambió
Simón Saba (*)

 
Jueves, 27 de diciembre de 2001

Hace un año, parecía que el mundo estaba por fin alcanzando la perfección, especialmente la parte desarrollada (o rica) del planeta en materia económica. Ahora, las proyecciones van a la baja en todo el mundo ...

pero no seamos tan pesimistas donde no debemos, ni tan optimistas donde tampoco debemos ser. Lo importante que trascendió a la luz pública fue un problema de faldas ("relaciones impropias"). Ello se debe a que, como decían antiguamente, cuando un molino está bien, no hace ruido, y por lo tanto, nadie se entera que existe ni se da cuenta que está trabajando, a pesar de su tamaño; en cambio, en lo que se daña, todo el mundo se da cuenta, hace mucho ruido, y de repente aparece a la vista de todos el gigante que antes era invisible.

Cuando la mayor economía estaba bien, para la mayor parte del público parecía no existir. Los temas más importantes tratados en Estados Unidos en el gobierno de Clinton fueron el asunto de los homosexuales en las fuerzas armadas, y después los casos de Paula Jones y Monica Lewinski.

Las medidas perfectas

El mismo Clinton llegó a felicitarse en una cumbre europea (donde expresó lo que sentía "a calzón quitao") al decir que, en materia económica, estaban tomando las decisiones adecuadas en el momento oportuno. Y en efecto, 9 largos años de expansión económica (que habían seguido a una corta recesiónen el gobierno del primer George Bush, precedida a su vez por una larga expansión del gobierno de Ronald Reagan) daban la impresión de que la fortaleza económica norteamericana no tendría límites, y que la expansión parecía eterna. Por fin se había conseguido la "piedra filosofal" de la economía.

Pero hay que reconocer que, en economía, todavía no se ha alcanzado la perfección. Cualquiera que venda algo como "perfecto" está pecando de ingenuo, de exagerado, o hasta de mala fe.

La economía norteamericana, igual que cualquier sistema social pasado o presente (o futuro) tiene sus bondades (muchas), y también tiene sus defectos. Particularmente, podemos mencionar dos máculas: el primero, cuantificable, es el fuerte déficit comercial que, en vez de bajar, sigue creciendo, y ya comienza a preocupar; el segundo, no cuantificable, es la confianza, porque hay que reconocer que, con todos sus defectos y con muchas excepciones, es el país más confiable del mundo en materia económica, además de ser el más importante.

Respecto a la confianza, hay billones de dólares rondando en papeles sin ningún respaldo real sino la confianza, o sea, los llamados "derivados".

A pesar de todo

Hace 14 años, era posible un derrumbe calamitoso en las bolsas neoyorquinas.

Ahora, aunque haya malas noticias económicas en Estados Unidos y los valores estén sobrestimados, no hay catástrofes en los mercados financieros estadounidenses.

¿Qué de positivo ha sucedido? Nada, simplemente que no hay alternativas de inversión que puedan acaparar en el corto plazo ni siquiera la cuarta parte del dinero invertido en Wall Street; hace 14 años existía la alternativa asiática, cuyo camino había la superpotencia emergente de entonces, Japón.

Si el dinero no tiene a dónde ir, entonces es lógico pensar que tendrá que quedarse allí, y por eso no ha habido demasiadas ventas de papeles como para producir un derrumbe permanente en las bolsas neoyorquinas. Por supuesto que hay otros factores, como las tasas de interés internas, pero si la cuarta parte de los valores de Wall Street se fueran para el mercado monetario, no se extrañen que las tasas de interés se pongan por debajo de uno.

Esas son las ventajas y ése es el dilema de ser el único supergigante en el mundo. Si Venezuela cae, hay quien la levante; si Argentina cae, hay quien la ayude; si Japón cae, hay quien haga el intento de ayudarlos; pero si Estados Unidos cae, no hay nadie que pueda con ellos. Y los inversionistas norteamericanos (y extranjeros que allí operan) no tienen a dónde irse en bloque: tienen que morir allá.

------------- (*) Economista.

E-mail: ssaba@hotmail.com

 

 

 
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