El autócrata exhortó a un “debate de ideas”. Tendría que comenzar por modificar ese tono pendenciero que lo conduce a insultar, descalificar y tratar de destruir a quién diverja de sus disparatadas concepciones. Crear un ambiente de debate y no de monólogo. Sin caer en ninguna ingenuidad le proponemos debatir sobre los dineros de la Nación y cómo los maneja.
En Venezuela desapareció la rendición de cuentas, el control de gestión. Un autócrata dispone a su libre albedrío de estos dineros hasta el punto que se ha ganado, con sobrada razón, el titulo de “Don Regalón”. El actúa como si Venezuela fuera una hacienda de su propiedad. El Presupuesto Nacional es una ficción, lo desbarata cuantas veces lo considere necesario. Para el 2006 el Presupuesto monta a 84 billones de bolívares y en él se calcula el precio del petróleo a 26$ el barril cuando todos sabemos que estará, en promedio, cercano a los 50$.Esto le otorga un margen cercano a los 24$ para su manipulación a través de PDVSA.
Tomemos dos ejemplos recientes. Las empresas de la CVG se encuentran en “rojo”, es decir, deficitarias. Inmediatamente EL les inyecta 460 mil millones de bolívares. ¿Dónde está registrada esa suma? Es innecesario señalar que ello no elimina la mala administración, ni las prácticas corruptas denunciadas. El otro ejemplo: las compras de bonos a otros países mientras endeuda al propio; las dádivas (17 millones de dólares para un hospital de Montevideo, 32 millones de dólares para un puente en Uruguay). ¿ En qué lugar están registradas esas donaciones? Todas esas negociaciones y acuerdos contraídos en el exterior en estos últimos años (trueque de petróleo por mercancías, etc.)¿dónde están contabilizados, quién les hace seguimiento?
No es de extrañar entonces que “Tesorería Nacional no registra todos los ingresos del Gobierno” como titula El Nacional (p. A28, 16/12/5) al referirse a un estudio de la firma Ecoanalítica. En él se preguntan “por qué las autoridades no hacen un manejo más transparente de las finanzas públicas?”. Este manejo perverso se traduce, oígase bien, en una “disminución de las transferencias a las gobernaciones y alcaldías en 600 millones de dólares cada año, lo cual está en “armonía” con la mentalidad centralista que ahoga a la descentralización.
En un clima de desorden fiscal, sin rendición de cuentas y sin control, es lógico que la corrupción crezca a niveles demenciales. Jamás en la historia venezolana se había visto cosa igual, lo más parecido es la época de Guzmán Blanco porque cuando Gómez se crea la Hacienda Nacional con Román Cárdenas como su inspirador. Los negociados de los Gómez eran de otra naturaleza.
Explíquele usted, señor autócrata, a los venezolanos y venezolanas como administra los dineros de la nación, rinda cuentas, sométase a determinados controles establecidos en las leyes respectivas. Usted es reo de peculado, de peculado de uso, de malversación y demás tipificaciones contenidas en la Ley de Presupuesto, de Contraloría, Ley Anticorrupción, para citar las más importantes.